La fuente empleada describe un cambio apreciable a partir del siglo XVIII: se afirma que la fervor religioso católico en Córdoba habría disminuido considerablemente desde esa centuria. Se ofrecen como causas, entre otras, la asimilación por las leyes civiles de los principios liberales vinculados a la Revolución francesa, la usurpación legalizada de bienes eclesiásticos y un positivismo alimentado por la literatura, el teatro y la prensa libre.
Aun así, se añade con equilibrio que no desaparecieron ni la caridad ni el celo: se señala que permanecía «mucho» de la caridad y el celo católicos característicos de los siglos posteriores a la reconquista, cuando obispos, clero y fieles habrían rivalizado en la generosa dotación de hospitales, asilos y escuelas, colocando a disposición de la Iglesia un patrimonio capaz de sostener un clero numeroso y un culto público «continuo y espléndido».
La fuente también menciona factores que habrían contribuido a una mayor laxitud en la práctica religiosa de parte de los habitantes: propaganda sectaria persistente, descenso del tono moral e ignorancia religiosa. Sin embargo, se subraya un punto importante: «no desean en modo alguno» aparecer como quienes abandonan la fe católica.
Además, se afirma que tras la expulsión de los moriscos y los judíos al final del siglo XV, el culto católico habría sido el único ejercido en la diócesis (exceptuando individuos pertenecientes a algunas sectas).