En los documentos pontificios del Acta Apostolicae Sedis aparece vinculada a la denominación Assidonensis–Jerezensis (es decir, «de Asidonia–Jerez»). En ese marco, se menciona la existencia de un templo catedralicio en la ciudad de Jerez de la Frontera, dedicado al Santísimo Salvador, y la reordenación del tipo de capítulo que sirve en la catedral.1
Desde la perspectiva canónica, una diócesis es una comunidad eclesial confiada a un obispo diocesano, cuya misión es enseñar, santificar y gobernar en comunión con la Iglesia universal. En el caso de Jerez de la Frontera, la documentación citada aporta elementos concretos sobre la organización litúrgico-institucional de su catedral y sobre su configuración territorial en el siglo XX.1,2

