A diferencia de un tratamiento principalmente «social» en sentido estricto, Dilexit nos se estructura desde la teología del corazón de Cristo: el amor de Dios, encarnado y ofrecido en Jesucristo, se reconoce y se acoge en una forma concreta de espiritualidad y devoción. En el centro aparece el Sagrado Corazón de Jesús como «signo» tangible del amor divino y como medio para que el creyente experimente y transmita la caridad.1
En el cierre del documento, la finalidad pastoral queda expresada con claridad: se pide que el Corazón de Jesús «continúe» derramando «corrientes de agua viva» capaces de curar el daño causado, fortalecer la capacidad de amar y servir y guiar un camino compartido hacia un mundo justo, solidario y fraternal, en horizonte escatológico.2
