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Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida es un organismo de la Curia Romana encargado de promover la vocación y la misión de los fieles laicos, la pastoral de los jóvenes, el acompañamiento de las familias y la protección de la vida humana. Su actividad combina la dimensión pastoral, doctrinal, institucional y social, en relación constante con las Iglesias particulares, las conferencias episcopales, las estructuras de las Iglesias orientales y otras realidades eclesiales.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónOrganismo de la Curia Romana que impulsa la vocación laical, la pastoral juvenil, la familia y la defensa de la vida humana. El Dicasterio promueve la misión de los fieles laicos, la pastoral de los jóvenes, la familia y la protección de la vida, coordinando con Iglesias particulares, conferencias episcopales y estructuras orientales, bajo principios de colegialidad, sinodalidad y subsidiariedad
Fecha de Fundación2016
Autoridad EclesiásticaPapa Francisco
TipoCongregación, Dicasterio, Dicasterio de la Curia Romana
Ubicación

Tabla de contenido

Naturaleza y misión

El Dicasterio pertenece a la Curia Romana y ejerce sus competencias en los asuntos que corresponden a la Santa Sede dentro de sus ámbitos propios. Su misión no consiste en sustituir a las diócesis, a las conferencias episcopales ni a las asociaciones eclesiales, sino en favorecer la comunión, la cooperación, el intercambio de experiencias y la promoción de iniciativas comunes.

La constitución apostólica Praedicate Evangelium atribuye al Dicasterio cuatro grandes campos de responsabilidad:

  • El apostolado de los fieles laicos.
  • La pastoral de los jóvenes.
  • La familia y su misión conforme al designio de Dios.
  • Las personas mayores y la promoción y protección de la vida.1

El Dicasterio desarrolla estas tareas mediante relaciones con las Iglesias particulares, las conferencias episcopales, sus agrupaciones regionales y continentales, las estructuras jerárquicas de las Iglesias orientales y otras entidades eclesiales. Así promueve el intercambio y ofrece colaboración para impulsar valores e iniciativas relacionados con los laicos, los jóvenes, la familia, las personas mayores y la vida humana.1

Su actuación incorpora los principios de colegialidad, sinodalidad y subsidiariedad. El estatuto del Dicasterio presenta estos principios como criterios para mantener la relación con las Iglesias locales y con los organismos eclesiales, respetando la responsabilidad propia de cada nivel de la vida de la Iglesia.2

Una estructura transversal

La organización posterior a Praedicate Evangelium favorece una visión transversal de sus competencias. Los ámbitos de los laicos, la familia y la vida no forman compartimentos aislados: la vocación laical se vive con frecuencia en el matrimonio, en la familia, en la sociedad y en el servicio a la vida; la pastoral juvenil afecta a la transmisión de la fe, la preparación matrimonial y la participación eclesial; y la defensa de la vida requiere acompañamiento pastoral, apoyo familiar y responsabilidad social.

Por esta razón, el Dicasterio articula diversas cuestiones desde una perspectiva integrada. La promoción de la familia, por ejemplo, incluye tanto su misión eclesial como el reconocimiento de los derechos y deberes de los cónyuges y de las familias en la Iglesia y en la vida social, económica y política.3

Esta transversalidad también exige cooperación con otros organismos de la Curia Romana y con las Iglesias locales. La actividad del Dicasterio combina, por tanto, orientación pastoral, acompañamiento, estudio, coordinación y regulación en los ámbitos que la legislación de la Iglesia atribuye a la Santa Sede.

Organización interna

El estatuto de 2016 establecía una organización en tres secciones:

  • Sección para los fieles laicos.
  • Sección para la familia.
  • Sección para la vida.

Cada sección estaba presidida por un subsecretario. La dirección correspondía a un prefecto, asistido por un secretario y por tres subsecretarios. El estatuto también preveía la presencia de funcionarios, clérigos y laicos procedentes, en la medida de lo posible, de distintas regiones del mundo.4

La composición del Dicasterio debía reflejar la universalidad de la Iglesia. Sus miembros podían incluir hombres y mujeres, célibes y matrimonios, con diferentes especialidades y procedencias geográficas. El Dicasterio contaba también con consultores para el estudio y el discernimiento de las materias confiadas a su competencia.4

La posibilidad de incorporar laicos en puestos de responsabilidad expresa la naturaleza de sus competencias. El Dicasterio trabaja sobre realidades en las que los fieles laicos ejercen una misión propia: la familia, la vida profesional, la participación asociativa, la educación, la acción social y el testimonio cristiano en la sociedad.

Los fieles laicos

Vocación y misión

El Dicasterio anima y promueve la vocación y la misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo, tanto individualmente como dentro del matrimonio, de asociaciones, movimientos y comunidades. También impulsa estudios sobre cuestiones doctrinales relacionadas con la identidad, la vocación y la misión del laicado.5

La responsabilidad laical no aparece como una actividad secundaria o meramente auxiliar. El bautismo fundamenta la participación de todos los fieles en la vida y misión de la Iglesia, aunque cada uno la ejerza según su propia vocación, estado de vida, carisma y ministerio.

El Dicasterio estudia también la cooperación entre los fieles laicos y los ministros ordenados. Su finalidad consiste en fomentar en ambos una conciencia de corresponsabilidad en la vida y la misión de la Iglesia, respetando la diversidad de carismas y ministerios.6

Asociaciones, movimientos y comunidades

Las asociaciones internacionales de fieles constituyen uno de los ámbitos institucionales de actuación del Dicasterio. La Iglesia reconoce a los fieles, por el bautismo, el derecho de asociación y protege su libertad para fundar y dirigir asociaciones. El ejercicio de ese derecho debe respetar las normas generales de la Iglesia, los estatutos propios de cada entidad y la autoridad eclesiástica competente.7

El Dicasterio interviene especialmente en la reflexión y el discernimiento relativos a las asociaciones internacionales de fieles. Esta responsabilidad incluye la atención a su gobierno interno, a su fidelidad a la misión eclesial y a la protección de sus miembros.7

En 2021 promulgó un decreto general sobre el gobierno de las asociaciones internacionales de fieles. El decreto reguló la duración y el número de los mandatos, así como la representatividad de los órganos de gobierno. La finalidad consistía en promover una renovación saludable, favorecer el relevo generacional y prevenir apropiaciones indebidas del gobierno que pudieran ocasionar vulneraciones y abusos.8,7

La normativa también reconoce el papel del fundador en la configuración, el desarrollo y la estabilidad de una asociación, pero sitúa ese papel dentro de la comunión eclesial y del servicio a los fines propios de la entidad. El gobierno asociativo debe proteger a los miembros y ordenar los carismas al cumplimiento de la misión eclesial.7

Jóvenes

La pastoral de los jóvenes forma parte expresa de la competencia del Dicasterio. El estatuto de 2018 incorporó la atención pastoral a los jóvenes junto con el apostolado laical, la familia y la vida. También incluyó la juventud entre los ámbitos de los congresos y demás iniciativas internacionales promovidos por el organismo.2,9

Esta responsabilidad conecta la evangelización de los jóvenes con su participación activa en la Iglesia y con su preparación para las responsabilidades familiares, profesionales, sociales y eclesiales. La perspectiva transversal del Dicasterio permite relacionar la pastoral juvenil con la vocación, el discernimiento, la vida comunitaria, el matrimonio y el servicio a la sociedad.

Familia y matrimonio

Pastoral matrimonial y familiar

El Dicasterio promueve la pastoral del matrimonio y de la familia conforme a la enseñanza del magisterio de la Iglesia. También trabaja para que los derechos y deberes de los cónyuges y de las familias reciban reconocimiento en la Iglesia, en la sociedad y en la vida económica y política.3

La familia aparece así como una realidad simultáneamente eclesial y social. Su misión no queda reducida al ámbito privado, porque la vida familiar influye en la educación, la solidaridad entre generaciones, la transmisión de la fe, la atención a los más vulnerables y la construcción del bien común.

Derechos y responsabilidades

La acción del Dicasterio integra la defensa de los derechos familiares con la promoción de las responsabilidades propias del matrimonio y de la familia. Esta perspectiva evita reducir la pastoral familiar a la atención de situaciones particulares y la vincula con la dignidad de la persona, la estabilidad de los vínculos, la educación de los hijos y la participación de las familias en la sociedad.

El organismo también organiza encuentros internacionales sobre el matrimonio y la familia, con participación de representantes eclesiales, especialistas, familias y otras instituciones relacionadas con estos ámbitos.3,9

Promoción y protección de la vida

Competencia general

La promoción y protección de la vida humana constituye una de las responsabilidades centrales del Dicasterio. El estatuto le atribuye el apoyo y la coordinación de iniciativas a favor de la procreación responsable y de la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, atendiendo a las necesidades de la persona en las distintas etapas de su desarrollo.10

El Dicasterio promueve organizaciones y asociaciones que ayudan a las mujeres y a las familias a acoger y cuidar el don de la vida, especialmente en los embarazos difíciles. También apoya programas destinados a prevenir el aborto y a acompañar a las mujeres que han pasado por esa experiencia.10

Acompañamiento de situaciones de fragilidad

La protección de la vida incluye la atención a las personas vulnerables y a las familias que afrontan enfermedades, discapacidades, embarazos complejos o situaciones de especial sufrimiento. En una conferencia internacional organizada por el Dicasterio sobre la atención a la vida en su fragilidad, el papa Francisco presentó a los niños no nacidos con patologías como pacientes que pueden recibir tratamientos farmacológicos, quirúrgicos y asistenciales.11

Esta perspectiva une la defensa de la dignidad humana con el acompañamiento concreto. La actividad del Dicasterio no se limita a formular principios, sino que impulsa iniciativas y organizaciones capaces de sostener a las madres, a los padres y a las familias en circunstancias difíciles.10

La dimensión bioética y la Pontificia Academia para la Vida

La competencia del Dicasterio en materia de vida posee principalmente un carácter pastoral, institucional y de coordinación eclesial. Su cometido incluye promover iniciativas a favor de la vida, apoyar a las familias, acompañar situaciones de vulnerabilidad y favorecer la cooperación entre las Iglesias y las organizaciones católicas.2,10

La Pontificia Academia para la Vida, en cambio, desarrolla una misión propia de estudio, reflexión y diálogo sobre los fundamentos de la existencia humana y los desafíos éticos relacionados con la vida. El papa Francisco vinculó la misión renovada de la Academia con el discernimiento sobre las distintas etapas de la vida, la vulnerabilidad humana, la medicina, la asistencia sanitaria y las cuestiones antropológicas y éticas contemporáneas.12

Ambas instituciones pueden colaborar en cuestiones bioéticas, pero no desempeñan la misma función. El Dicasterio impulsa la pastoral y la acción eclesial en favor de la vida; la Academia aporta investigación, reflexión interdisciplinar y diálogo cultural. Esta distinción evita describir al Dicasterio como un organismo académico especializado o atribuir a la Academia competencias de gobierno pastoral, coordinación institucional o supervisión de asociaciones.

Personas mayores y solidaridad entre generaciones

La constitución Praedicate Evangelium incluye a las personas mayores dentro de la competencia del Dicasterio.1

La atención a la vejez se relaciona con la defensa de la dignidad humana, la solidaridad familiar y la responsabilidad de la sociedad hacia quienes viven etapas de fragilidad. En su reflexión sobre la misión de la Pontificia Academia para la Vida, el papa Francisco advirtió contra una sociedad que convierte la vida en un objeto meramente administrado y que deja de reconocer el valor de los niños y de las personas mayores. También vinculó el cuidado de la vida con la compasión, la misericordia y la relación entre generaciones.12

Dentro de la visión transversal del Dicasterio, la pastoral de las personas mayores puede relacionarse con la familia, la transmisión de la fe, el cuidado de los dependientes y la construcción de comunidades abiertas a todas las edades.

Organización de eventos internacionales

Función pública del Dicasterio

La organización de congresos, encuentros y otras iniciativas internacionales constituye una de las expresiones más visibles del Dicasterio ante la Iglesia y ante la sociedad. Su estatuto le encomienda promover y organizar conferencias internacionales y otras iniciativas sobre el apostolado de los laicos, la juventud, el matrimonio, la familia y la vida, tanto en su dimensión eclesial como en sus aspectos humanos y sociales.4,9

La constitución Praedicate Evangelium menciona expresamente la promoción de encuentros y acontecimientos internacionales en el ámbito matrimonial y familiar.3

Estos acontecimientos cumplen varias funciones:

  • Reúnen a representantes de las Iglesias particulares y de las conferencias episcopales.
  • Permiten compartir experiencias pastorales.
  • Ponen en contacto a familias, jóvenes, asociaciones y especialistas.
  • Favorecen el diálogo sobre los desafíos sociales y culturales.
  • Hacen visible la acción de la Iglesia en favor de la vida, la familia y la participación laical.

Temas y alcance

Los eventos internacionales abarcan tanto cuestiones internas de la vida eclesial como problemas humanos y sociales. Pueden centrarse en la participación de los laicos, el gobierno de las asociaciones, la pastoral juvenil, el matrimonio, la familia, la procreación responsable, la atención a la fragilidad y la protección de la vida.

La conferencia internacional «Sí a la vida: cuidar el precioso don de la vida en su fragilidad», organizada por el Dicasterio junto con la Fundación Il cuore in una goccia, trató la atención a los niños nacidos en condiciones de extrema fragilidad y el acompañamiento de sus familias.11

Estos encuentros funcionan como espacios de formación, cooperación y testimonio público. También permiten que el Dicasterio conozca las realidades concretas de las Iglesias y de las familias, evitando una acción desligada de las circunstancias culturales y sociales de cada región.

Método de trabajo y relaciones eclesiales

El Dicasterio mantiene relaciones con las Iglesias particulares, las conferencias episcopales, sus organismos regionales y continentales, las estructuras de las Iglesias orientales y otras entidades eclesiales. Su método busca promover el intercambio y ofrecer colaboración, no imponer una gestión uniforme de realidades que pertenecen a contextos culturales diversos.1,2

La sinodalidad orienta este modo de trabajo hacia la escucha y la corresponsabilidad. La colegialidad expresa la cooperación entre los obispos y las Iglesias; la subsidiariedad recuerda que cada instancia debe ejercer su responsabilidad propia sin sustituir innecesariamente a las demás.

En el ámbito asociativo, el Dicasterio combina el reconocimiento de la libertad de asociación con la responsabilidad de vigilar que el gobierno se ajuste a la misión eclesial, a las normas de la Iglesia y a la protección de los miembros.7

Principios eclesiales

La actividad del Dicasterio descansa sobre varios principios:

Dignidad de toda persona

La protección de la vida abarca la existencia humana desde la concepción hasta la muerte natural y presta especial atención a las situaciones de fragilidad.10

Corresponsabilidad bautismal

La cooperación entre laicos y ministros ordenados nace de la común pertenencia bautismal y de la diversidad de carismas y ministerios.6

Centralidad de la familia

El matrimonio y la familia poseen una misión propia dentro del designio de Dios y una responsabilidad relevante en la Iglesia y en la sociedad.3,2

Participación y comunión

Las asociaciones, movimientos y comunidades enriquecen la vida de la Iglesia cuando ejercen sus carismas dentro de la comunión eclesial y orientan su gobierno al servicio de sus fines propios.7

Solidaridad entre generaciones

La atención a los niños, a las familias y a las personas mayores exige una cultura de compasión, misericordia y responsabilidad compartida.12

Significado dentro de la Curia Romana

El Dicasterio representa una concepción de la Curia Romana orientada a la evangelización y al servicio de la vida concreta de la Iglesia. Sus competencias reúnen realidades estrechamente relacionadas: la participación de los laicos, la juventud, el matrimonio, la familia, la defensa de la vida y la atención a las personas mayores.

Su carácter transversal le permite conectar la enseñanza de la Iglesia con la acción pastoral, la vida asociativa, la realidad familiar y los desafíos sociales. La organización de eventos internacionales hace visible esta misión y facilita la cooperación entre las Iglesias locales y las instituciones eclesiales.

En conjunto, el Dicasterio actúa como organismo de promoción, acompañamiento, coordinación y discernimiento en favor de una Iglesia en la que los laicos participen activamente, las familias reciban apoyo, los jóvenes encuentren caminos de misión y toda vida humana sea acogida y protegida.

Citas y referencias

  1. V. Dicasterios - Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida - Art. CXXXVIII, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. CXXXVIII (2022). 2 3 4 5
  2. Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Estatuto del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida (5 de septiembre de 2018), Art. I (2018). 2 3 4 5 6
  3. V. Dicasterios - Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida - Art. CXXXV, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. CXXXV (2022). 2 3 4 5
  4. Sección para los laicos, Papa Francisco. Estatutos del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida, I (2016). 2 3
  5. Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Estatuto del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida (5 de septiembre de 2018), Art. V (2018).
  6. V. Dicasterios - Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida - Art. CXXXII, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. CXXXII (2022). 2
  7. Decreto general, Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Decreto del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida: «Las Asociaciones de los Fieles» (3 de junio de 2021), I (2021). 2 3 4 5 6
  8. Decreto general, Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Decreto General «Las Asociaciones de los Fieles» (3 de junio de 2021), Prefacio (2021).
  9. Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Estatuto del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida (5 de septiembre de 2018), Art. IV (2018). 2 3
  10. Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida. Estatuto del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida (5 de septiembre de 2018), Art. XIII (2018). 2 3 4 5
  11. Papa Francisco. A los participantes de la Conferencia promovida por el Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida con el tema «¡Sí a la Vida! - Cuidar el precioso don de la vida en su fragilidad», I (2019). 2
  12. Papa Francisco. A los participantes de la Asamblea General de los miembros de la Academia Pontificia para la Vida (5 de octubre de 2017), IV (2017). 2 3
Modificado el 9 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.08Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/wffjb4rdh

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