Orígenes en la Antigüedad cristiana
La tradición histórica citada en la enciclopedia católica antigua menciona que, ya en siglos tempranos, existían obispos vinculados a las islas: se refiere a mención de obispos en el ámbito balear en el siglo IV para Menorca y, en el siglo V, para Mallorca e Ibiza.
De modo complementario, se indica que en el caso de Mallorca e Ibiza (como conjunto) se habla de una antigüedad del oficio episcopal, con referencias antiguas sobre obispos de Mallorca en el entorno del año 480.
Interrupciones por dominación musulmana
Las fuentes consultadas señalan que durante el periodo de dominio árabe las sedes se vieron suprimidas, quedando las islas bajo la jurisdicción del obispo de Barcelona.
En el relato histórico de conjunto, la invasión que llevó a la interrupción de la sucesión episcopal queda asociada con la crisis de la organización eclesiástica previa, atribuida en la fuente a la dominación musulmana.,
Reorganización tras la reconquista
Tras la recuperación cristiana del territorio, se describe la reordenación eclesial con un hito político y litúrgico: se afirma que Jaime I de Aragón venció a los musulmanes en 1229 y mandó que se celebrase Misa en la antigua mezquita de Palma.
A partir de ahí, se documenta en las fuentes el restablecimiento: se afirma que Gregorio IX reestableció la sede en 1230, indicando además como primer obispo histórico a Raimundo de Torrelles (1237–1266).
Estructura conjunta y documentos pontificios de unión
En el marco específico de la unión de Ibiza con Mallorca, se recoge un dato decisivo: mediante la bula «Ineffabilis Dei benignitas» (30 de abril de 1782), Pío VI realizó una configuración conjunta, haciendo Iviza y Majorca una diócesis conjunta.,
La fuente también menciona que, tras ciertas reorganizaciones político-canónicas posteriores, la circunscripción fue suprimida por el Concordato de 1857, quedando en la práctica gobernada por un vicario capitular.
Relevancia del régimen administrativo local en Ibiza
Aunque en ocasiones se describe la unión nominal, la misma fuente subraya que Ibiza, nominalmente unida a Mallorca, estaba en realidad gobernada por su propio vicario-capitular.
Este punto es particularmente importante para comprender por qué, aun sin una independencia absoluta permanente, Ibiza conserva rasgos de autogobierno eclesiástico efectivo en la vida diocesana.