La acción de gracias
Los capítulos 9 y 10 contienen las plegarias eucarísticas más antiguas conservadas fuera del Nuevo Testamento. El término griego eucharistía significa acción de gracias. La Didaché aplica esa palabra a una celebración que incluye una copa, el pan partido y una acción de gracias posterior a la comida.
La oración sobre la copa agradece a Dios la «santa viña de David», manifestada por medio de Jesús. La oración sobre el pan da gracias por la vida y el conocimiento recibidos por medio de Cristo. El pan disperso y reunido simboliza la unidad de la Iglesia congregada desde todos los lugares en el Reino de Dios.
Después de la comida, la comunidad ofrece otra acción de gracias por el nombre santo de Dios, la fe, el conocimiento y la inmortalidad. El conjunto conserva rasgos de la bendición judía después de la comida, transformada por la fe cristiana en una proclamación de la salvación recibida mediante Jesucristo.
Terminología eucarística y contexto histórico
La terminología de la Didaché no debe interpretarse mediante categorías dogmáticas desarrolladas muchos siglos después. El lector debe situar estas plegarias en el contexto de la acción de gracias comunitaria, de la comida sagrada y de la esperanza escatológica.
La obra habla de «sacrificio» en el capítulo 14 y relaciona la reunión dominical, la reconciliación fraterna, la fracción del pan y una ofrenda pura. Esta terminología muestra que la Eucaristía posee ya una dimensión sacrificial, aunque la Didaché todavía no exponga una teología sistemática de la presencia real, de la transubstanciación o del sacerdocio ministerial en el sentido posterior.
El término «sacrificio» debe entenderse aquí dentro del desarrollo histórico del lenguaje cristiano: la Iglesia ofrece a Dios una acción de gracias pura, un culto espiritual y una comunidad reconciliada. La obra no autoriza a proyectar sin matices las categorías escolásticas del siglo XIII sobre una celebración descrita con formas primitivas. Tampoco permite reducir la Eucaristía a una comida meramente profana.
Disciplina de acceso
La Didaché reserva la participación eucarística a quienes han recibido el bautismo. La norma expresa una disciplina de pertenencia: lo santo corresponde a quienes han entrado sacramentalmente en la comunidad cristiana.
La exclusión de los no bautizados no implica desprecio hacia ellos. Manifiesta la conciencia de que la Eucaristía constituye el acto propio de la Iglesia reunida en la fe, el bautismo y la esperanza del Reino.
La reunión dominical
El capítulo 14 manda reunirse cada día del Señor, confesar las faltas y partir el pan. La reconciliación precede al culto, porque la comunidad no puede ofrecer una acción de gracias auténtica mientras mantiene divisiones graves.
El domingo aparece como el día de la reunión de la Iglesia y de la celebración de la salvación. La Didaché ofrece así uno de los testimonios más antiguos de la centralidad dominical en la vida cristiana.