Organización eclesiástica
La Didascalia describe una jerarquía eclesial compuesta por obispos, diáconos, presbíteros, viudas y huérfanos, añadiendo en algunos pasajes a diaconisas y rectores. Esta organización refleja la estructura eclesial de la época de Cornelio, papa de Roma en el año 251, aunque su adopción fue desigual en Oriente y Occidente.
Normas litúrgicas y sacramentales
En sus capítulos sobre la liturgia, la Didascalia regula la celebración del bautismo, el ayuno, la oración y la Eucaristía, presentando oraciones eucarísticas arcaicas que preceden a las formulaciones más elaboradas de los siglos posteriores. El documento también contiene una larga doxología final que subraya la unidad de la comunidad bajo la autoridad apostólica.
Penitencia y disciplina moral
Uno de los rasgos distintivos es la atención a la penitencia: los penitentes deben ser recibidos con bondad, sin excluir a ningún pecado, y la duración de la penitencia oscila entre dos y siete semanas. Esta normativa parece una respuesta a la controversia novacianista, promoviendo una actitud más misericordiosa hacia los pecadores repentinos.
Relación con la Didaché y las Constituciones Apostólicas
La Didascalia incorpora y amplía material de la Didaché (también conocida como Enseñanza de los Doce Apóstoles), especialmente en lo concerniente a la vida moral y la liturgia. A su vez, los primeros ocho libros de las Constituciones Apostólicas son una versión revisada y ampliada de la Didascalia, lo que demuestra su influencia decisiva en la formación del corpus canónico primitivo.