Orígenes y san Bassiano
La tradición cristiana de Lodi tomó forma en el siglo IV, cuando Bassiano llegó a la ciudad como obispo. En una alocución a los habitantes de Lodi en 1992, Juan Pablo II relacionó el inicio de la diócesis con la consolidación de una identidad cultural local, sobre un territorio cuya historia se remontaba a la época celta y romana. También describió la expansión de la vida cristiana mediante iglesias rurales, parroquias y obras de fe y caridad.1
Bassiano figura como obispo de Lodi en el año 378 y es el patrono de la ciudad. Una antigua tradición local atribuye a las persecuciones de Diocleciano la muerte de miles de cristianos junto con un obispo cuyo nombre no se conoce; este relato pertenece a la tradición legendaria y no permite identificar a aquel obispo con certeza.2
Laus Pompeia y la ciudad de Lodi
La diócesis está históricamente asociada a Laus Pompeia, antigua ciudad situada en el lugar que hoy ocupa Lodi Vecchio. Durante la Edad Media, la ciudad antigua mantuvo conflictos con Milán y sufrió varias destrucciones. En 1158, Federico Barbarroja fundó la ciudad de Lodi en su emplazamiento actual; el asentamiento medieval mantuvo inicialmente su fidelidad al emperador, aunque más adelante se incorporó a la segunda Liga Lombarda.2
La región pasó después a formar parte del ducado de Milán. En 1454, Lodi fue el escenario de la confirmación de la paz entre Milán, Venecia y Florencia. La ciudad también quedó asociada a las campañas militares de 1796, cuando Napoleón tomó el puente sobre el río Adda frente a las fuerzas austríacas.2
Desarrollo de la diócesis
A lo largo de los siglos, la sede episcopal contó con obispos que participaron en la vida religiosa y política de la región. Entre ellos figuran Alberto Quadrelli, obispo desde 1168 y venerado como santo; el beato Leone Palatini, recordado por su labor de pacificación entre güelfos y gibelinos; y Antonio Scarampi, quien fundó el seminario diocesano en el siglo XVI y mantuvo relación con san Carlos Borromeo.2
También ocuparon la sede eclesiásticos que desarrollaron tareas fuera de la diócesis. Gerardo di Landriana, obispo desde 1419, fue cardenal y halló el tratado De Oratore de Cicerón; Lodovico Simonetta, obispo desde 1537, presidió el Concilio de Trento. En el siglo XVIII, Carlo Ambrogio Mezzabarba desempeñó funciones de visitador apostólico en China y las Indias.2
La condición de Lodi como sede sufragánea de Milán quedó recogida en la descripción histórica de la diócesis. Actualmente, la diócesis pertenece a la provincia eclesiástica de la archidiócesis de Milán.2





