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Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral es un organismo de la Curia romana que coordina la preocupación de la Santa Sede por la dignidad de la persona, los derechos humanos, la salud, la justicia, la paz, el trabajo, las migraciones, las emergencias humanitarias y el cuidado de la creación. Creado por el papa Francisco en 2016 y operativo desde el 1 de enero de 2017, integró las competencias de cuatro antiguos consejos pontificios y quedó incorporado al sistema de la Curia romana regulado por la constitución apostólica Praedicate Evangelium.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónOrganismo de la Curia romana que coordina la dignidad humana, derechos humanos, salud, justicia, paz, trabajo, migraciones, emergencias humanitarias y el cuidado de la creación
Fecha de Fundación2016
Estadoactivo
Fecha de Publicación17 de agosto de 2016
FundadorPapa Francisco
Personas relacionadasPapa Francisco
TipoCongregación, Dicasterio, Servicio del Desarrollo Humano Integral, Motu proprio
UbicaciónCuria romana

Tabla de contenido

Naturaleza y finalidad

El Dicasterio forma parte de los dicasterios de la Curia romana, es decir, de los organismos mediante los cuales el Romano Pontífice organiza y ejerce el servicio pastoral de la Iglesia universal. Su misión no consiste en sustituir a las diócesis, a las conferencias episcopales ni a las instituciones católicas de acción social, sino en promover la comunión, la cooperación y la aplicación de la doctrina social de la Iglesia en el ámbito internacional.

El estatuto aprobado para el nuevo organismo confió al Dicasterio la preocupación de la Santa Sede por la justicia y la paz, las migraciones, la salud, las obras de caridad y el cuidado de la creación. También le atribuyó la promoción del desarrollo humano integral a la luz del Evangelio y conforme a la doctrina social de la Iglesia.4

La constitución apostólica Praedicate Evangelium define su tarea en términos amplios:

El Dicasterio promueve la persona humana y la dignidad que Dios le ha otorgado, junto con los derechos humanos, la salud, la justicia y la paz. Atiende especialmente a la economía y al trabajo, al cuidado de la creación y de la tierra como «casa común», a las migraciones y a las emergencias humanitarias.3

La expresión desarrollo humano integral designa una concepción del progreso que no reduce la dignidad humana al crecimiento económico. El desarrollo auténtico comprende a toda la persona y a todas las personas, e incluye las dimensiones material, social, cultural, moral y espiritual de la vida humana. En esta perspectiva, la Iglesia vincula el desarrollo con la justicia, la paz, la solidaridad y la protección de la creación.1,5

Creación e historia

Fundación en 2016

El papa Francisco instituyó el Dicasterio mediante el motu proprio Humanam progressionem, de 17 de agosto de 2016. El documento situó su creación dentro de la reforma de las instituciones de la Santa Sede y la vinculó a la misión permanente de la Iglesia de promover el desarrollo integral de la persona a la luz del Evangelio.1,2

El motu proprio presentó la justicia, la paz y el cuidado de la creación como bienes inseparables de la promoción humana. La Iglesia entiende que la cuestión social y la cuestión ecológica mantienen una relación estrecha: la degradación del medio ambiente afecta especialmente a los pobres, a las poblaciones desplazadas y a quienes carecen de protección económica y política. La finalidad institucional del Dicasterio responde a esta visión unitaria.6,1

Entrada en funcionamiento

El Dicasterio comenzó a ejercer sus competencias el 1 de enero de 2017. En esa fecha quedaron suprimidos cuatro consejos pontificios cuyas funciones pasaron a integrarse en el nuevo organismo:

La creación del Dicasterio no constituyó una simple suma administrativa de organismos anteriores. El proyecto buscó superar una organización dividida por sectores y favorecer una acción más coordinada, capaz de abordar simultáneamente los aspectos económicos, sanitarios, sociales, migratorios, humanitarios y ecológicos de las crisis contemporáneas.5

Integración bajo Praedicate Evangelium

La constitución apostólica Praedicate Evangelium, promulgada en 2022, reorganizó la Curia romana y confirmó al Dicasterio como organismo competente para el servicio del desarrollo humano integral. La reforma no restauró los antiguos consejos ni mantuvo sus competencias como órganos independientes. La estructura actual concentra sus funciones en un único dicasterio, de acuerdo con la lógica de integración establecida por la constitución apostólica.7,3

Diferencia respecto de los antiguos consejos pontificios

Los cuatro organismos suprimidos poseían competencias diferenciadas:

  • Justicia y Paz trabajaba principalmente en la doctrina social, la paz, los derechos humanos y las cuestiones internacionales.
  • Cor Unum se ocupaba de la coordinación de la caridad eclesial y de la respuesta solidaria ante determinadas emergencias.
  • El consejo dedicado a los migrantes y los itinerantes atendía la pastoral de las personas desplazadas, refugiadas y migrantes.
  • El consejo para los agentes sanitarios trataba las cuestiones pastorales y éticas relacionadas con la salud y la asistencia sanitaria.

La reforma de 2016 incorporó esas materias al nuevo Dicasterio. Praedicate Evangelium confirmó después una competencia integrada, con especial atención a la dignidad humana, los derechos humanos, la salud, la justicia, la paz, el trabajo, la economía, la creación, las migraciones y las emergencias humanitarias.1,2,3

Por tanto, conviene distinguir entre la continuidad material de las áreas de trabajo y la discontinuidad jurídica de los organismos. El Dicasterio heredó responsabilidades y experiencia de los antiguos consejos, pero estos dejaron de ejercer sus funciones como dicasterios autónomos desde el 1 de enero de 2017.1

Organización

El estatuto inicial estableció que el Dicasterio estuviera presidido por un prefecto, asistido por un secretario y, al menos, un subsecretario. Estos cargos podían ser desempeñados también por fieles laicos. La norma quiso reflejar tanto la naturaleza universal del organismo como la importancia de la competencia profesional en materias sociales, económicas, sanitarias, jurídicas y humanitarias.4

El Dicasterio cuenta con miembros, consultores y oficiales procedentes de diversas partes del mundo. Entre sus miembros pueden figurar laicos comprometidos en los distintos campos de competencia del organismo, junto con representantes de la vida consagrada y de otras realidades eclesiales.4

Esta composición internacional permite incorporar experiencias de Iglesias particulares situadas en contextos muy distintos: países de origen y de acogida de migrantes, regiones afectadas por guerras, territorios expuestos a catástrofes naturales, comunidades con graves índices de pobreza y sociedades que afrontan problemas de envejecimiento, desempleo o exclusión.

Competencias principales

Dignidad humana y derechos fundamentales

El Dicasterio promueve la dignidad de toda persona como un don recibido de Dios. Esta dignidad constituye el fundamento de los derechos humanos y orienta la acción de la Iglesia en favor de quienes sufren pobreza, violencia, discriminación, explotación o abandono.7,3

Su labor aborda también situaciones en las que la dignidad humana queda especialmente amenazada:

  • Personas necesitadas.
  • Enfermos.
  • Excluidos y marginados.
  • Presos.
  • Desempleados.
  • Víctimas de conflictos armados.
  • Víctimas de catástrofes naturales.
  • Personas sometidas a esclavitud o tortura.
  • Migrantes y refugiados.1,4

La acción del Dicasterio no contempla a estos grupos únicamente como destinatarios de asistencia. La promoción humana integral exige reconocer su capacidad, su participación social y su derecho a contribuir al bien común.

Justicia y paz

El Dicasterio estudia y difunde la doctrina social de la Iglesia sobre el desarrollo humano integral. También interpreta, a la luz del Evangelio, las necesidades y preocupaciones de la humanidad en el presente y ante los desafíos futuros.7,3

En este marco, la justicia y la paz no aparecen como objetivos separados. La paz requiere condiciones de justicia, respeto de los derechos humanos, protección de las poblaciones vulnerables y búsqueda del bien común. La justicia, por su parte, incluye la superación de la pobreza, la lucha contra la corrupción y la creación de estructuras económicas y políticas al servicio de la persona.

El Dicasterio fomenta, junto con las conferencias episcopales y sus organismos regionales y continentales, iniciativas contra la pobreza y coopera con instituciones nacionales e internacionales para promover el desarrollo humano integral. También impulsa medidas contra la corrupción y a favor de una buena gobernanza, para proteger el interés público y fortalecer la confianza en la comunidad internacional.8

Economía y trabajo

La competencia del Dicasterio comprende las cuestiones relacionadas con la economía y el trabajo. Esta atribución responde a la convicción de que la economía debe estar al servicio de la persona y de la comunidad, y no convertir a los seres humanos en instrumentos de producción o consumo.7,3

Dentro de esta perspectiva caben asuntos como:

  • El desempleo.
  • La precariedad laboral.
  • La explotación de los trabajadores.
  • La pobreza estructural.
  • La exclusión económica.
  • Las formas contemporáneas de esclavitud.
  • La relación entre crecimiento económico, justicia social y protección ambiental.

El desarrollo integral reclama oportunidades reales de trabajo digno, participación social y acceso a los bienes necesarios para una vida conforme con la dignidad humana.

Cuidado de la creación

El Dicasterio atiende el cuidado de la creación y de la tierra como casa común. Esta responsabilidad enlaza la protección del medio ambiente con la defensa de las personas más vulnerables.7,3

La cuestión ecológica posee una dimensión social porque la contaminación, la pérdida de recursos, la degradación de los ecosistemas y los efectos de las catástrofes afectan de modo desproporcionado a las poblaciones pobres. La promoción humana integral exige, por ello, políticas y comportamientos que protejan simultáneamente la vida humana, los recursos naturales y las generaciones futuras.

Salud

El Dicasterio incorpora la preocupación de la Santa Sede por la salud y por quienes trabajan en el ámbito sanitario. Su campo de acción comprende la atención a los enfermos, la promoción de la dignidad de la persona enferma y la cooperación con las Iglesias particulares y las instituciones que prestan asistencia.1,2,4

La salud no constituye únicamente una cuestión técnica. También plantea problemas de justicia, acceso a los tratamientos, acompañamiento de las personas vulnerables, protección de quienes sufren epidemias o catástrofes y defensa de la dignidad humana en todas las fases de la enfermedad.

Migrantes, refugiados y desplazados

Las migraciones ocupan un lugar central en la misión del Dicasterio. El organismo trabaja con las conferencias episcopales, sus agrupaciones regionales y continentales y las estructuras jerárquicas de las Iglesias orientales para analizar las causas de la migración y del desplazamiento forzoso.9

Su tarea incluye:

  • Estudiar las causas de la huida y del desplazamiento.
  • Promover la solidaridad en los países de acogida.
  • Favorecer la integración.
  • Colaborar en la elaboración de normas favorables a los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes.
  • Coordinar iniciativas con organismos de desarrollo, intervención humanitaria e instituciones internacionales.9

El Dicasterio ejerce estas actividades en consulta con la Secretaría de Estado, porque la dimensión internacional de las migraciones también afecta a las relaciones diplomáticas de la Santa Sede. Praedicate Evangelium conserva expresamente esa coordinación y el respeto a las competencias de la Secretaría de Estado.7,9

Emergencias humanitarias

El Dicasterio atiende a las víctimas de conflictos armados, catástrofes naturales y otras emergencias humanitarias. Su trabajo comprende el acompañamiento de las Iglesias locales, la cooperación con entidades humanitarias y la promoción de respuestas solidarias ante crisis que afectan a grandes grupos de población.1,4,3

La respuesta católica a una emergencia no se reduce a la asistencia inmediata. También pretende proteger la dignidad de las víctimas, favorecer la recuperación de las comunidades, sostener la reconciliación y afrontar las causas sociales y políticas que prolongan el sufrimiento.

Relación con las Iglesias particulares

El Dicasterio apoya a las Iglesias particulares, a las conferencias episcopales, a sus uniones regionales y continentales y a las estructuras jerárquicas de las Iglesias orientales. La constitución apostólica reconoce expresamente la contribución de estas instituciones en la promoción humana integral.7,3

Esta relación responde al principio de subsidiariedad: las comunidades locales conocen directamente las necesidades de sus pueblos y poseen una responsabilidad propia en la acción pastoral y caritativa. El Dicasterio aporta coordinación universal, análisis, acompañamiento y vinculación con organismos internacionales, sin eliminar la responsabilidad de los obispos ni la autonomía legítima de las instituciones locales.

El organismo también puede recurrir a expertos de institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica, organizaciones de desarrollo y entidades de intervención humanitaria. Además, coopera con representantes de la sociedad civil y con organismos internacionales, siempre respetando las competencias de la Secretaría de Estado.7,3

Caritas Internationalis y el Dicasterio

Naturaleza de Caritas Internationalis

Caritas Internationalis es una confederación de organizaciones nacionales de Cáritas vinculadas a las conferencias episcopales. Posee personalidad jurídica canónica pública y está dedicada al servicio de los pobres y a la promoción de la caridad, la justicia y el desarrollo humano integral.6,10

Su misión consiste en favorecer la comunión entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares en el ejercicio de la caridad, así como la comunión entre los fieles en la búsqueda del bien común. También ayuda al Romano Pontífice y a los obispos en su ministerio de caridad, asiste a las personas más pobres y necesitadas, participa en la gestión de emergencias humanitarias y coopera en la difusión de la caridad y la justicia a la luz del Evangelio.6,10

Caritas Internationalis puede realizar una función internacional de promoción y representación en los límites establecidos por la autoridad eclesiástica competente. Para ello estudia las causas de la pobreza, propone soluciones respetuosas con la dignidad humana y ayuda a formar la conciencia de los católicos y de todas las personas de buena voluntad acerca de sus deberes hacia los pobres.10

Autonomía y supervisión eclesial

Caritas Internationalis no constituye una sección administrativa del Dicasterio, ni pierde por su relación con la Santa Sede la autonomía propia de sus organizaciones miembros. Sus estatutos promueven la colaboración, la coordinación, la representación y el desarrollo de las competencias de los miembros, respetando su autonomía natural.10

La autonomía, sin embargo, no equivale a independencia absoluta respecto de la autoridad eclesial. Caritas Internationalis es una persona jurídica canónica pública, está sujeta al derecho canónico y mantiene un vínculo estrecho con los pastores de la Iglesia y, particularmente, con el Sucesor de Pedro. Su acción debe inspirarse en el Evangelio y en la tradición de la Iglesia.11

Los estatutos de 2023 reconocen simultáneamente dos aspectos:

  • Las organizaciones miembros tienen derecho a recibir apoyo en su trabajo y a integrar sus actividades en el compromiso de la Iglesia universal por el desarrollo humano integral.
  • Las organizaciones miembros conservan su autonomía jurídica y operativa, y cualquier excepción requiere autorización expresa de la Secretaría de Estado y debe justificarse por circunstancias extraordinarias.12

Las organizaciones miembros deben actuar de acuerdo con la doctrina católica, el derecho canónico y las indicaciones de las autoridades eclesiásticas competentes. En las operaciones internacionales, deben armonizar sus actividades con las de Caritas Internationalis y aceptar la coordinación de su secretaría general, así como su representación en las relaciones internacionales cuando corresponda.12

Función específica del Dicasterio

El Dicasterio mantiene una relación de colaboración y supervisión eclesial con Caritas Internationalis, pero no absorbe su personalidad jurídica ni sustituye a sus miembros. Los estatutos de la Confederación prevén que las actividades de Caritas Internationalis puedan recibir apoyo y coordinación dentro de la misión universal de la Iglesia, especialmente en el campo del desarrollo humano integral.6,12

La relación actual debe entenderse dentro de una evolución institucional. Antes de la creación del Dicasterio, el Consejo Pontificio Cor Unum acompañaba la actividad internacional de Caritas Internationalis y de sus agrupaciones regionales, recibía información sobre sus iniciativas y participaba en las reuniones de sus órganos. También vigilaba que la cooperación internacional se desarrollara en colaboración con las Iglesias locales y sus pastores.13

Con la creación del Dicasterio, las competencias relacionadas con la caridad, el desarrollo, las emergencias y la promoción humana quedaron integradas en el nuevo organismo. La Secretaría de Estado conserva, no obstante, las competencias propias sobre los aspectos internacionales y jurídicos que afectan a Caritas Internationalis. Los estatutos y el reglamento interno de la Confederación requieren la aprobación pontificia mediante el procedimiento establecido por la Santa Sede.14

La relación puede resumirse así:

  • Caritas Internationalis coordina la cooperación entre las organizaciones nacionales de Cáritas y presta un servicio internacional de caridad.
  • Las Cáritas nacionales permanecen vinculadas a sus respectivas Iglesias particulares y conferencias episcopales.
  • El Dicasterio acompaña y encuadra esta actividad dentro de la misión de la Iglesia universal en favor del desarrollo humano integral.
  • La Secretaría de Estado conserva las competencias relacionadas con las relaciones internacionales de la Santa Sede y determinados aspectos jurídicos y de supervisión.
  • La autonomía de las organizaciones miembros permanece protegida, salvo las excepciones autorizadas conforme al ordenamiento aplicable.12,14,13

Método de trabajo

El Dicasterio combina varias formas de actuación:

  • Estudio de cuestiones sociales, económicas, sanitarias, migratorias y ecológicas.
  • Difusión de la doctrina social de la Iglesia.
  • Colaboración con conferencias episcopales y estructuras eclesiales regionales.
  • Apoyo a las Iglesias particulares.
  • Cooperación con organismos humanitarios y de desarrollo.
  • Diálogo con la sociedad civil y las organizaciones internacionales.
  • Promoción de iniciativas contra la pobreza, la corrupción y la exclusión.
  • Acompañamiento de personas y comunidades afectadas por conflictos, catástrofes o desplazamientos.7,9,8,3

El Dicasterio desarrolla esta actividad desde una perspectiva pastoral y doctrinal. No actúa como una agencia política independiente de la Santa Sede. En las materias que afectan a las relaciones internacionales, coordina su labor con la Secretaría de Estado.7,3

Significado eclesial

La existencia del Dicasterio expresa una visión de la evangelización que incluye la defensa de la dignidad humana y la transformación de las condiciones sociales injustas. La Iglesia anuncia el Evangelio mediante la palabra, la liturgia y la caridad, pero también mediante la defensa de los pobres, la atención a los enfermos, la acogida de los migrantes, la búsqueda de la paz y el cuidado de la creación.

Su misión responde a una comprensión cristiana de la persona humana. La persona posee una dignidad que no depende de su riqueza, nacionalidad, salud, productividad, situación jurídica o posición social. Por esta razón, el Dicasterio presta atención preferente a quienes padecen exclusión, violencia, pobreza, enfermedad, prisión, desplazamiento o explotación.1,4

La promoción del desarrollo humano integral también exige superar una visión fragmentaria de los problemas. La pobreza puede relacionarse con la guerra, la corrupción, la explotación laboral, la migración forzosa, la degradación ambiental y la falta de acceso a la salud. La integración de competencias permite estudiar estas realidades de manera conjunta y favorecer respuestas más coherentes.5,3

Valoración histórica

El Dicasterio representa una de las reformas institucionales más significativas de la Curia romana emprendidas durante el pontificado del papa Francisco. La reforma sustituyó cuatro organismos especializados por una estructura común orientada a la promoción integral de la persona y a la coordinación de la acción eclesial en ámbitos estrechamente relacionados.1,2

La continuidad con los antiguos consejos resulta evidente en las materias confiadas al nuevo organismo, pero la estructura jurídica cambió de manera efectiva. Desde 2017, Justicia y Paz, Cor Unum, el consejo para los migrantes y el consejo para los agentes sanitarios dejaron de existir como dicasterios autónomos. Praedicate Evangelium consolidó posteriormente la organización integrada y definió las competencias actuales del Dicasterio.1,7,3

Actualmente, el Dicasterio constituye el principal instrumento de la Curia romana para articular la preocupación de la Santa Sede por el desarrollo humano integral, sin perjuicio de las competencias propias de otros organismos, especialmente la Secretaría de Estado en materia de relaciones internacionales y Caritas Internationalis en cuanto confederación canónica pública dedicada al servicio de la caridad.6,7,3

Citas y referencias

  1. Papa Francisco. Instituyendo el Dicasterio para la promoción del Desarrollo Humano Integral, 1 (2016). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 1, 2017, 50 (2017). 2 3 4 5 6
  3. Art. 162, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 4, abril, 2022, 59 (2022). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
  4. Estatuto del nuevo dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 9, 2016, 13 (2016). 2 3 4 5 6 7
  5. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 1, enero, 2020, 48 (2020). 2 3
  6. Artículo 1, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 5, mayo, 2023, 85 (2023). 2 3 4 5
  7. V. Dicasterios - Dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral - Art. 163, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. 163 (2022). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  8. V. Dicasterios - Dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral - Art. 167, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. 167 (2022). 2
  9. V. Dicasterios - Dicasterio para la promoción del desarrollo humano integral - Art. 170, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. 170 (2022). 2 3 4
  10. Caritas internacional, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 11, noviembre, 2012, 62 (2012). 2 3 4
  11. Secretaría de Estado, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, junio, 2019, 166.
  12. Artículo 6, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 5, mayo, 2023, 88 (2023). 2 3 4
  13. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre, 2004, 109 (2004). 2
  14. Art. 2. La primera sección de la Secretaría de Estado es competente para:, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 11, noviembre, 2012, 52 (2012). 2
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