Por conveniencia, el contenido de la Didaché se divide tradicionalmente en tres partes principales: moral, liturgia/ritual, y disciplina eclesiástica.
Primera Parte: La Doctrina de las Dos Vías (Capítulos 1–6)
La primera sección del documento se centra en la enseñanza de las «Dos Vías»: la Vía de la Vida y la Vía de la Muerte,. Esta parte es de carácter moral y tiene una afinidad con el «Manual de Disciplina» de Qumrán, lo que sugiere que esta sección pudo haber tenido una circulación independiente del resto de la Didaché.
La Vía de la Vida
La Vía de la Vida comienza con los dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo. La enseñanza moral es profundamente evangélica, reflejando preceptos de Jesús:
Amor a los enemigos: Se enseña a bendecir a quienes maldicen, a orar por los enemigos, y a ayunar por los perseguidores.
No resistencia al mal: Se incluyen las instrucciones de poner la otra mejilla, ir dos millas si se es forzado a ir una, y dar el manto si alguien toma la túnica.
Caridad y justicia: Se exhorta a compartir todas las cosas con el hermano y a no decir que son propias, ya que si se es partícipe de lo inmortal, cuánto más de lo mortal. Se debe dar limosna sin dudar ni murmurar, sabiendo que Dios es el «buen pagador del salario».
Disciplina y respeto: Se dan instrucciones sobre la crianza de los hijos en el temor de Dios y sobre el trato justo a los siervos, recordándoles que tanto siervos como amos esperan en el mismo Dios.
Se subraya la necesidad de confesar las transgresiones en la iglesia y de no acercarse a la oración con mala conciencia.
Segunda Parte: Instituciones Litúrgicas (Capítulos 7–10)
Esta parte aborda las instituciones litúrgicas fundamentales de la comunidad primitiva, presentando elementos de una manera muy arcaica, donde la liturgia y la ley aún se mezclan de forma indistinta.
Bautismo
El Didaché proporciona una instrucción detallada sobre el bautismo, el cual debe ser conferido «en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo»,.
Se prescribe el uso de «agua viva» (agua corriente) si es posible. Si no se dispone de agua viva, se puede usar agua fría o incluso tibia.
Se permite la infusión (derramar agua tres veces sobre la cabeza) si el agua es insuficiente para la inmersión,.
Se ordena que el bautizador, el bautizado, y otros que puedan, ayunen por uno o dos días antes del rito,.
Ayuno y Oración
La Didaché establece normas para el ayuno y la oración, diferenciando las prácticas cristianas de las judías (llamadas «hipócritas»):
Los cristianos no deben ayunar los lunes y jueves, sino los miércoles y viernes («el cuarto día y la Preparación»),.
La oración no debe ser como la de los «hipócritas», sino que se debe rezar el Padre Nuestro tres veces al día,. El texto del Padrenuestro en la Didaché incluye la doxología: «porque Tuyo es el poder y la gloria por siempre»,.
La Eucaristía (Acción de Gracias)
Los capítulos 9 y 10 contienen oraciones de «Acción de Gracias» (Eucharistia) que son de gran interés para los estudios litúrgicos, ya que presentan oraciones eucarísticas de una forma muy primitiva.
Las oraciones de acción de gracias mencionan primero el cáliz y luego el pan, lo cual es inusual en liturgias posteriores, pero se alinea con el texto occidental de San Lucas y parece provenir de una bendición judía de pan y vino.
Oración sobre el Cáliz (antes del pan): «Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa Viña de David Tu siervo, la cual nos has dado a conocer por medio de Jesús Tu Siervo; a Ti sea la gloria por siempre.»,.
Oración sobre el Pan Partido (Fragmento): «Te damos gracias, Padre nuestro, por la Vida y el conocimiento que nos has dado a conocer por medio de Jesús Tu Siervo; a Ti sea la gloria por siempre. Así como este pan partido estaba disperso sobre los montes, y fue reunido para hacerse uno, así sea reunida Tu Iglesia desde los confines de la tierra en Tu reino; porque Tuyo es la gloria y el poder por siempre a través de Jesucristo.»,.
El texto es claro en que solo los bautizados pueden comer o beber de la Eucaristía (Acción de Gracias), citando la advertencia del Señor: «No deis lo santo a los perros»,,.
Oración después de la Comunión
Después de haber sido llenados, se ofrece una acción de gracias más larga, en la que se menciona el «alimento y bebida espiritual y vida eterna» que Dios dio a través de Jesús, Su Siervo,.
Esta oración concluye con exclamaciones arcaicas que reflejan la inminente expectativa de la Segunda Venida de Cristo:
«¡Venga la gracia, y que pase este mundo! ¡Hosanna al Dios (Hijo) de David! Si alguno es santo, que se acerque; si alguno no lo es, que se arrepienta. Maran atha. Amén.».
Se permite a los profetas hacer la Acción de Gracias «tanto como deseen,» lo que sugiere una libertad para improvisar la oración eucarística en las asambleas, un signo de su fecha temprana,,.
Tercera Parte: Instituciones Eclesiales y Escatología (Capítulos 11–16)
La parte final aborda la disciplina de la comunidad, el ministerio, y la escatología.
El Ministerio Itinerante y Local
La Didaché refleja una etapa temprana de la organización de la Iglesia, caracterizada por un doble ministerio:
Ministerio Itinerante (Apóstoles y Profetas):
Apóstoles: Deben ser recibidos como el Señor, pero solo pueden quedarse uno o dos días. Si se quedan tres, es un falso profeta. Al partir, no deben llevar nada más que pan. Si pide dinero, es un falso profeta.
Profetas: Son figuras carismáticas a quienes se les permite improvisar la acción de gracias eucarística,. Se considera un pecado imperdonable juzgarlos cuando hablan en el Espíritu, pero deben ser evaluados por su moral; si buscan ganancia, deben ser rechazados. Los profetas son considerados los Sumos Sacerdotes de la comunidad, y se les deben dar las primicias. Si no hay profeta, las primicias deben darse a los pobres.
Ministerio Local (Obispos y Diáconos):
La Didaché instruye a la comunidad a ordenar para sí mismos obispos y diáconos, que sean dignos del Señor, de temperamento apacible, honestos y no codiciosos.
Estos ministros locales son importantes porque también realizan las funciones de profetas y maestros para la comunidad.
El texto menciona obispos y diáconos, pero no presbíteros. Los obispos son claramente presbíteros-obispos, reflejando una estructura similar a la que se encuentra en los escritos de San Pablo (Filipenses 1:1) y San Clemente. Esta simple estructura eclesiástica, previa al establecimiento del «obispo monárquico» (como se ve en San Ignacio de Antioquía, c. 107-117), es un fuerte indicio de la antigüedad de la Didaché.
El Día del Señor
El capítulo 14 establece que la asamblea debe reunirse en el Día del Señor (domingo) para «partir el pan y dar gracias,» pero solo después de haber confesado las transgresiones, para que el Sacrificio sea puro. Esto se relaciona con la profecía de Malaquías sobre la «oblación limpia»,.
Escatología
El documento concluye con una exhortación a la vigilancia y la preparación para la segunda venida de Cristo, advirtiendo sobre las señales del fin, como la aparición del «engañador del mundo» (el Anticristo).