La catedral lombarda
Uno de los elementos más característicos de la diócesis es su catedral, descrita como una obra lombarda. Se señala que habría sido construida en 1158 por el maestro Tito Muzio de Gata, procedente de Cremona.
La catedral habría experimentado restauraciones en los siglos XVI y XVIII, y se atribuye el altar principal a la época seicentesca (siglo XVII). Además, se menciona la existencia de una cripta subterránea.
En cuanto al patrimonio pictórico, se mencionan obras asociadas a artistas de relieve (como Campi, entre otros), lo cual sitúa el conjunto catedralicio dentro de un marco de renovación y enriquecimiento artístico durante etapas sucesivas.
El tesoro catedralicio
El tesoro de la catedral se describe como particularmente valioso: incluye códices en miniatura y una gran custodia de plata datada en el Quattrocento, junto con ornamentos del mismo periodo.
Este detalle resulta importante para comprender que la diócesis no solo ha conservado estructuras, sino también expresiones artísticas vinculadas a la liturgia y a la veneración del Santísimo.
Iglesia de la Incoronata y otros templos
Entre los templos destacados aparece la iglesia de la Incoronata, presentada como una joya de la arquitectura renacentista, construida por iniciativa de la ciudad sobre los planes de Giovanni Battogia.
Se citan también otras iglesias relevantes:
San Francesco, con fachada de estilo gótico.
San Bassiano.
La abadía de Cerreto, destacada por su torre octogonal.
En conjunto, el patrimonio citado permite afirmar que la vida religiosa de Lodi se expresó mediante la construcción y conservación de espacios sagrados con lenguajes artísticos diversos: románico lombardo, renacimiento, y otras formas asociadas a fases históricas posteriores.