Orígenes del cristianismo
La tradición local atribuye la primera predicación cristiana en Novara a san Lorenzo. La evangelización de la región quedó vinculada también a san Julio y san Julián, colaboradores de san Gaudencio, figura decisiva en la consolidación de la comunidad cristiana novarense. La documentación antigua conserva una sucesión episcopal que permite situar la existencia de la sede en los primeros siglos de la Iglesia.
La diócesis aparece, por tanto, como una de las antiguas sedes episcopales del norte de Italia. La tradición episcopal menciona a san Agabio, cuyo episcopado se sitúa hacia el año 417, y a san Víctor, documentado hacia 489. También figuran san Honorato, hacia el año 500, y san León, obispo aproximadamente en el siglo VII, conocido además por su relación con la memoria de san Gaudencio.
La sucesión episcopal
La diócesis conserva testimonios singulares de su tradición episcopal en dos dípticos de marfil que contienen listas de obispos. Uno pertenecía a la catedral y estaba fechado en 1168; el otro pertenecía a la iglesia de San Gaudencio y databa de 1343. Estos testimonios reflejan la conciencia histórica de continuidad de la sede novarense.
Durante la Edad Media ocuparon la sede diversos obispos de relieve. Entre ellos figura Adalgiso, conocido con el sobrenombre de Gemma Sacerdotum, activo hacia el año 840. Alberto, obispo de Novara, murió violentamente en 1081 a manos de los condes de Biandrate. En el siglo XII destacó Litifredo, documentado desde 1122, y en el siglo XIII Papiniano della Rovere, elegido obispo en 1296.
La sede también estuvo relacionada con las complejas vicisitudes eclesiásticas del final de la Edad Media. Pedro Filargo, obispo de Novara desde 1388, llegó posteriormente a ser elegido antipapa con el nombre de Alejandro V. Bartolomé Visconti, obispo desde 1429, fue depuesto por Eugenio IV bajo sospecha de traición y más tarde restituido en su cargo.
La reforma católica
Durante los siglos XVI y XVII, Novara participó en el proceso de renovación eclesial impulsado por el Concilio de Trento. Gian Antonio Serbelloni, obispo desde 1560, fundó un seminario diocesano. Francisco Rossi, elegido en 1579, promovió la creación de un segundo seminario, fortaleciendo la formación del clero local.
Uno de los obispos más importantes de este periodo fue Carlo Bescapè, elegido en 1593. Religioso barnabita e historiador, desarrolló una intensa labor de reorganización pastoral, disciplina eclesiástica y promoción de la vida cristiana. Su episcopado representa la aplicación concreta de los principios tridentinos en la diócesis de Novara.
La sede recibió también a Benedicto Odescalchi, obispo de Novara desde 1650 y futuro papa Inocencio XI. Su trayectoria vincula la historia diocesana con la historia general de la Iglesia durante la segunda mitad del siglo XVII.