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Diócesis de Lieja

La diócesis de Lieja-Dioecesis Leodiensis en latín- es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Bélgica, sufragánea de la archidiócesis de Malinas-Bruselas. Con sede en la ciudad de Lieja y catedral en la iglesia de San Pablo, hunde sus raíces en la antigua Iglesia de Tongres y conserva una historia estrechamente vinculada a la evangelización de la región del Mosa, al principado episcopal de Lieja y a la reorganización territorial de la Iglesia belga después de la Revolución francesa.1,2

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Ver información de la imagenEsta es una foto de un monumento en Valonia, número ?, c. 2006. Original, Jean-Pol GRANDMONT, CC BY 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDiócesis de Lieja
CategoríaOrganización religiosa
Nombre CompletoDioecesis Leodiensis
DescripciónCircunscripción eclesiástica católica en Bélgica, sufragánea de la archidiócesis de Malinas-Bruselas, con sede en Lieja y catedral de San Pablo
Fecha de Fundación1802-04-10
Autoridad EclesiásticaArquidiócesis de Malinas-Bruselas
HistoriaOriginada en la antigua Iglesia de Tongres, se convirtió en diócesis en 1802 tras el Concordato de 1801; sufrió cambios territoriales y la pérdida del principado episcopal durante la Revolución francesa, y más recientemente cedió territorio a la diócesis de Hasselt en 1967.
PaísBélgica
TipoDiócesis
UbicaciónLieja

Tabla de contenido

Denominación, sede y territorio

La diócesis recibe su nombre de Lieja, ciudad francófona de la región de Valonia situada a orillas del río Mosa. En neerlandés recibe el nombre de bisdom Luik y en alemán, especialmente en el contexto histórico de las regiones orientales, Bistum Lüttich. Su denominación latina tradicional es Dioecesis Leodiensis.

La sede episcopal está en Lieja. La actual catedral es la catedral de San Pablo, templo que adquirió la dignidad catedralicia después de la destrucción de la antigua catedral de San Lamberto durante la Revolución francesa. La diócesis pertenece al rito latino y forma parte de la provincia eclesiástica de Malinas-Bruselas.

El territorio diocesano abarca principalmente la provincia civil de Lieja, aunque sus límites han experimentado varias modificaciones desde la Antigüedad hasta la época contemporánea. Actualmente comprende una superficie aproximada de 3.862 kilómetros cuadrados.

Orígenes cristianos y formación de la diócesis

La Iglesia de Tongres

La tradición eclesiástica vincula los orígenes de la diócesis con la antigua sede de Tongres, una de las primeras comunidades cristianas de la región del bajo Mosa. Los primeros evangelizadores asociados a este territorio son san Materno, san Servacio y san Remaclo. La antigua sede de Tongres recibió posteriormente el nombre de sede de Maastricht y, finalmente, el de diócesis de Lieja.3

La evangelización no avanzó de manera uniforme. Las ciudades y las vías romanas acogieron antes la predicación cristiana, mientras que las zonas rurales, boscosas y fronterizas conservaron durante más tiempo prácticas religiosas precristianas. La acción de obispos y monjes contribuyó a establecer iglesias, monasterios y centros de formación clerical.

San Lamberto y el traslado de la sede

La figura decisiva en la historia inicial de Lieja fue san Lamberto, obispo y mártir. Tras su muerte, sus restos recibieron veneración en el lugar de su martirio. La construcción de una iglesia para custodiar sus reliquias convirtió aquel emplazamiento en un centro religioso de creciente importancia. Posteriormente, la sede episcopal pasó de Maastricht a Lieja, entonces una localidad de dimensiones mucho más modestas que las que alcanzaría en la Edad Media.1

San Huberto, sucesor de Lamberto, aparece tradicionalmente como uno de los fundadores de la grandeza religiosa de Lieja. Durante su episcopado impulsó la evangelización de las regiones boscosas de las Ardenas y de otros territorios donde todavía persistían cultos paganos. La tradición conserva su memoria como evangelizador y como primer obispo propiamente ligado a la sede de Lieja.1

San Huberto y la expansión evangelizadora

San Huberto desarrolló una intensa actividad pastoral en zonas rurales de la actual Bélgica. La tradición hagiográfica lo presenta recorriendo áreas de difícil acceso y anunciando el Evangelio entre poblaciones que conservaban prácticas religiosas anteriores al cristianismo. Su culto se difundió ampliamente durante la Edad Media, y su fiesta litúrgica se celebra el 3 de noviembre.1

La diócesis también conserva la memoria de numerosos santos y fundadores vinculados a la evangelización regional, entre ellos san Foilán, santa Bega, san Adelino y santa María de Oignies. Monasterios, colegiatas y comunidades de mujeres desempeñaron un papel relevante en la consolidación de la vida cristiana.3

El principado episcopal de Lieja

Naturaleza del principado

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, el obispo de Lieja ejerció una doble función. Como obispo, gobernaba una diócesis en el ámbito espiritual y sacramental. Como príncipe-obispo, ejercía también autoridad temporal sobre un territorio político conocido como principado de Lieja.

Estas dos realidades no deben confundirse. La diócesis constituía una circunscripción de la Iglesia, sometida a la autoridad espiritual del obispo y, en última instancia, del papa. El principado, en cambio, era una entidad política del Sacro Imperio Romano Germánico, con instituciones civiles, tribunales, administración territorial y relaciones diplomáticas propias.

El territorio temporal del príncipe-obispo no coincidía necesariamente con los límites de la diócesis. La jurisdicción espiritual podía extenderse sobre parroquias situadas fuera del principado, mientras que el poder político del obispo afectaba únicamente a los territorios sometidos a su autoridad temporal.

Organización política y vida eclesiástica

El principado alcanzó una notable autonomía política. El capítulo catedralicio de San Lamberto desempeñó una función esencial en la elección del obispo, aunque los emperadores y otras potencias europeas intentaron influir en el nombramiento de los prelados. La ciudad de Lieja desarrolló instituciones comunales vigorosas y protagonizó repetidos conflictos entre el poder episcopal, el capítulo, la nobleza y los grupos urbanos.

Los obispos promovieron la construcción de iglesias, colegiatas, monasterios, hospitales y centros de enseñanza. La diócesis contó con una importante red de instituciones capitulares y monásticas, que conservaron manuscritos, formaron clérigos y sostuvieron la predicación y la asistencia a los pobres.

La riqueza y la influencia temporal del principado no eliminaban las obligaciones pastorales del obispo. La reforma de la vida clerical, la administración de los sacramentos y la instrucción religiosa constituían responsabilidades propias del ministerio episcopal, distintas de la gestión política del territorio.

Crisis del Antiguo Régimen

Durante el siglo XVIII, las ideas ilustradas penetraron en Lieja. El episcopado de François-Charles de Velbrück, entre 1772 y 1784, estuvo marcado por una actitud favorable a determinados ambientes intelectuales de la Ilustración. La Revolución de Lieja estalló el 18 de agosto de 1789, durante el episcopado de César-Constantino-François de Hoensbroeck.4

La ocupación francesa puso fin al principado episcopal. El territorio temporal quedó incorporado a la organización administrativa francesa y, con la Revolución, desapareció también la antigua diócesis. La supresión del principado significó el final del poder político del obispo, no la negación de la continuidad histórica de la sede episcopal como institución religiosa.

Reorganización napoleónica y periodo concordatario

El Concordato de 1801

El Concordato de 15 de agosto de 1801, concluido entre la Santa Sede y el Gobierno consular francés, reorganizó profundamente la Iglesia en Bélgica. De las nueve diócesis existentes desde la reorganización de 1559, la nueva estructura conservó cinco: Malinas, Tournai, Gante, Namur y Lieja.2

La nueva diócesis de Lieja fue erigida el 10 de abril de 1802. Su territorio comprendía inicialmente los departamentos franceses del Ourthe y del Mosa Inferior, además de algunas parroquias pertenecientes al distrito de los Bosques. La circunscripción superaba ampliamente los límites del antiguo principado episcopal, porque la reorganización napoleónica siguió criterios administrativos civiles.4

La restauración del culto católico en los territorios belgas tuvo lugar solemnemente en Pentecostés de 1802, el 6 de junio. La Iglesia recuperó una estructura pública, aunque dentro de un régimen sometido a una estrecha relación entre la autoridad civil y la organización eclesiástica.2

Primeros obispos y administradores

Tras la reorganización concordataria, Jean-Évangéliste Zaepffel gobernó la diócesis entre 1802 y 1808. Napoleón designó posteriormente a Jean-Armand de Bessas-Lamégie, pero este nombramiento no recibió la institución canónica. Durante el periodo de vacancia, Henrard y Barrett ejercieron sucesivamente como vicarios capitulares y administradores de la diócesis.4

La situación reflejaba las tensiones propias del sistema napoleónico: el poder civil intervenía en la designación de obispos, pero la plena autoridad pastoral exigía la institución canónica por parte de la Santa Sede.

Del Reino de los Países Bajos a la Bélgica contemporánea

Cambios territoriales

En 1818 la diócesis perdió varios cantones que pasaron a Prusia. Con la creación del Reino de los Países Bajos, la circunscripción comprendió las provincias civiles de Lieja y Limburgo. La reorganización política posterior a la independencia belga modificó de nuevo los límites diocesanos.

En 1839, Lieja perdió las parroquias situadas en el Limburgo neerlandés. Desde entonces, el territorio diocesano quedó más estrechamente vinculado a la provincia belga de Lieja.4

El episcopado de Van Bommel

Cornelio Ricardo Antonio van Bommel ocupó la sede de Lieja entre 1829 y 1852. Nacido en Leiden en 1790 y ordenado sacerdote en 1816, había participado en la defensa de la libertad de la Iglesia y de la educación católica frente a las políticas centralizadoras del Gobierno neerlandés. Recibió la consagración episcopal el 15 de noviembre de 1829.5

Van Bommel tuvo que reorganizar una diócesis debilitada por una prolongada vacancia episcopal. Fundó y estructuró el seminario, impulsó la enseñanza primaria católica y promovió la creación de una universidad católica. También defendió la primacía pontificia y combatió la influencia de la masonería desde una perspectiva de defensa de la identidad católica.5

Su episcopado coincidió con la revolución belga de 1830. Aunque no tomó parte activa en el movimiento revolucionario, la independencia de Bélgica obligó a romper sus vínculos políticos con los Países Bajos y consolidó su actuación como obispo de una diócesis integrada en el nuevo Estado belga.5

Los sucesores de Van Bommel

A Van Bommel le sucedieron Théodore de Montpellier, entre 1852 y 1879, y Victor-Joseph Doutreloux, entre 1879 y 1901. Martin-Hubert Rutten ocupó la sede desde 1901. Esta sucesión episcopal corresponde a la etapa de consolidación de la diócesis belga posterior al Concordato y a la independencia nacional.4

Durante este periodo, Lieja desarrolló una extensa red parroquial, educativa y asistencial. Las congregaciones religiosas fundaron escuelas, hospitales, orfanatos y obras destinadas a la atención de enfermos, ancianos y personas pobres. Las tensiones entre la Iglesia y determinados sectores políticos no impidieron la expansión de la presencia católica en la sociedad.

La diócesis en el siglo XX

La reorganización de Eupen y Malmedy

Después de la Primera Guerra Mundial, los cantones de Eupen y Malmedy pasaron de Alemania a Bélgica. Antes pertenecían eclesiásticamente a la archidiócesis de Colonia. En 1921, Benedicto XV erigió con esos territorios la diócesis de Eupen y Malmedy, unida aeque principaliter a la diócesis de Lieja.6

La unión aeque principaliter significaba que dos diócesis conservaban su propia personalidad jurídica, pero quedaban confiadas al mismo obispo. Lieja y Eupen-Malmedy compartieron así obispo y determinados servicios de gobierno, aunque la nueva diócesis mantuvo su identidad territorial y sus estructuras propias. El decreto pontificio previó también una administración diferenciada y la existencia de un seminario común.7

La región de Eupen-Malmedy presentaba una realidad lingüística y cultural distinta de la parte francófona de Lieja. La pastoral tuvo que atender tanto a comunidades de lengua alemana como a poblaciones vinculadas histórica y culturalmente a Valonia.

La creación de la diócesis de Hasselt

El cambio territorial más importante de la segunda mitad del siglo XX llegó en 1967. Pablo VI separó de la diócesis de Lieja la provincia civil de Limburgo y erigió la nueva diócesis de Hasselt, con sede episcopal en Hasselt y catedral en la iglesia de San Quintín. La nueva diócesis quedó como sufragánea de Malinas-Bruselas, al igual que Lieja.8

La creación de Hasselt respondió a la necesidad pastoral de ajustar las circunscripciones eclesiásticas a las nuevas realidades administrativas y demográficas. Desde entonces, la diócesis de Lieja concentra su actividad en la provincia de Lieja y en las zonas orientales que permanecen bajo su jurisdicción.

La catedral de San Pablo

La catedral de San Pablo de Lieja ocupa el lugar central de la vida litúrgica diocesana. Su dignidad catedralicia procede de la desaparición de la antigua catedral de San Lamberto durante la Revolución francesa.

El templo alberga obras de arte, elementos procedentes de la antigua catedral y recuerdos vinculados a la historia religiosa de Lieja. La catedral funciona como iglesia del obispo, sede de las celebraciones diocesanas y lugar de referencia para la liturgia solemne, la recepción de visitantes y la conservación de la memoria histórica de la diócesis.

La antigua catedral de San Lamberto había constituido durante siglos el centro espiritual y político del principado episcopal. Su desaparición simbolizó la ruptura del orden medieval, mientras que San Pablo representa la continuidad de la sede episcopal en la época contemporánea.

Vida intelectual y reforma católica

La diócesis de Lieja produjo teólogos, historiadores, profesores y escritores eclesiásticos de relieve. Entre ellos figura Jean Chapeauville, nacido en Lieja en 1551 y fallecido en 1617. Fue canónigo, vicario general, profesor de teología e historiador de los obispos de Tongres, Maastricht y Lieja.9

Chapeauville trabajó por la aplicación de las reformas del Concilio de Trento. Defendió la creación de un seminario clerical, la formación doctrinal de los sacerdotes y la celebración de concursos para proveer las parroquias. Sus obras sobre la administración de los sacramentos, la catequesis, la teología moral y la historia episcopal reflejan las prioridades de la reforma católica posterior al Concilio de Trento.9

Otro personaje vinculado a la historia eclesiástica de Lieja fue Ratherio de Verona, obispo de la sede entre 953 y 955. Su episcopado resultó breve y conflictivo, pero sus escritos ofrecen testimonios relevantes sobre la vida eclesiástica y social del siglo X.10

Lenguas y diversidad cultural

La diócesis ha presentado históricamente una composición lingüística diversa. La población mayoritaria de la parte central y occidental hablaba francés, mientras que determinados territorios utilizaban el neerlandés o el alemán. En 1909, la antigua organización diocesana incluía comunidades valonas, flamencas y germanófonas.4

La creación de Hasselt en 1967 redujo considerablemente la dimensión neerlandófona de la diócesis. Las parroquias orientales, especialmente en la zona de los Cantones Orientales, mantienen una identidad germanófona que requiere atención pastoral y litúrgica específica.

La pluralidad lingüística afecta a la catequesis, la liturgia, la formación de agentes pastorales, la administración parroquial y la comunicación del obispado. La unidad de la diócesis no depende de una uniformidad cultural, sino de la comunión eclesial en torno al obispo, la celebración de los sacramentos y la profesión de la fe católica.

Organización administrativa actual

El obispo y la curia diocesana

El obispo de Lieja gobierna la diócesis en comunión con el papa y con los demás obispos de Bélgica. La curia diocesana presta asistencia en materias administrativas, jurídicas, económicas, pastorales, litúrgicas, catequéticas y educativas.

Entre los organismos ordinarios de gobierno figuran la cancillería, el consejo episcopal, el consejo presbiteral, el colegio de consultores y el consejo diocesano de asuntos económicos. La diócesis cuenta también con responsables para la pastoral juvenil, la catequesis, la formación permanente, la vida consagrada, la acción social y la coordinación de las parroquias.

La sede de Lieja pertenece a la provincia eclesiástica de Malinas-Bruselas y mantiene una relación de cooperación con las demás diócesis belgas, especialmente en las iniciativas de la Conferencia Episcopal de Bélgica.

Parroquias y decanatos

La organización territorial ordinaria se articula mediante parroquias, agrupadas en decanatos. El decanato reúne varias parroquias cercanas y facilita la coordinación de la acción pastoral, la formación de sacerdotes y laicos, la preparación sacramental y la colaboración entre comunidades.

La antigua organización descrita a comienzos del siglo XX contaba con 670 parroquias agrupadas en 40 decanatos. Aquella estructura no puede trasladarse sin más a la situación contemporánea, porque la diócesis ha experimentado la creación de Hasselt, la reducción de la práctica religiosa, la disminución del clero y la reorganización de numerosas parroquias.4,8

En la práctica actual, muchas parroquias colaboran dentro de unidades pastorales o agrupaciones semejantes. Estas estructuras permiten compartir sacerdotes, consejos parroquiales, programas de catequesis, preparación para el bautismo y el matrimonio, celebraciones litúrgicas y proyectos caritativos. La agrupación pastoral no suprime la personalidad canónica de las parroquias, salvo que una reforma jurídica disponga expresamente su fusión o modificación.

Comunidades religiosas y obras eclesiales

Las congregaciones religiosas han desempeñado históricamente un papel importante en la diócesis. Su actividad abarca la educación, la asistencia sanitaria, la atención a personas vulnerables, la vida contemplativa, la misión parroquial y la formación espiritual.

La presencia de comunidades religiosas también aumentó durante el siglo XIX, cuando varias congregaciones francesas buscaron refugio en diócesis belgas a causa de las políticas anticlericales y de las leyes de separación. Lieja acogió parte de esa expansión religiosa.4

Actualmente, las comunidades religiosas afrontan el envejecimiento de sus miembros y la reducción de nuevas incorporaciones. Algunas mantienen obras apostólicas; otras han concentrado sus actividades o han confiado determinadas instituciones a organismos diocesanos y civiles.

Vocaciones y situación del clero

Evolución histórica

La evolución de las vocaciones sacerdotales refleja la transformación religiosa de Bélgica y de Europa occidental. Los datos históricos muestran una época de abundancia de sacerdotes y seminaristas durante la primera mitad del siglo XX, seguida de un descenso prolongado en las décadas posteriores. La serie estadística disponible hasta 2024 registra la evolución de seminaristas y del número total de sacerdotes de la diócesis.

En los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, la diócesis contaba con varios miles de sacerdotes y con cifras elevadas de seminaristas. El descenso posterior afectó tanto a las vocaciones diocesanas como a las religiosas y coincidió con la secularización de la sociedad, la disminución de la práctica dominical, el envejecimiento de la población sacerdotal y la menor transmisión familiar de la fe.

Juan Pablo II reconoció en 1992 que la disminución del número de seminaristas constituía una preocupación grave para las diócesis belgas. Al mismo tiempo, pidió una formación filosófica, teológica y espiritual profunda, arraigada en la lectio divina, la Liturgia de las Horas y la celebración diaria de la Eucaristía.11

Consecuencias pastorales

La reducción del clero ha producido varios cambios:

  • Agrupación de parroquias en unidades pastorales.
  • Celebración de la Eucaristía con horarios coordinados.
  • Mayor participación de diáconos permanentes, religiosos y laicos.
  • Concentración de la preparación sacramental.
  • Colaboración interparroquial en catequesis y acción caritativa.
  • Necesidad de formar equipos de animación pastoral.

La escasez de sacerdotes no modifica la naturaleza de la Eucaristía ni la estructura sacramental de la Iglesia. La celebración eucarística requiere un sacerdote válidamente ordenado, mientras que numerosas tareas de evangelización, catequesis, administración parroquial y servicio a los pobres pueden confiarse a fieles laicos debidamente preparados.

La diócesis afronta la pastoral vocacional mediante la oración por las vocaciones, el acompañamiento espiritual de jóvenes y adultos, la promoción de la vida sacerdotal y consagrada y la formación de candidatos en colaboración con otras instituciones eclesiales.

Pastoral contemporánea

La actividad pastoral de la diócesis se desarrolla en un contexto caracterizado por la secularización, la pluralidad cultural y religiosa, la movilidad de la población y la disminución de la práctica sacramental. Las prioridades pastorales incluyen la evangelización, la catequesis de niños y adultos, la preparación para los sacramentos, la atención a las familias, el acompañamiento de jóvenes y la acogida de personas migrantes.

La diócesis conserva una fuerte tradición de compromiso social. Hospitales, centros de atención, asociaciones caritativas y parroquias colaboran en la asistencia a personas sin hogar, familias vulnerables, enfermos, ancianos y personas afectadas por la pobreza. La doctrina social de la Iglesia proporciona el marco para esta acción, que vincula la caridad con la defensa de la dignidad humana y la promoción del bien común.

La pluralidad lingüística exige materiales pastorales en francés y alemán, así como una atención específica a las comunidades que utilizan otras lenguas a causa de la inmigración. Las parroquias urbanas, especialmente en Lieja, reúnen a católicos procedentes de diversos países y continentes.

Obispos de Lieja desde la reorganización concordataria

La cronología episcopal posterior al Concordato de 1801 incluye las siguientes etapas principales:

  • Jean-Évangéliste Zaepffel, obispo entre 1802 y 1808.
  • Periodo de administración eclesiástica, entre 1808 y 1829, debido a la falta de institución canónica del candidato designado en 1809.
  • Cornelio Ricardo Antonio van Bommel, obispo entre 1829 y 1852.
  • Théodore de Montpellier, obispo entre 1852 y 1879.
  • Victor-Joseph Doutreloux, obispo entre 1879 y 1901.
  • Martin-Hubert Rutten, obispo desde 1901 durante la primera etapa del siglo XX.4

La sucesión posterior pertenece a la historia contemporánea de la diócesis. Jean-Pierre Delville fue sacerdote de Lieja desde 1980 y recibió el nombramiento episcopal el 31 de mayo de 2013; recibió la ordenación episcopal el 14 de julio del mismo año.

Patrimonio y memoria diocesana

El patrimonio de la diócesis incluye la catedral de San Pablo, antiguas colegiatas, iglesias parroquiales, monasterios, archivos capitulares, obras de arte sacro y lugares vinculados al culto de san Lamberto y san Huberto.

La historia del principado episcopal dejó una huella profunda en la arquitectura y en las instituciones de Lieja. Las iglesias colegiatas recuerdan la importancia de los capítulos de canónigos; los antiguos monasterios testimonian la expansión de la vida religiosa; y los archivos conservan documentación sobre la administración espiritual y temporal de la región.

La memoria diocesana también incorpora el legado de figuras intelectuales como Jean Chapeauville, cuya obra histórica ayudó a conservar la sucesión de los obispos y la tradición eclesiástica de Tongres, Maastricht y Lieja.9

Significado eclesial

La diócesis de Lieja representa una de las grandes sedes históricas de la Iglesia en Bélgica. Su trayectoria muestra la transformación de una antigua comunidad cristiana de origen tardoantiguo en una diócesis medieval con gran influencia religiosa y política, y después en una circunscripción pastoral adaptada al Estado moderno.

El final del principado episcopal no supuso el final de la diócesis. La Iglesia de Lieja perdió el poder temporal, pero conservó su misión espiritual: anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos, formar a los fieles y servir a los pobres. Las reformas territoriales de 1802, 1921 y 1967 modificaron sus fronteras, pero mantuvieron la continuidad de la sede episcopal dentro de la comunión de la Iglesia católica.4,8,6

Actualmente, la diócesis vive el desafío de transmitir la fe en una sociedad secularizada y culturalmente plural. La reorganización parroquial, la colaboración entre sacerdotes y laicos, la atención a las comunidades germanófonas y la promoción de nuevas vocaciones forman parte de su misión pastoral. La historia de Lieja continúa así vinculando la herencia de san Lamberto y san Huberto con las necesidades evangelizadoras del presente.

Citas y referencias

  1. St. Hubert. Enciclopedia Católica, St. Hubert (1913). 2 3 4
  2. Belgium. Enciclopedia Católica, Belgium (1913). 2 3
  3. Namur. Enciclopedia Católica, Namur (1913). 2
  4. Liège. Enciclopedia Católica, Liège (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  5. Cornelius Richard Anton van Bommel. Enciclopedia Católica, Cornelius Richard Anton van Bommel (1913). 2 3
  6. IV, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Issue 12, October 1921, 13 (1921). 2
  7. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Issue 12, October 1921, 14 (1921).
  8. IV, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Issue 17, December 1967, 39 (1967). 2 3
  9. Jean Chapeauville. Enciclopedia Católica, Jean Chapeauville (1913). 2 3
  10. Ratherius of Verona. Enciclopedia Católica, Ratherius of Verona (1913).
  11. Papa Juan Pablo II. A los obispos de la Conferencia Episcopal de Bélgica sobre su visita ad limina (3 de julio de 1992) - Discurso, 3 (1992).
Modificado el 21 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.99Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/vmzk1vk55

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