Orígenes en la Inquisición universal
El origen del DDF se remonta al Supremo Sagrado Congregación del Santo Oficio de la Inquisición, fundada por el Papa Pablo III en 1542 mediante la Constitución Licet ab initio para perseguir la herejía y proteger la fe1. Con el tiempo, su ámbito se amplió a cuestiones morales y doctrinales, y en 1908 el Papa Pío X la rebautizó como Congregación del Santo Oficio1.
Reforma del Concilio Vaticano II y cambio de nombre
El Concilio Vaticano II impulsó una profunda revisión de la Inquisición. En 1965, el Papa Pablo VI, mediante el Motu Proprio Integrae Servandae, cambió el nombre a Congregación para la Doctrina de la Fe y redefinió su misión, pasando de una actitud punitiva a una más promotora de la doctrina1. Posteriormente, la Constitución Apostólica Pastor Bonus (1988) especificó sus competencias y reforzó su papel de apoyo a los obispos en la enseñanza de la fe2.
Reorganización bajo Praedicate Evangelium
El apostolado Praedicate Evangelium (2022) introdujo una nueva arquitectura curial. En el artículo 69 se define que la tarea del DDF es «ayudar al Pontífice y a los obispos a proclamar el Evangelio… promoviendo y salvaguardando la integridad de la enseñanza católica»3. El artículo 75 establece que los documentos de otras dicasterías que traten de fe y moral deben someterse al juicio previo de la Sección Doctrinal del DDF4.
