El título procede del libro del Apocalipsis, donde Cristo dirige a una comunidad cristiana débil y despreciada las palabras «Te he amado». La exhortación aplica esa declaración de amor a la relación de Cristo con los pobres: aunque vivan con escasos recursos y tengan poca influencia, conservan una dignidad que el amor de Dios confirma. El texto también relaciona ese mensaje con el cántico de María, que anuncia la elevación de los humildes y la satisfacción de los hambrientos.1
La exhortación continúa la reflexión de Francisco en Dilexit Nos, encíclica dedicada al amor humano y divino del corazón de Jesucristo. Francisco había comenzado a preparar un texto sobre el cuidado de los pobres durante los últimos meses de su vida; León XIV lo hizo suyo, incorporó algunas reflexiones y lo publicó al comienzo de su pontificado. El propio documento presenta esa continuidad como una invitación a comprender la estrecha relación entre el amor de Cristo y la atención cristiana a los pobres.1
