En la Iglesia católica, una diócesis es una porción del Pueblo de Dios encomendada al ministerio pastoral de un Obispo, con el fin de que la fe se viva y se transmita de modo orgánico: mediante la predicación, la administración de los sacramentos, la caridad, la formación y el servicio a los fieles. En este marco, la diócesis no es solo una unidad administrativa, sino una realidad espiritual y misionera: la comunión eclesial se hace visible en la unidad de la fe y en el envío a la evangelización.
Dentro de su misión, la diócesis acoge también la dimensión mariana y litúrgica como una forma concreta de expresar la esperanza cristiana y la acción de gracias por las «grandes obras de Dios» realizadas en la historia. Esto se aprecia, por ejemplo, en el modo en que el Papa Juan Pablo II vinculó a Huelva con el lema «María, Stella dell’evangelizzazione» y con la celebración de congresos marianos.1,3
