El Dicasterio forma parte de la Curia Romana y ejerce su competencia sobre las Iglesias católicas orientales, sus obispos, clero, religiosos, instituciones y fieles. Su misión no consiste en uniformar estas Iglesias según el modelo latino, sino en proteger y favorecer su patrimonio propio: tradiciones litúrgicas, disciplina canónica, espiritualidad, teología, organización eclesial y formas de vida monástica.
Las Iglesias orientales católicas conservan una identidad eclesial propia dentro de la plena comunión con el obispo de Roma. El Dicasterio atiende precisamente a esa diversidad legítima y procura que cada Iglesia pueda desarrollar su misión conforme a su tradición. El derecho canónico oriental clasifica estas Iglesias en Iglesias patriarcales, Iglesias archiepiscopales mayores, Iglesias metropolitanas sui iuris y otras Iglesias sui iuris.1
La constitución apostólica Praedicate Evangelium, promulgada en 2022, define la competencia actual del organismo sobre «las materias que afectan a las Iglesias católicas orientales sui iuris». También le permite examinar, caso por caso y tras consultar a otros dicasterios cuando resulte necesario, cuestiones relativas al gobierno interno de estas Iglesias que el derecho oriental puede confiar a sus autoridades superiores.2


