Vida humana y salud
Los conflictos relacionados con la vida exigen respetar la dignidad de toda persona, especialmente de los más vulnerables. La medicina debe buscar la curación, aliviar el sufrimiento y evitar tanto el encarnizamiento terapéutico como la eliminación directa del paciente.
La proporcionalidad de los tratamientos depende de la posibilidad razonable de beneficio, las cargas previsibles y la situación global del enfermo. Retirar un tratamiento desproporcionado no equivale necesariamente a causar la muerte; puede significar aceptar el límite de la medicina. En cambio, provocar directamente la muerte constituye otra clase de acción moral.
Verdad, secreto y protección de inocentes
La verdad obliga, pero no exige revelar toda información a cualquier persona. El respeto a la intimidad, el secreto profesional y la protección de inocentes pueden limitar legítimamente la comunicación.
La dificultad aparece cuando una persona pregunta con intención de causar un daño. La respuesta prudente puede consistir en guardar silencio, negarse a informar o proporcionar una respuesta limitada. La mentira deliberada continúa siendo moralmente desordenada aunque la situación reclame prudencia y firmeza.
Defensa propia y defensa de terceros
La defensa frente a una agresión injusta puede constituir un deber de caridad y justicia. La fuerza empleada debe dirigirse a detener la agresión, no a satisfacer el odio o la venganza.
La proporcionalidad exige distinguir entre proteger una vida y castigar al agresor una vez terminada la amenaza. La persona defensora debe procurar, siempre que resulte posible, la solución que cause menos daño.
Bien común y responsabilidad política
La vida social presenta dilemas relacionados con la justicia, la legislación, la pobreza, la inmigración, la libertad religiosa, la guerra y la protección del medio ambiente. Los católicos pueden discrepar legítimamente sobre los medios prudenciales para alcanzar ciertos objetivos sociales, pero no pueden considerar moralmente aceptable cualquier política por el hecho de perseguir un resultado beneficioso.
La responsabilidad política exige elegir medios moralmente aceptables, proteger a los débiles y defender la dignidad humana.,
Tecnología y decisiones médicas
Los avances tecnológicos plantean preguntas sobre la reproducción humana, la genética, la investigación biomédica y el uso de tratamientos experimentales. La novedad de una técnica no elimina la necesidad de juzgar su objeto, su finalidad y sus efectos.
El respeto a la vida humana impide tratar a las personas como simples instrumentos de investigación o como medios para alcanzar beneficios colectivos. La dignidad del paciente exige consentimiento informado, proporcionalidad terapéutica y rechazo de toda instrumentalización.