Gobierno diocesano
El gobierno de la diócesis se articula en torno al obispo y a los órganos de corresponsabilidad que la disciplina canónica y la práctica posconciliar han ido perfilando. La diócesis mantiene una estructura pastoral que integra la administración sacramental, la formación y el acompañamiento de los fieles, junto con la gestión de bienes al servicio de los fines de la Iglesia.
Pastoral ordinaria y atención a los necesitados
La vida diocesana no se reduce al ámbito interno: la diócesis proyecta su misión hacia quienes atraviesan precariedad material o vulnerabilidad personal. En su actividad caritativa y asistencial figuran proyectos y centros dirigidos a mitigar la pobreza, con atención a diversos colectivos. Por ejemplo, la documentación diocesana recoge personas atendidas en centros orientados a la pobreza y a iniciativas de acompañamiento comunitario.
También aparecen acciones con destinatarios concretos en distintos ámbitos: personas atendidas en casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad, atención a emigrantes, refugiados y prófugos, apoyo a menores y jóvenes, y centros de rehabilitación para drogodependientes.
En el mismo marco, la diócesis desarrolla cooperación al desarrollo en proyectos internacionales y redes asociativas. La memoria diocesana recoge personas atendidas en proyectos de cooperación y la cifra de beneficiarios directos e indirectos en acciones de ámbito mundial.
Corresponsabilidad laical en la administración de los bienes
La diócesis comprende la gestión patrimonial como parte de su misión: el patrimonio debe servir a los fines de la Iglesia, desde el culto divino hasta las obras de apostolado y caridad, y el sustento de los ministros.
La documentación diocesana explica una línea de incorporación progresiva de los laicos en la administración económica: participación en consejos diocesanos de asuntos económicos e incluso desempeño de funciones como la de ecónomo en determinados momentos, según el desarrollo posterior al Concilio Vaticano II. En el presente, la diócesis avanza con comisiones diocesanas para el sostenimiento de la Iglesia, integrando personas de formación diversa para una gestión pastoral y eficiente del patrimonio y para reforzar la transparencia.
El texto diocesano vincula esta corresponsabilidad con la idea de corresponsabilidad eclesial: la ayuda económica se entiende como necesaria para que la Iglesia disponga de lo imprescindible para el culto divino, las obras de apostolado y la caridad, y para el sustento de los ministros.