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Diócesis de Mallorca (España)

La diócesis de Mallorca-Dioecesis Maioricensis- es una Iglesia particular de la Iglesia católica latina con sede episcopal en Palma. Su territorio comprende la isla de Mallorca, tiene como iglesia catedral la Santa Iglesia Catedral-Basílica de Santa María de Mallorca y forma parte de la provincia eclesiástica de Valencia. Su historia combina una antigua tradición cristiana, la restauración medieval posterior a la conquista de Jaime I y una configuración jurídica contemporánea consolidada tras la reorganización de las diócesis españolas.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDiócesis de Mallorca (España)
CategoríaOrganización religiosa
Nombre CompletoDioecesis Maioricensis
DescripciónPresencia cristiana tardía con referencia a un obispo Elías en 480; restauración en 1230 por el papa Gregorio IX tras la conquista de Jaime I (1229); creación del cabildo catedralicio confirmada en 1245; unión con Ibiza (1782) y posterior configuración actual dentro de la provincia eclesiástica de Valencia.
Fecha de Fundación1230
Autoridad EclesiásticaArzobispo metropolitano de Valencia
Importancia HistóricaCombina una antigua tradición cristiana, la restauración medieval posterior a la conquista aragonesa y una organización canónica contemporánea consolidada tras la reorganización de las diócesis españolas.
ObservacionesObispos recientes: Juan Hervás y Benet (1955-1968), Rafael Álvarez Lara (1968-1972), Teodoro Úbeda Gramage (1973-2003), Jesús Murgui Soriano (2003-2012), Javier Salinas Viñals (2012-2016), Sebastià Taltavull Anglada (2016-presente). La catedral de Santa María (La Seu) es la iglesia catedral; el santuario de la Virgen de Lluc es el principal centro mariano. La diócesis incluye la totalidad de la isla de Mallorca y forma parte de la provincia eclesiástica de Valencia.
PaísEspaña
TipoDiócesis, Iglesia particular, Islas Baleares, 13
UbicaciónIsla de Mallorca, Islas Baleares, España

Tabla de contenido

Identidad y organización eclesiástica

La diócesis de Mallorca pertenece al rito latino y mantiene comunión jerárquica con el papa y con el arzobispo metropolitano de Valencia. Su sede se encuentra en la ciudad de Palma, capital civil de la isla y principal centro urbano, cultural y religioso del archipiélago balear.

La diócesis constituye una Iglesia particular. El Catecismo de la Iglesia Católica define la diócesis como una comunidad de fieles unida en la fe y en los sacramentos a su obispo, sucesor de los apóstoles. Cada Iglesia particular hace presente a la única Iglesia católica en un territorio concreto.1

El Concilio Vaticano II describe la diócesis como una porción del Pueblo de Dios confiada a un obispo, quien la gobierna con la colaboración del presbiterio. La comunidad diocesana nace de la proclamación del Evangelio, la celebración de la Eucaristía y la acción del Espíritu Santo. El obispo ejerce en ella las funciones de enseñar, santificar y gobernar, siempre bajo la autoridad del romano pontífice.2

Sede y catedral

La sede episcopal radica en Palma. La catedral, dedicada a Santa María, recibe localmente el nombre de La Seu. El templo constituye uno de los grandes monumentos del gótico mediterráneo y domina el frente marítimo de la ciudad.

La construcción comenzó después de la conquista cristiana de Mallorca en el siglo XIII, durante el reinado de Jaime I de Aragón. La fábrica avanzó durante varios siglos y alcanzó su culminación en la Edad Moderna. La antigua documentación describe la catedral como un gran edificio gótico dedicado a la Asunción de la Virgen María y vincula sus orígenes con la transformación del antiguo espacio cultual islámico de Palma.3

La catedral cumple las funciones propias de la iglesia madre de la diócesis:

  • Alberga la cátedra del obispo.
  • Acoge las celebraciones diocesanas principales.
  • Conserva la memoria litúrgica e histórica de la Iglesia mallorquina.
  • Reúne al presbiterio y a los fieles en las celebraciones solemnes.
  • Actúa como referencia espiritual y cultural para toda la isla.

Territorio y realidad insular

La diócesis se extiende por la isla de Mallorca, la mayor de las Baleares. Su territorio incluye un espacio geográfico muy diverso: la ciudad de Palma, las localidades costeras, las poblaciones del interior y las comunidades de la sierra de Tramontana.

La estructura pastoral debe atender realidades sociales diferentes. Palma concentra buena parte de la población, de los servicios y de la actividad económica. En cambio, los municipios rurales conservan comunidades parroquiales de menor tamaño, con una fuerte continuidad histórica y una relación estrecha entre parroquia, fiestas patronales y vida local.

La economía turística introduce además una marcada variación estacional. Durante los meses de mayor afluencia, la diócesis acoge a numerosos visitantes y trabajadores temporales de procedencias culturales y religiosas diversas. Esta circunstancia plantea oportunidades de evangelización y exige una atención pastoral abierta a la movilidad humana, a las lenguas y a las distintas situaciones familiares.

La diócesis no debe confundirse con el conjunto de las diócesis de las Islas Baleares. Menorca constituye una diócesis propia, con sede en Ciudadela, mientras que Ibiza y Formentera forman la diócesis de Ibiza. La antigua documentación anterior a la configuración contemporánea de las circunscripciones eclesiásticas refleja situaciones administrativas distintas y no puede aplicarse directamente a la organización actual.4,5

Historia

Primeros testimonios cristianos

La tradición historiográfica sitúa la presencia episcopal mallorquina en la Antigüedad tardía. Una referencia antigua menciona a un obispo llamado Elías de Mallorca en el año 480. La documentación más segura sobre la organización eclesiástica de las islas resulta fragmentaria, debido a las transformaciones políticas y religiosas que afectaron al Mediterráneo occidental.3

Durante la época visigoda y los primeros siglos medievales, las Baleares mantuvieron relaciones eclesiásticas con otras sedes de la península ibérica y del Mediterráneo. Una noticia del año 898 vincula Mallorca y Menorca a la jurisdicción del obispo de Gerona. La sucesión episcopal sufrió posteriormente una interrupción a causa de la conquista musulmana y de la desaparición de las estructuras cristianas anteriores.3

La existencia de una comunidad cristiana antigua no equivale, por tanto, a la continuidad ininterrumpida de la diócesis medieval y moderna. La historia de Mallorca presenta una diferencia clara entre la antigua sede tardoantigua, la interrupción medieval y la restauración cristiana posterior a la conquista aragonesa.

La conquista cristiana y la restauración medieval

Jaime I de Aragón conquistó Mallorca en 1229. La restauración de la Iglesia latina acompañó la reorganización política y social de la isla. La tradición histórica relaciona la primera celebración cristiana solemne en Palma con la antigua mezquita principal, destinada después a convertirse en el emplazamiento de la catedral.3

El papa Gregorio IX restableció la sede mallorquina en 1230. Raimundo de Torrelles aparece como el primer obispo de la restauración medieval y gobernó la diócesis entre 1237 y 1266. La creación del cabildo catedralicio quedó vinculada a la consolidación institucional de la nueva diócesis; el capítulo recibió confirmación pontificia de Inocencio IV el 5 de abril de 1245.3

La restauración no consistió únicamente en la sustitución de una estructura religiosa por otra. También implicó:

  • La creación de parroquias.
  • La organización del clero secular.
  • La fundación de instituciones de formación.
  • La incorporación de comunidades religiosas.
  • La construcción y dotación de iglesias.
  • La integración de la liturgia latina en la vida pública de la isla.

La diócesis en la época moderna

Durante los siglos modernos, la diócesis desarrolló una intensa vida parroquial, conventual y devocional. Las órdenes religiosas contribuyeron a la predicación, la enseñanza, la atención a los enfermos y la asistencia a los pobres. La tradición religiosa mallorquina incorporó comunidades contemplativas, institutos dedicados a la educación y congregaciones vinculadas a la caridad.

La antigua descripción de la vida católica balear recoge la presencia de agustinos, mercedarios, franciscanos, oratorianos, carmelitas, redentoristas, trinitarios, religiosos de los Sagrados Corazones y otras congregaciones. También documenta numerosas fundaciones femeninas, entre ellas clarisas, dominicas, jerónimas, carmelitas y agustinas. Estas referencias pertenecen a una realidad histórica anterior y no deben trasladarse sin más a la composición actual de la diócesis.6

La devoción mariana adquirió una importancia especial en torno al santuario de Nuestra Señora de Lluc, situado en la sierra de Tramontana. El santuario llegó a convertirse en uno de los principales centros espirituales de Mallorca y en un lugar de referencia para la identidad religiosa de la isla.

La unión histórica con Ibiza

En 1782, el papa Pío VI unió mediante la bula Ineffabilis Dei benignitas las diócesis de Mallorca e Ibiza. Aquella unión respondió a una configuración administrativa propia del Antiguo Régimen y de la reorganización eclesiástica de la época. La documentación de comienzos del siglo XX todavía empleaba la denominación conjunta de diócesis de Mallorca e Ibiza, aunque describía una situación práctica en la que Ibiza conservaba una administración diferenciada.3

La unión no define la estructura actual. Ibiza cuenta hoy con una diócesis propia, y la diócesis de Mallorca ejerce su jurisdicción sobre la isla de Mallorca. La evolución histórica de las circunscripciones baleares exige distinguir entre:

  1. La antigua presencia episcopal de la Antigüedad.
  2. La restauración medieval de la sede mallorquina.
  3. La unión administrativa con Ibiza en el siglo XVIII.
  4. La configuración diocesana contemporánea de las Baleares.

La reorganización contemporánea

La diócesis de Mallorca quedó integrada en la provincia eclesiástica de Valencia. La documentación histórica la presenta como sufragánea de Valencia y sitúa la residencia episcopal en Palma.3

La situación descrita en textos anteriores a la reforma del derecho canónico de 1983 no coincide plenamente con la disciplina vigente. El Código de Derecho Canónico de 1983 entiende la diócesis como una Iglesia particular confiada a un obispo diocesano y organizada mediante parroquias, organismos de gobierno, instituciones de formación y estructuras pastorales. La diócesis actual debe comprenderse desde este marco jurídico, no desde categorías administrativas propias de los concordatos y de las descripciones de los siglos XIX y comienzos del XX.

Cronología episcopal reciente

La sucesión episcopal reciente ofrece continuidad a la historia de la sede mallorquina y permite seguir la evolución pastoral de la diócesis durante la etapa contemporánea.

Obispos de la segunda mitad del siglo XX

  • Juan Hervás y Benet ocupó la sede mallorquina entre 1955 y 1968. Su episcopado coincidió con los años de preparación, celebración y recepción del Concilio Vaticano II.
  • Rafael Álvarez Lara gobernó la diócesis entre 1968 y 1972.
  • Teodoro Úbeda Gramage fue obispo de Mallorca desde 1973 hasta 2003. Su largo episcopado acompañó la renovación pastoral posterior al Concilio y la transformación social y económica de la isla.

Obispos del siglo XXI

  • Jesús Murgui Soriano fue obispo de Mallorca entre 2003 y 2012.
  • Javier Salinas Viñals ocupó la sede entre 2012 y 2016.
  • Sebastià Taltavull Anglada fue nombrado administrador apostólico en 2016 y posteriormente obispo de Mallorca en 2017. Su ministerio episcopal ha impulsado la participación de los laicos, la renovación de la vida parroquial, la atención a las familias y la acción social de la Iglesia.

La sucesión de estos pastores refleja la continuidad apostólica de la diócesis: cada obispo recibe una Iglesia particular concreta y la guía en comunión con el papa, con el presbiterio y con las demás Iglesias de la provincia eclesiástica.

Santuario de Lluc y espiritualidad mariana

El santuario de la Virgen de Lluc ocupa un lugar central en la espiritualidad mallorquina. La imagen venerada representa a la Virgen con el Niño y expresa una teología mariana profundamente cristocéntrica: María conduce a los fieles hacia Jesucristo y no aparta la devoción de su fuente, que es el misterio de la salvación.

Juan Pablo II recordó en 1984 el valor de Lluc como centro espiritual de Mallorca y presentó la devoción a la Virgen como un camino de acercamiento más auténtico a Cristo. La imagen mariana, con el Niño en brazos y la mano orientada hacia él, ofrece una síntesis visual de esta enseñanza: toda veneración mariana auténtica culmina en el Hijo.7

El santuario conserva varias dimensiones:

  • Litúrgica, mediante la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
  • Mariana, por la veneración de la patrona de Mallorca.
  • Comunitaria, al reunir parroquias, familias, jóvenes y asociaciones.
  • Cultural, por su relación con la historia, la música y la lengua propias de la isla.
  • Misionera, al acoger a peregrinos y visitantes que buscan silencio, oración y reconciliación.

La peregrinación no constituye una práctica aislada de la vida parroquial. El santuario puede conducir a una conversión más profunda, a la participación sacramental y a un compromiso renovado con la comunidad cristiana. El papa Francisco ha descrito los santuarios como lugares privilegiados para la evangelización, porque unen la piedad popular, la proclamación de la Palabra, la reconciliación, la Eucaristía y el testimonio de la caridad.8

Otros lugares de culto y peregrinación

La vida religiosa mallorquina se articula también en torno a numerosos monasterios, iglesias históricas y santuarios locales. Entre los lugares de especial tradición figuran:

  • El santuario de San Salvador, en Felanitx.
  • El santuario de la Virgen de Lluc, en Escorca.
  • El santuario del Puig de Sant Salvador, vinculado a la devoción de la comarca de Llevant.
  • Las iglesias parroquiales de los pueblos del interior.
  • Los antiguos conventos y monasterios de Palma y de otras localidades.

La tradición antigua cita asimismo el santuario del Puig de Pollensa entre los lugares de peregrinación más frecuentados de Mallorca.6

Cada santuario participa en la vida pastoral de su entorno. Las fiestas patronales, las procesiones, las romerías y las celebraciones sacramentales expresan la memoria religiosa de las comunidades, pero la Iglesia orienta esas prácticas hacia la conversión, la vida eucarística y la caridad.

Vida pastoral contemporánea

Parroquias y comunidades

Las parroquias constituyen la estructura ordinaria de la vida diocesana. En ellas los fieles reciben la catequesis, participan en la liturgia, celebran los sacramentos y organizan la acción caritativa. La parroquia también ofrece un espacio de acompañamiento para las familias, los jóvenes, los ancianos, los inmigrantes y las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento.

La realidad insular presenta retos concretos:

  • La despoblación relativa de algunas zonas rurales.
  • La movilidad de la población.
  • La presión turística sobre la vivienda y el empleo.
  • La secularización de la vida social.
  • La disminución de las vocaciones sacerdotales y religiosas.
  • La necesidad de coordinar parroquias próximas.
  • La atención pastoral a comunidades extranjeras.

Estos desafíos han favorecido una mayor colaboración entre sacerdotes, religiosos, diáconos, catequistas, agentes de pastoral y fieles laicos.

Evangelización y catequesis

La evangelización diocesana busca anunciar a Jesucristo tanto a quienes participan habitualmente en la vida de la Iglesia como a quienes han recibido una formación cristiana incompleta o viven alejados de la práctica religiosa.

La catequesis comprende la preparación para los sacramentos de la iniciación cristiana, la formación permanente de adultos y el acompañamiento de las familias. La transmisión de la fe exige unir doctrina, oración, celebración litúrgica y testimonio de vida.

El obispo diocesano tiene la responsabilidad de anunciar el Evangelio, custodiar la doctrina, promover la santidad y coordinar la misión pastoral. El Concilio Vaticano II pide a los obispos que atiendan no solo a los fieles practicantes, sino también a quienes desconocen el Evangelio o se han apartado de la vida cristiana.2

Acción social y caritativa

La acción caritativa forma parte de la misión esencial de la diócesis. Las parroquias y las instituciones eclesiales atienden a personas sin hogar, familias con dificultades económicas, migrantes, enfermos, ancianos y personas que sufren soledad.

La dimensión social del cristianismo no se reduce a la asistencia inmediata. También busca defender la dignidad de cada persona, promover la justicia, acompañar procesos de integración y suscitar una cultura de solidaridad. La pastoral diocesana relaciona la celebración de la Eucaristía con el servicio concreto a los pobres y vulnerables.

Vida consagrada

Las comunidades religiosas han contribuido históricamente a la evangelización de Mallorca mediante la educación, la predicación, la contemplación, la atención sanitaria y la asistencia social. Las congregaciones femeninas desempeñaron un papel especialmente significativo en la fundación y mantenimiento de colegios, hospitales, casas de acogida y obras de beneficencia.

La vida consagrada conserva una función espiritual y misionera en la diócesis. Los monasterios ofrecen espacios de oración y silencio, mientras que las comunidades apostólicas colaboran con las parroquias y con las instituciones de acción social.

Formación sacerdotal y ministerios

La diócesis necesita formar sacerdotes capaces de servir en una sociedad plural, turística y culturalmente diversa. La formación sacerdotal integra estudios teológicos, maduración espiritual, experiencia pastoral y conocimiento de la realidad social mallorquina.

El presbiterio colabora con el obispo en el anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el gobierno pastoral de las comunidades. La escasez de sacerdotes plantea la necesidad de reforzar la corresponsabilidad de los laicos y de establecer formas estables de cooperación entre parroquias.

Los laicos participan en la catequesis, la liturgia, la administración parroquial, la pastoral familiar, la acción caritativa, la educación cristiana y la evangelización de los ambientes profesionales. Esta participación no sustituye el ministerio ordenado, sino que expresa la responsabilidad común de todos los bautizados en la misión de la Iglesia.

Lengua y cultura mallorquinas

La diócesis desarrolla su misión en un contexto cultural marcado por la tradición mallorquina y por la presencia de población procedente de otras partes de España y del extranjero. La lengua catalana, en su modalidad mallorquina, forma parte de la historia cultural y religiosa de la isla.

La liturgia, la catequesis y la comunicación pastoral pueden atender a la diversidad lingüística de las comunidades, procurando que la lengua facilite la participación y la comprensión del mensaje cristiano. La inculturación no altera la fe católica: permite que el Evangelio arraigue en la historia concreta de un pueblo.

La música sacra, las fiestas patronales, las celebraciones de Semana Santa y las peregrinaciones forman parte del patrimonio espiritual de Mallorca. Estas expresiones alcanzan su sentido pleno cuando conducen a la celebración de Cristo, a la escucha de la Palabra y al servicio de los hermanos.

La diócesis en la Iglesia universal

La diócesis de Mallorca participa en la vida de la Iglesia universal a través de su obispo, de la comunión con la Santa Sede, de la provincia eclesiástica de Valencia y de la colaboración con otras diócesis.

La Iglesia católica no consiste en una suma de comunidades independientes. La Congregación para la Doctrina de la Fe recordó que la Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Al mismo tiempo, reconoció la existencia de elementos de santificación y de verdad en otras comunidades cristianas y llamó al compromiso ecuménico.9

Desde Mallorca, esta dimensión universal adquiere una forma concreta mediante:

  • La comunión con el papa.
  • La participación en la provincia eclesiástica de Valencia.
  • La atención a los trabajadores y visitantes extranjeros.
  • La colaboración misionera.
  • La acogida de comunidades católicas de distintos países.
  • La oración por la unidad de los cristianos.

Patrimonio histórico y religioso

El patrimonio de la diócesis comprende la catedral de Palma, iglesias parroquiales, monasterios, conventos, ermitas, archivos, obras de arte sacro y tradiciones litúrgicas. Este patrimonio posee simultáneamente valor religioso, histórico, artístico y cultural.

La conservación de los templos no responde únicamente a criterios monumentales. Las iglesias siguen siendo lugares de culto, oración, sacramentos y reunión comunitaria. La protección del patrimonio debe mantener la relación entre el edificio y la comunidad que lo utiliza, evitando convertir los espacios sagrados en simples objetos turísticos.

La catedral de Santa María, los santuarios marianos y los monasterios constituyen expresiones diferentes de una misma tradición: la fe cristiana arraigada en el territorio y transmitida de generación en generación.

Diferencia entre historia y configuración actual

La historia de la diócesis exige manejar con cautela las denominaciones antiguas. Los documentos de comienzos del siglo XX hablaban de la diócesis de Mallorca e Ibiza, ofrecían cifras de población y describían instituciones religiosas propias de aquel momento. Aquellos datos poseen interés histórico, pero no representan la organización pastoral, la demografía ni el número actual de parroquias, sacerdotes o religiosos.3,4

La diócesis actual debe entenderse conforme a su configuración canónica vigente:

  • Mallorca constituye una diócesis propia.
  • Ibiza y Formentera forman otra diócesis.
  • Menorca constituye igualmente una diócesis independiente.
  • Palma es la sede episcopal mallorquina.
  • La diócesis pertenece a la provincia eclesiástica de Valencia.
  • El obispo gobierna la Iglesia particular con la colaboración del presbiterio y de los organismos diocesanos.

Esta distinción evita confundir las uniones o proyectos de reorganización de épocas anteriores con la estructura actual de la Iglesia en las Baleares.

Significado espiritual

La diócesis de Mallorca no es únicamente una circunscripción administrativa. Es una comunidad cristiana reunida en torno a la Palabra de Dios, la Eucaristía, el obispo y los sacramentos.

Su espiritualidad integra varios elementos:

  • La centralidad de Cristo en la liturgia.
  • La veneración de la Virgen María, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Lluc.
  • La memoria de los santos y de las generaciones cristianas anteriores.
  • La vida sacramental de las parroquias.
  • La contemplación monástica.
  • La peregrinación.
  • El servicio a los pobres.
  • La misión evangelizadora en una sociedad plural.

La devoción a María encuentra su orientación correcta cuando conduce a Jesucristo. Juan Pablo II presentó Lluc como un itinerario espiritual hacia el centro del misterio salvador de Cristo y recordó que la veneración mariana auténtica facilita el encuentro inmediato de los creyentes con el Señor.7

Conclusión

La diócesis de Mallorca posee una trayectoria que abarca la presencia cristiana de la Antigüedad, la interrupción provocada por la conquista musulmana, la restauración medieval posterior a 1229, la unión histórica con Ibiza y la configuración diocesana contemporánea.

La catedral de Santa María, el santuario de Lluc, las parroquias, los monasterios y las obras de caridad expresan una misma realidad eclesial: una Iglesia particular vinculada a su territorio y, al mismo tiempo, plenamente integrada en la Iglesia católica universal. Su misión actual consiste en custodiar la fe recibida, anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos, acompañar a las personas y ofrecer un testimonio cristiano creíble en la Mallorca contemporánea.

Citas y referencias

  1. Capítulo tres: Creo en el Espíritu Santo. Catecismo de la Iglesia Católica, 833 (1992).
  2. Capítulo II: Obispos y sus iglesias particulares o diócesis - I. Obispos diocesanos, Concilio Vaticano II. Christus Dominus, 11 (1965). 2
  3. Diócesis de Mallorca y Ibiza, . Enciclopedia Católica, Diócesis de Mallorca e Ibiza (1913). 2 3 4 5 6 7 8
  4. España. Enciclopedia Católica, España (1913). 2
  5. Diócesis de Menorca. Enciclopedia Católica, Diócesis de Menorca (1913).
  6. Islas Baleares. Enciclopedia Católica, Islas Baleares (1913). 2
  7. Papa Juan Pablo II. Mensaje a la comunidad eclesial de Mallorca, sobre el primer centenario de la coronación de Nuestra Señora de Lluc, Patrona de la isla (15 de agosto de 1984), 1 (1984). 2
  8. Papa Francisco. Sanctuarium in Ecclesia: transferencia de competencias para los Santuarios al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, 1 (2017).
  9. B1. La unidad de la Iglesia de Cristo, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. En defensa de la doctrina católica sobre la Iglesia contra ciertos errores de la actualidad, 1 (1973).
Modificado el 20 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.68Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/8hkm0kd85

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