Dignidad humana y derechos fundamentales
El Dicasterio promueve la dignidad de toda persona como un don recibido de Dios. Esta dignidad constituye el fundamento de los derechos humanos y orienta la acción de la Iglesia en favor de quienes sufren pobreza, violencia, discriminación, explotación o abandono.,
Su labor aborda también situaciones en las que la dignidad humana queda especialmente amenazada:
- Personas necesitadas.
- Enfermos.
- Excluidos y marginados.
- Presos.
- Desempleados.
- Víctimas de conflictos armados.
- Víctimas de catástrofes naturales.
- Personas sometidas a esclavitud o tortura.
- Migrantes y refugiados.,
La acción del Dicasterio no contempla a estos grupos únicamente como destinatarios de asistencia. La promoción humana integral exige reconocer su capacidad, su participación social y su derecho a contribuir al bien común.
Justicia y paz
El Dicasterio estudia y difunde la doctrina social de la Iglesia sobre el desarrollo humano integral. También interpreta, a la luz del Evangelio, las necesidades y preocupaciones de la humanidad en el presente y ante los desafíos futuros.,
En este marco, la justicia y la paz no aparecen como objetivos separados. La paz requiere condiciones de justicia, respeto de los derechos humanos, protección de las poblaciones vulnerables y búsqueda del bien común. La justicia, por su parte, incluye la superación de la pobreza, la lucha contra la corrupción y la creación de estructuras económicas y políticas al servicio de la persona.
El Dicasterio fomenta, junto con las conferencias episcopales y sus organismos regionales y continentales, iniciativas contra la pobreza y coopera con instituciones nacionales e internacionales para promover el desarrollo humano integral. También impulsa medidas contra la corrupción y a favor de una buena gobernanza, para proteger el interés público y fortalecer la confianza en la comunidad internacional.
Economía y trabajo
La competencia del Dicasterio comprende las cuestiones relacionadas con la economía y el trabajo. Esta atribución responde a la convicción de que la economía debe estar al servicio de la persona y de la comunidad, y no convertir a los seres humanos en instrumentos de producción o consumo.,
Dentro de esta perspectiva caben asuntos como:
- El desempleo.
- La precariedad laboral.
- La explotación de los trabajadores.
- La pobreza estructural.
- La exclusión económica.
- Las formas contemporáneas de esclavitud.
- La relación entre crecimiento económico, justicia social y protección ambiental.
El desarrollo integral reclama oportunidades reales de trabajo digno, participación social y acceso a los bienes necesarios para una vida conforme con la dignidad humana.
Cuidado de la creación
El Dicasterio atiende el cuidado de la creación y de la tierra como casa común. Esta responsabilidad enlaza la protección del medio ambiente con la defensa de las personas más vulnerables.,
La cuestión ecológica posee una dimensión social porque la contaminación, la pérdida de recursos, la degradación de los ecosistemas y los efectos de las catástrofes afectan de modo desproporcionado a las poblaciones pobres. La promoción humana integral exige, por ello, políticas y comportamientos que protejan simultáneamente la vida humana, los recursos naturales y las generaciones futuras.
Salud
El Dicasterio incorpora la preocupación de la Santa Sede por la salud y por quienes trabajan en el ámbito sanitario. Su campo de acción comprende la atención a los enfermos, la promoción de la dignidad de la persona enferma y la cooperación con las Iglesias particulares y las instituciones que prestan asistencia.,,
La salud no constituye únicamente una cuestión técnica. También plantea problemas de justicia, acceso a los tratamientos, acompañamiento de las personas vulnerables, protección de quienes sufren epidemias o catástrofes y defensa de la dignidad humana en todas las fases de la enfermedad.
Migrantes, refugiados y desplazados
Las migraciones ocupan un lugar central en la misión del Dicasterio. El organismo trabaja con las conferencias episcopales, sus agrupaciones regionales y continentales y las estructuras jerárquicas de las Iglesias orientales para analizar las causas de la migración y del desplazamiento forzoso.
Su tarea incluye:
- Estudiar las causas de la huida y del desplazamiento.
- Promover la solidaridad en los países de acogida.
- Favorecer la integración.
- Colaborar en la elaboración de normas favorables a los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes.
- Coordinar iniciativas con organismos de desarrollo, intervención humanitaria e instituciones internacionales.
El Dicasterio ejerce estas actividades en consulta con la Secretaría de Estado, porque la dimensión internacional de las migraciones también afecta a las relaciones diplomáticas de la Santa Sede. Praedicate Evangelium conserva expresamente esa coordinación y el respeto a las competencias de la Secretaría de Estado.,
Emergencias humanitarias
El Dicasterio atiende a las víctimas de conflictos armados, catástrofes naturales y otras emergencias humanitarias. Su trabajo comprende el acompañamiento de las Iglesias locales, la cooperación con entidades humanitarias y la promoción de respuestas solidarias ante crisis que afectan a grandes grupos de población.,,
La respuesta católica a una emergencia no se reduce a la asistencia inmediata. También pretende proteger la dignidad de las víctimas, favorecer la recuperación de las comunidades, sostener la reconciliación y afrontar las causas sociales y políticas que prolongan el sufrimiento.