La sede antigua de Acci
La diócesis hunde sus raíces en la antigua ciudad de Acci, identificada con la actual Guadix. Durante la época romana, la ciudad recibió el nombre de Julia Gemella, después de que Julio César estableciera allí una colonia. Acci pertenecía al territorio de los bastetanos, cuya capital regional era Baza.1
La tradición cristiana vincula los orígenes de la sede accitana con san Torcuato, uno de los llamados Siete Varones Apostólicos. Según la tradición conservada en el misal mozárabe, estos evangelizadores llegaron a Hispania enviados desde Roma y san Torcuato recibió la misión de establecerse en Acci. La matrona Luparia habría favorecido la construcción de un baptisterio y de una primera iglesia cristiana.1
La tradición de los Varones Apostólicos posee una notable importancia en la memoria litúrgica y devocional de las Iglesias del sur de España. Sin embargo, la historiografía crítica distingue entre esa tradición y la documentación episcopal conservada. El primer obispo accitano cuya presencia aparece documentada con seguridad es Félix, participante en el Concilio de Elvira, celebrado a comienzos del siglo IV.1
La diócesis en la época visigoda
La documentación conciliar permite seguir la continuidad de la sede durante el periodo visigodo. Liliolo asistió al III Concilio de Toledo, celebrado en 589. Otros obispos de Acci participaron en diversos concilios toledanos: Clarencio en los concilios IV y V, Justo en el VI, Julián en el VIII, Magnario en los concilios IX y X, y Ricila en reuniones posteriores.1
La presencia de los obispos accitanos en los concilios demuestra la integración de la diócesis en la estructura eclesiástica del reino visigodo. Acci formaba parte de la red episcopal hispana y mantenía vínculos con los principales centros políticos y religiosos de la península.
Periodo mozárabe y dominio islámico
La sede continuó existiendo durante el periodo mozárabe, aunque las noticias conservadas resultan fragmentarias. Isidoro de Beja menciona a Frodoario, que habría gobernado la sede durante siete años, mientras que Quírico participó en un concilio celebrado en Córdoba antes del año 839.1
La expansión almohade provocó la desaparición de varias sedes cristianas andalusíes. La diócesis de Guadix quedó suprimida de hecho durante el siglo XII, junto con otras diócesis de Andalucía. La restauración de la sede no llegó hasta la época de los Reyes Católicos, después de la conquista del reino nazarí de Granada.1





