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Diócesis de Citta di Castello

La diócesis de Città di Castello-Dioecesis Civitatis Castelli o Tifernatensis en latín- es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica de rito latino, situada en la región italiana de Umbría. Tiene su sede en la ciudad de Città di Castello y forma parte de la provincia eclesiástica de la archidiócesis de Perugia-Città della Pieve. Su iglesia catedral es la basílica catedral de los Santos Florido y Amancio.

Città di Castello-La Cathédrale-
Ver información de la imagenCittà di Castello-La Catedral-Umbría-Italia. c. 2007. https://farm2.static.flickr.com/1183/856663927_238cd66732.jpg?v=0, Sonietta, CC BY 2.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDiócesis de Citta di Castello
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónCircunscripción eclesiástica latina situada en la región de Umbría, Italia, con sede en Città di Castello. La diócesis de Città di Castello, conocida en latín como Dioecesis Civitatis Castelli, ocupa aproximadamente 820 km2 en el alto valle del Tíber y forma parte de la provincia eclesiástica de la arquidiócesis de Perugia-Città della Pieve. Su catedral es la basílica de los Santos Florido y Amancio. La sede ha mantenido continuidad episcopal documentada desde el siglo V y está vinculada al papa Celestino II, nacido en la ciudad. La tradición local venera a san Crescentino como evangelizador y mártir de la zona
EstadoActiva
Importancia HistóricaContinuidad episcopal desde el siglo V; natal del papa Celestino II; mantiene la tradición de san Crescentino y la devoción a santa Margarita de Città di Castello.
PaísItalia
PatronazgoSantos Florido y Amancio
TipoDiócesis, Umbría
Ubicación
  • Città di Castello
  • Città di Castello
  • Città di Castello, Umbría, Italia

Tabla de contenido

Territorio y organización actual

La diócesis ocupa un territorio aproximado de 820 km2 en el sector septentrional de Umbría, en torno al alto valle del Tíber y a las estribaciones de los Apeninos. Su sede episcopal se encuentra en Città di Castello, ciudad conocida en la Antigüedad como Tifernum Tiberinum o Civitas Tiberina.1

Desde el punto de vista jurídico, la diócesis permanece activa y pertenece a la Iglesia latina. No constituye una diócesis titular ni una sede suprimida. En la organización eclesiástica contemporánea figura como diócesis sufragánea de la archidiócesis de Perugia-Città della Pieve, dentro de la provincia eclesiástica umbra.

La diócesis depende de la Santa Sede a través de la estructura ordinaria de gobierno de las diócesis latinas y, como las restantes diócesis católicas, mantiene relaciones pastorales y administrativas con los organismos competentes de la Curia romana, en particular con el Dicasterio para los Obispos.

Sede episcopal

Città di Castello

Città di Castello está situada cerca del río Tíber, en una zona de transición entre Umbría, Toscana y las Marcas. El antiguo nombre de Tifernum Tiberinum distinguía la ciudad de otro Tifernum, identificado tradicionalmente con la localidad de Sant’Angelo in Vado, en el valle del Metauro. La coincidencia de ambos nombres ha provocado dudas en algunas listas episcopales antiguas, especialmente para los siglos V y VI.1,2

La historia política de la ciudad no coincide exactamente con la historia de la diócesis. La ciudad pasó por diversas formas de dependencia y gobierno civil: estuvo vinculada a los territorios pontificios desde la donación de Pipino el Breve, sufrió las luchas entre güelfos y gibelinos y quedó sometida en distintos periodos a poderes locales y principescos. Estos acontecimientos afectaron a la vida urbana, a los edificios eclesiásticos y a las relaciones entre el obispo y las autoridades civiles, pero no constituyen por sí mismos la historia institucional de la sede episcopal.1

Catedral

La iglesia principal de la diócesis es la basílica catedral de los Santos Florido y Amancio. El templo conserva la memoria litúrgica y episcopal de la sede y constituye el centro de la vida diocesana, junto con el palacio episcopal y las instituciones pastorales vinculadas a la catedral.

La antigua tradición artística de la catedral incluía un paliotto-frontal de altar- de plata repujada, datado en el siglo XII, y un báculo episcopal del siglo XV. Estos objetos reflejan la importancia de la liturgia catedralicia y el desarrollo de la orfebrería sacra en la diócesis medieval y moderna.1

Orígenes cristianos

La tradición local relaciona la evangelización de la región con los primeros siglos del cristianismo y venera a san Crescentino, mártir de origen romano, como principal figura de los orígenes cristianos de la ciudad. Según la tradición, Crescentino sufrió el martirio durante la persecución del emperador Diocleciano junto con otros compañeros. La tradición martirial pertenece al patrimonio religioso de la diócesis, aunque la documentación histórica no permite reconstruir con seguridad todos los detalles de su vida y de su martirio.1

La existencia de una comunidad episcopal organizada aparece documentada con mayor seguridad en el siglo V. La primera figura episcopal conocida con respaldo documental suficiente es Ennodio, que participó en un concilio celebrado en Roma en el año 465 bajo el papa Hilario. Su presencia conciliar demuestra que la sede de Città di Castello estaba integrada en la estructura episcopal de la Italia central durante la Antigüedad tardía.1

Historia eclesiástica

Antigüedad tardía

Durante el siglo VI, el obispo Florio aparece vinculado a la sede de Città di Castello. La tradición lo presenta como contemporáneo de la destrucción de la ciudad por las tropas ostrogodas de Totila y como amigo de san Gregorio Magno. La noticia conserva el recuerdo de una Iglesia local que atravesó las crisis políticas y militares de la guerra gótica sin desaparecer como comunidad cristiana.1

La destrucción de la ciudad antigua y su posterior reconstrucción alrededor de una fortificación explican la evolución del nombre urbano hacia Civitas Castelli. La denominación de la diócesis cambió de forma paralela, aunque la continuidad institucional de la sede quedó vinculada a la antigua comunidad de Tifernum Tiberinum.1

Alta Edad Media

La documentación tradicional recuerda el martirio del obispo Alberto y de su diácono Britio en el año 711, durante las incursiones de lombardos arrianos. La noticia forma parte de la memoria martirial de la diócesis y testimonia las tensiones religiosas y políticas que afectaron a algunas comunidades cristianas italianas en los siglos posteriores a la caída del Imperio romano de Occidente.1

Durante la Edad Media, los obispos ejercieron funciones pastorales, jurídicas y administrativas dentro de un territorio en el que las instituciones civiles cambiaban con frecuencia. La sede mantuvo su identidad episcopal mientras Città di Castello quedaba vinculada a los Estados Pontificios y, más tarde, a diferentes poderes locales. La autoridad civil de los señores de la ciudad no debe confundirse con la jurisdicción sacramental y pastoral propia del obispo.1

Edad Media central y tardía

La diócesis dio a la Iglesia universal al papa Celestino II, nacido en Città di Castello y elegido obispo de Roma en 1143. Su pontificado fue breve, pues murió en 1144, pero su origen constituye uno de los principales vínculos de la ciudad con la historia del papado.1

Entre los siglos XIII y XV, la vida eclesial de Città di Castello quedó marcada por la presencia de capítulos canonicales, monasterios y comunidades religiosas. La ciudad participó al mismo tiempo en las tensiones políticas propias de la Italia comunal, con enfrentamientos entre güelfos y gibelinos y con el ascenso de familias señoriales. La sede episcopal atravesó esas transformaciones sin reducirse a una institución política local: su misión principal continuó centrada en la celebración de los sacramentos, la predicación, la disciplina clerical y la administración de las parroquias.1

En 1474, el papa Sixto IV envió a su sobrino, el cardenal Giuliano della Rovere -futuro papa Julio II-, para recuperar el control pontificio de la ciudad frente al poder de los Vitelli. El episodio pertenece a la historia política de Città di Castello y muestra la compleja relación medieval entre la autoridad pontificia temporal y las autonomías urbanas. No equivale a una modificación de la naturaleza canónica de la diócesis.1

Reforma católica y época moderna

La aplicación de las reformas del Concilio de Trento impulsó en la diócesis una renovación de la disciplina eclesiástica, la formación sacerdotal y la organización de la vida parroquial. Como en otras diócesis italianas, la época moderna favoreció la consolidación del seminario, la visita pastoral, la catequesis y la supervisión más estrecha de las comunidades religiosas.

La catedral y las iglesias de la diócesis recibieron nuevas obras de arte, altares, retablos y objetos litúrgicos. La conservación del patrimonio sacro respondió tanto a la piedad de los fieles como a la necesidad de expresar visualmente la doctrina católica en el contexto de la Reforma protestante y de la renovación tridentina.

Época contemporánea

La reorganización política de Italia durante los siglos XVIII y XIX modificó el marco civil en el que vivía la diócesis. La desaparición de los Estados Pontificios y la integración de Umbría en el Reino de Italia alteraron las relaciones entre las instituciones eclesiásticas y el poder civil, pero no suprimieron la diócesis ni interrumpieron su vida sacramental.

En el siglo XX y comienzos del XXI, Città di Castello afrontó los desafíos comunes a muchas diócesis italianas: descenso de la población rural, concentración urbana, disminución del número de sacerdotes, envejecimiento demográfico y necesidad de coordinar parroquias próximas. La diócesis conserva, no obstante, su personalidad jurídica y su pertenencia a la provincia eclesiástica de Perugia-Città della Pieve.

Cronología episcopal

Las listas episcopales de Città di Castello requieren una distinción rigurosa entre obispos pertenecientes a la tradición local y obispos documentados mediante testimonios históricos contemporáneos.

Obispos legendarios o tradicionalmente atribuidos

La tradición martirial presenta a san Crescentino como evangelizador y mártir de Tifernum Tiberinum. Su culto forma parte de la identidad religiosa de la diócesis, pero la cronología exacta de su episcopado no está establecida con seguridad. La tradición tampoco permite equiparar automáticamente a Crescentino con el primer obispo históricamente documentado.1

Algunas listas antiguas atribuyeron también a la sede determinados obispos cuyos nombres aparecen en documentos conciliares de los siglos V y VI. Sin embargo, los nombres Eubodio, Mario e Inocencio pueden corresponder a Città di Castello o a otro antiguo Tifernum, probablemente el Tifernum Metaurense identificado con Sant’Angelo in Vado. La homonimia impide una identificación segura.2

Obispos documentados históricamente

El primer obispo de Città di Castello cuya vinculación con la sede cuenta con documentación histórica clara es Ennodio, presente en el concilio romano del año 465. Su nombre constituye el punto de partida más firme para una cronología episcopal de la diócesis.1

Florio, obispo de la sede durante el siglo VI, aparece asociado a la época de la destrucción de la ciudad por Totila y a la red de relaciones eclesiales de san Gregorio Magno.1

Alberto, junto con su diácono Britio, pertenece a la memoria episcopal de la Alta Edad Media y habría muerto mártir en 711. La tradición conserva su testimonio como expresión de la continuidad de la fe cristiana en un periodo de conflictos entre los pueblos germánicos y las comunidades católicas.1

La sucesión episcopal medieval posterior comprende numerosos prelados documentados en cartas, actas pontificias, concilios y registros de la Curia romana. La sede alcanzó particular relevancia en los siglos medievales por su posición en el corredor del alto Tíber y por la relación directa entre la ciudad y los Estados Pontificios.

Santos y figuras religiosas

Santa Margarita de Città di Castello

La figura espiritual más vinculada a la diócesis en la época medieval es santa Margarita de Città di Castello, nacida hacia 1287 en Metola y fallecida en Città di Castello el 13 de abril de 1320. Perteneció a la Tercera Orden de los Frailes Predicadores y vivió una intensa vida de oración, caridad y cuidado de personas pobres, enfermas y marginadas.3

El papa Francisco extendió su culto a la Iglesia universal mediante canonización equipolente el 24 de abril de 2021. Este procedimiento reconoce oficialmente la santidad de una persona y extiende su culto universal sin exigir la celebración de una ceremonia de canonización solemne en la forma ordinaria.3

Santa Margarita representa para la diócesis la unión entre contemplación y servicio. Su vida recuerda que la santidad cristiana no depende de la salud, de la posición social ni del reconocimiento público, sino de la caridad vivida en la comunión con Cristo y en la atención concreta a los necesitados.3

San Crescentino

San Crescentino ocupa un lugar central en la tradición de los orígenes cristianos de Città di Castello. La memoria litúrgica lo presenta como mártir de la persecución de Diocleciano y como testigo de la primera evangelización de la ciudad. Su culto forma parte del patrimonio devocional e histórico de la diócesis, aunque las noticias biográficas más antiguas tienen carácter tradicional.1

Patrimonio artístico y religioso

La diócesis conserva un patrimonio estrechamente relacionado con la liturgia, la arquitectura y la historia de la evangelización en el alto valle del Tíber. La basílica catedral de los Santos Florido y Amancio constituye su principal edificio religioso y reúne elementos vinculados a la memoria episcopal de la sede.1

Entre las piezas antiguamente descritas en el tesoro catedralicio destaca un frontal de altar de plata labrada del siglo XII. El báculo episcopal del siglo XV testimonia, por su parte, la continuidad de la dignidad episcopal y de la solemnidad litúrgica en la Iglesia local.1

El patrimonio diocesano comprende también iglesias parroquiales, oratorios, antiguos monasterios y edificios vinculados a cofradías y congregaciones religiosas. Estas construcciones no constituyen únicamente monumentos artísticos: forman parte de una red histórica de culto, catequesis, asistencia y vida comunitaria.

Relación con otras diócesis

La posición geográfica de Città di Castello favoreció contactos constantes con diócesis de Umbría, Toscana y las Marcas. Esta proximidad explica la existencia de antiguas sedes episcopales vecinas y también algunas confusiones en la identificación de obispos de los primeros siglos.

La diócesis de Borgo Sansepolcro, erigida como sede episcopal en 1515, había estado anteriormente vinculada a la diócesis de Città di Castello. La creación de aquella sede delimitó progresivamente la organización eclesiástica de la zona fronteriza entre Umbría y Toscana.4

La historia de Città di Castello también debe diferenciarse de la de Sant’Angelo in Vado y Urbania, diócesis creadas y unidas aeque principaliter en 1635. El antiguo nombre Tifernum aplicado a localidades distintas produjo atribuciones episcopales dudosas en la documentación medieval y en los repertorios históricos.2

La sede mantiene actualmente su pertenencia a la provincia eclesiástica de Perugia-Città della Pieve, una configuración distinta de la antigua organización que vinculaba varias diócesis de la Italia central a la archidiócesis de Urbino.5

Vida pastoral

La diócesis desarrolla su misión mediante las parroquias, la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos, la catequesis, la predicación, la atención a las familias y la acción caritativa. Su territorio combina centros urbanos, pequeñas localidades y áreas rurales, lo que exige coordinar comunidades de dimensiones muy diferentes.

La memoria de los mártires antiguos, el culto a santa Margarita de Città di Castello y la veneración de los patronos de la catedral proporcionan un marco espiritual propio. La diócesis integra esa herencia con la renovación pastoral contemporánea y con la colaboración entre parroquias, asociaciones, comunidades religiosas y organismos diocesanos.

Importancia histórica

La diócesis de Città di Castello posee una importancia singular por varios motivos:

  • Conserva una continuidad episcopal documentada desde el siglo V.
  • Mantiene la memoria de una tradición martirial vinculada a san Crescentino.
  • Está relacionada con la vida y el culto universal de santa Margarita de Città di Castello.
  • Dio a la Iglesia al papa Celestino II.
  • Ocupa una posición histórica en el contacto entre Umbría, Toscana y las Marcas.
  • Conserva un patrimonio catedralicio y parroquial de notable antigüedad.
  • Continúa siendo una diócesis jurídicamente activa dentro de la provincia eclesiástica de Perugia-Città della Pieve.1,3

La historia de la diócesis no puede reducirse a la historia política de Città di Castello. La ciudad cambió de gobernantes, sufrió guerras y transformaciones institucionales; la sede episcopal, en cambio, expresa la continuidad de una comunidad católica estructurada en torno al obispo, la catedral, las parroquias, la liturgia y el testimonio de los santos.

Citas y referencias

  1. Città di Castello. Enciclopedia Católica, Città di Castello (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
  2. Sant' Angelo in Vado y Urbania. Enciclopedia Católica, Sant' Angelo in Vado y Urbania (1913). 2 3
  3. El Dicasterio de las Causas de los Santos. Margherita di Città di Castello (1287-1320) - Biografía, 1 (2021). 2 3 4
  4. Borgo San-Sepolcro. Enciclopedia Católica, Borgo San-Sepolcro (1913).
  5. Arquidiócesis de Urbino. Enciclopedia Católica, Arquidiócesis de Urbino (1913).
Modificado el 21 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.87Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/dr7kbnd23

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