Orígenes de la sede en la Antigüedad tardía
La memoria eclesiástica sobre Mallorca sitúa tempranamente la existencia de obispos en las Islas Baleares. Según la tradición histórica recogida en la Catholic Encyclopedia, ya en los siglos antiguos se mencionan obispos, y para el caso de Mallorca se alude a un obispo Elías en torno al año 480.1
Con todo, el recorrido histórico posterior muestra que la continuidad institucional no fue lineal: las transformaciones políticas y culturales influyeron directamente en el estatuto de las sedes episcopales.2
Cambios de jurisdicción y organización bajo influencias externas
Un primer dato documentado que aparece en las fuentes consultadas sitúa el reordenamiento de las islas en torno al año 898, cuando el papa Romano habría colocado Mallorca y Menorca bajo la jurisdicción del obispo de Gerona.1
La fuente también describe una interrupción de la sucesión episcopal a causa de la invasión musulmana, durante la cual las sedes de las islas quedaron suprimidas y las islas pasaron a estar bajo la autoridad del obispo de Barcelona.2
La restauración posterior tras la expulsión de los musulmanes
Tras la expulsión de los musulmanes, se indica que se restableció el asiento episcopal de Mallorca en la isla, en dependencia directa de la Santa Sede, y que se atribuye a Raymund de Torella el título de primer obispo.2
En la narración histórica adicional se precisan hitos: en el año 1230, el papa Gregorio IX habría reestablecido la sede, y el primer obispo histórico señalado sería Raimundo de Torrelles (1237-1266).1
Reconquista y catedral: de la historia al signo visible
La fuente vincula la reordenación cristiana del territorio con un episodio simbólico atribuido a Jaime I de Aragón, quien habría vencido a los musulmanes en 1229 y habría hecho celebrar Misa en la mezquita antigua de Palma.1
En continuidad con esa etapa, se indica que la catedral fue iniciada en 1230 y que está dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen.1
Además, se menciona el proceso constructivo de la catedral: un gran edificio gótico en Palma —identificado en la fuente con el nombre de «La Leo»— que comenzaría en tiempos de Jaime I y no se completaría hasta 1601, siendo elevada a basílica menor en 1905.2
El cabildo catedralicio y la consolidación de la vida diocesana
El artículo histórico consultado señala que el cabildo catedralicio data de 1244, y que fue confirmado por Inocencio IV el 5 de abril de 1245.1
Esta referencia ayuda a comprender que, junto a la catedral material, la diócesis fue adquiriendo una estructura estable: instituciones que sostienen la liturgia, la disciplina y la coordinación pastoral.1
