La ciudad de Montalcino se sitúa aproximadamente a veinte millas de Siena, con una altitud cercana a los 1.900 pies y con vistas al valle del Ombrone. En la zona se citan manantiales minerales y canteras de tiza (creta), elementos que ayudan a entender la configuración del territorio que, históricamente, alimentó la vida religiosa local.2
Aunque estas descripciones se refieren al lugar civil (la ciudad), la vida eclesiástica de la diócesis se articuló, lógicamente, en torno a ese núcleo. Por eso, en una síntesis histórica de la diócesis suele ser imprescindible partir del entorno geográfico de su sede.2
