Montalto pertenece históricamente al territorio de la región de las Marcas, en la Italia central, dentro del antiguo marco territorial de la provincia de Ascoli Piceno. La localidad ocupaba una posición destacada en el ámbito rural situado entre las diócesis de Ascoli y Ripatransone.
Durante la Edad Media, Montalto estuvo vinculada a la abadía de Farfa. En 1074, la jurisdicción religiosa local correspondía a los abades de aquella institución monástica. Esta jurisdicción era eclesiástica, referida al gobierno pastoral, los beneficios y la administración espiritual; no equivalía necesariamente a una circunscripción civil independiente ni a una soberanía territorial semejante a la de una ciudad o provincia.1
En 1571, el papa Pío V incorporó Montalto a la diócesis de Ripatransone. Quince años después, el papa Sixto V, natural de Montalto, elevó la localidad a sede episcopal. La decisión pontificia afectó a la organización de la Iglesia y a la jurisdicción espiritual sobre las parroquias, sin que deba confundirse automáticamente con una transformación paralela de las divisiones administrativas civiles de los Estados Pontificios.1,3


