El «Dilexi te» como declaración del amor de Dios
La expresión Dilexi te pertenece al lenguaje de la Escritura en su formulación latina (tradición de la Vulgata) para expresar que Dios no solo «conoce» al hombre, sino que lo ama con un amor que antecede a cualquier mérito humano. El cristianismo recibe esa convicción y la reencuadra en clave cristológica: el amor de Dios llega a la plenitud en Jesucristo, cuyo corazón -atravesado por la pasión- se convierte en signo vivo de la caridad divina.
El amor que se hace encuentro
La fe cristiana entiende el amor de Dios como algo dinámico: Dios busca, Dios llama y Dios se entrega. Por eso la tradición espiritual vinculó el amor divino con imágenes del costado herido y del corazón de Cristo, entendido como «morada» del amor y como manantial de vida nueva. En esa línea, el Magisterio subraya que el corazón de Cristo aparece, ya en la Escritura y en los primeros siglos, bajo la imagen del costado herido del Señor, presentado como fuentecilla de gracia y como llamada a un encuentro profundo y amoroso.1
