Invasión musulmana y traslado de la dirección eclesial
La relación de la diócesis con los acontecimientos del siglo VIII es clave. La invasión musulmana que avanza hacia Huesca (a partir de 710) afecta de modo directo a la vida diocesana. Cuando la ciudad es tomada en 713, el obispo huye, y la diócesis queda dirigida desde Aragón.
Traslado a Jaca (1063) y restauración en Huesca (1096)
En 1063, la sede se traslada a Jaca, donde permanece hasta 1096. Entonces, al ser retomada Huesca, se restaura la sede original mediante iniciativa atribuida a Pedro I.
Este vaivén —de Huesca a Jaca y de nuevo a Huesca— se presenta como un rasgo característico de la historia diocesana, vinculado al contexto político y a la seguridad territorial.
Relación con la diócesis de Barbastro
Las fuentes indican que, desde ese tiempo, la historia de la diócesis de Huesca queda estrechamente asociada a la historia de la diócesis de Barbastro. En 1571, se erige Barbastro a partir de parte de Huesca, y aunque formalmente se vincula de nuevo a Huesca en 1851, desde entonces se administra mediante un vicario apostólico.,
Asimismo, en el marco del mismo conjunto histórico se alude a periodos de modificación jurisdiccional y a la administración por autoridades eclesiásticas competentes, tal como se describe para Barbastro.
Vacante de sede (1848-1851)
Se registra que la sede de Huesca estuvo vacante desde 1848 hasta 1851.