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Diócesis de Orihuela-Alicante (España)

La diócesis de Orihuela-Alicante es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España, perteneciente al rito latino y sufragánea de la archidiócesis de Valencia. Su territorio comprende fundamentalmente la provincia de Alicante y tiene su configuración histórica en la erección del obispado de Orihuela por el papa Pío IV en 1564. En la actualidad, la diócesis articula su presencia pastoral en torno a dos sedes catedralicias: la catedral del Salvador y Santa María de Orihuela y la concatedral de San Nicolás de Bari de Alicante.

Catedral dOriola, porta de les Cadenes
Ver información de la imagenCatedral de Oriola, Puerta de las Cadenas, c. 2010. Original, Joanbanjo, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDiócesis de Orihuela-Alicante (España)
CategoríaOrganización religiosa
Nombre Completo
  • Diócesis de Orihuela-Alicante
  • Diócesis de Orihuela-Alicante
DescripciónCircunscripción eclesiástica del rito latino, sufragánea de la archidiócesis de Valencia, con sede histórica en Orihuela y concatedral en Alicante
Cargo EclesiásticoObispo
Fecha de Fundación1564
Fecha14 de julio de 1564
PaísEspaña
RitoRomano o latino
TipoDiócesis, Comunidad Valenciana

Tabla de contenido

Identificación y datos generales

DatoInformación
Nombre oficialDiócesis de Orihuela-Alicante
Denominación latinaDioecesis Oriolensis-Lucentina
Tipo de circunscripciónDiócesis
Iglesia particularIglesia católica
RitoRomano o latino
Provincia eclesiásticaValencia
Sede históricaOrihuela
ConcatedralSan Nicolás de Bari, Alicante
Erección canónica14 de julio de 1564
Superficie4.384 km2
ObispoJosé Ignacio Munilla Aguirre
Parroquias211, en 2024
Población católica estimada1.206.358 fieles, en 2024

La diócesis figura con el nombre latino Dioecesis Oriolensis-Lucentina, expresión que vincula la sede histórica de Orihuela con la sede concatedral de Alicante. Pertenece a la provincia eclesiástica de Valencia y ocupa un territorio de 4.384 kilómetros cuadrados.

El papa nombró a José Ignacio Munilla Aguirre obispo de Orihuela-Alicante el 7 de diciembre de 2021. La diócesis cuenta con clero diocesano, sacerdotes religiosos, diáconos permanentes, comunidades de vida consagrada y una extensa red parroquial.

Territorio

La diócesis extiende su jurisdicción por la mayor parte de la actual provincia de Alicante. La antigua descripción territorial de la diócesis comprendía la provincia civil alicantina, con determinadas excepciones históricas en los municipios de Caudete, perteneciente a Albacete, y Ayora, perteneciente a Valencia.1

La configuración territorial contemporánea responde a la evolución administrativa y demográfica de la provincia de Alicante. El territorio diocesano reúne zonas muy distintas:

  • El área septentrional, vinculada a la ciudad de Alicante, la Marina Alta, la Marina Baixa y l’Alcoià.
  • El eje central, formado por Alicante, Elche y las comarcas interiores próximas.
  • El sur provincial, articulado alrededor de Orihuela, Torrevieja, la Vega Baja del Segura y otras poblaciones del litoral y del interior.
  • Las zonas costeras, caracterizadas por una fuerte presencia turística y por una población internacional numerosa.
  • Las comarcas rurales e interiores, con parroquias históricas, núcleos de población más pequeños y una notable tradición de religiosidad popular.

La superficie diocesana alcanzó los 4.415 kilómetros cuadrados durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX y quedó fijada en 4.384 kilómetros cuadrados en las estadísticas contemporáneas.

Historia

Antecedentes antiguos

La tradición histórica relaciona los orígenes cristianos del territorio con la antigua sede de Ilici y con el episcopado de Bigastro, identificado también con el lugar de Cehegín en algunos testimonios antiguos. La sede episcopal de Bigastro aparece vinculada a la organización eclesiástica hispana anterior a la conquista musulmana.1

La restauración cristiana posterior a la conquista medieval no reprodujo de inmediato la antigua organización episcopal. Durante siglos, el territorio quedó integrado en estructuras eclesiásticas más amplias, especialmente bajo la jurisdicción del obispado de Cartagena.

Orihuela después de la conquista cristiana

Jaime I de Aragón conquistó Orihuela en 1265 y restauró el culto cristiano en la ciudad. La Iglesia de Orihuela quedó entonces sometida a la jurisdicción de Cartagena, aunque la incorporación política de Orihuela a la Corona de Aragón favoreció las aspiraciones de autonomía eclesiástica de sus habitantes y de las autoridades del reino.1

La posición fronteriza entre los ámbitos castellano y aragonés provocó un prolongado conflicto jurisdiccional. Orihuela formaba parte políticamente del reino de Valencia, mientras que la diócesis de Cartagena conservaba derechos eclesiásticos sobre el territorio. La cuestión no fue únicamente pastoral: también afectaba a las rentas, a la administración de beneficios y a la autoridad civil sobre una zona fronteriza.

Primeras tentativas de autonomía episcopal

Durante el siglo XV aparecieron varios intentos de constituir una diócesis propia. El antipapa Benedicto XIII, Pedro de Luna, concedió a la iglesia del Salvador de Orihuela la categoría de colegiata. Más tarde, Martín V creó un vicariato general para la parte del obispado de Cartagena situada dentro del reino de Aragón.1

Una primera erección episcopal tuvo lugar en el contexto del Concilio de Basilea, pero la medida careció de estabilidad jurídica definitiva. La oposición del obispo y del cabildo de Cartagena, junto con la resistencia de la Corona de Castilla, condujo a nuevos procesos ante la Curia romana. El papa Eugenio IV anuló aquella creación y Martín V confirmó en 1451 la pertenencia del territorio a Cartagena.2

La documentación estudiada por Demetrio Mansilla muestra la intensidad del conflicto. Alfonso de Paradinas actuó como procurador de Cartagena en Roma, mientras los representantes aragoneses defendían la desmembración del territorio para formar una nueva diócesis. Las reclamaciones de Orihuela continuaron durante décadas, hasta alcanzar una solución definitiva en el siglo XVI.3

Erección de la diócesis de Orihuela en 1564

La creación definitiva de la diócesis tuvo lugar durante el reinado de Felipe II. Las Cortes de Monzón de 1563 impulsaron la separación eclesiástica de Orihuela respecto de Cartagena, y el papa Pío IV erigió la nueva diócesis el 14 de julio de 1564.1

El primer obispo fue Gregorio Gallo y Andrada, natural de Burgos y confesor de Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Con la nueva diócesis comenzó la organización estable de la curia, del cabildo catedralicio, de los arciprestazgos y de la formación sacerdotal.1

La erección de 1564 constituye el verdadero origen jurídico de la diócesis moderna. Conviene distinguirla de los antecedentes visigóticos, de la antigua sede de Bigastro y de las tentativas medievales, que forman parte de la historia cristiana del territorio, pero no equivalen a la diócesis de Orihuela tal como quedó constituida por la autoridad pontificia en el siglo XVI.

Desarrollo durante la Edad Moderna

La diócesis desarrolló durante los siglos XVII y XVIII una intensa actividad institucional, litúrgica, educativa y asistencial. El obispo José Esteban enriqueció la catedral y añadió el capítulo de San Esteban, donde recibió sepultura.1

Uno de los prelados más relevantes fue Juan Elías Gómez de Terán, que promovió numerosas obras eclesiásticas y sociales. En 1743 fundó el seminario conciliar de la Purísima Concepción y el seminario de San Miguel, además de impulsar la Casa de Misericordia. También promovió la construcción de la capilla de la Comunión, la sala capitular y el archivo diocesano.1

La preocupación por la formación sacerdotal ocupó un lugar central en la vida diocesana. El seminario no solo preparaba académicamente a los candidatos al presbiterado, sino que también servía como centro de renovación pastoral y de conservación de la identidad eclesial de la diócesis.

El obispo José Tormo amplió el seminario, reconstruyó parte del palacio episcopal y estableció residencias episcopales en Cox y Elche. Asimismo, promovió la capilla de la Comunión en la iglesia principal de Elche y diversas obras de utilidad pública, entre ellas infraestructuras hidráulicas y defensas frente a las inundaciones en la Vega Baja.1

Entre los prelados de la Edad Moderna también figuraron el cardenal Antonio Despuig, nombrado en 1791, y Francisco Antonio Cebrián y Valda, que gobernó la diócesis durante dieciocho años antes de convertirse en patriarca de las Indias.1

De la diócesis de Orihuela a la diócesis de Orihuela-Alicante

Durante la Edad Contemporánea, el crecimiento de Alicante transformó el equilibrio territorial de la diócesis. Alicante adquirió una importancia demográfica, económica, portuaria y administrativa muy superior a la que tenía en el momento de la erección del obispado.

El cambio de denominación a Orihuela-Alicante tuvo lugar el 9 de marzo de 1959. La nueva denominación reflejó la realidad pastoral de una diócesis con dos grandes polos urbanos y con una población cada vez más concentrada en Alicante, Elche y los municipios costeros.

La tradición histórica de Orihuela continuó vinculada a la sede episcopal y a la catedral del Salvador, mientras Alicante asumió un papel cada vez más importante como centro urbano, administrativo y pastoral. La modificación nominal no creó una diócesis distinta, sino que actualizó la designación de la diócesis erigida en 1564.

La catedral de Orihuela y la concatedral de Alicante

La catedral del Salvador y Santa María

La catedral del Salvador y Santa María de Orihuela constituye la sede histórica de la diócesis. Su importancia deriva de la prolongada lucha de Orihuela por obtener autonomía eclesiástica, de la creación de la diócesis en 1564 y de la continuidad del cabildo y de las instituciones episcopales en la ciudad.

El templo catedralicio concentra buena parte de la memoria litúrgica, artística y jurídica de la diócesis. En torno a él se desarrollaron el cabildo, el archivo, las capillas de culto y las ceremonias principales del obispado. La dedicación al Salvador y a Santa María expresa la tradición cristológica y mariana propia de la Iglesia local.

La concatedral de San Nicolás de Bari

La concatedral de San Nicolás de Bari de Alicante representa la presencia catedralicia de la diócesis en la capital provincial. La denominación de Orihuela-Alicante reconoce jurídicamente la existencia de dos iglesias catedrales dentro de una misma Iglesia particular: una conserva la primacía histórica y la otra manifiesta la centralidad pastoral de Alicante.

Significado de la co-catedralidad

La co-catedralidad permite expresar la unidad de una diócesis extensa y, al mismo tiempo, la pluralidad de sus centros históricos y urbanos. La existencia de una concatedral no divide la jurisdicción episcopal: el obispo continúa presidiendo una única diócesis, con una sola curia, un único presbiterio diocesano y una misma comunión eclesial.

En las diócesis modernas, la co-catedralidad ofrece una respuesta institucional a los cambios demográficos y administrativos. Una sede puede conservar la memoria histórica, mientras otra facilita la visibilidad de la Iglesia en el principal núcleo urbano contemporáneo. La Iglesia ha desarrollado a lo largo de los siglos diversas estructuras para responder a las necesidades pastorales, sin identificar la unidad eclesial con una uniformidad absoluta de formas jurídicas.4

La relación entre Orihuela y Alicante ilustra esa flexibilidad. Orihuela conserva el título y la tradición histórica de la sede; Alicante aporta la dimensión urbana y territorial que explica el nombre actual de la diócesis.

Organización eclesiástica

El obispo

El obispo es el pastor propio de la diócesis y ejerce en ella las funciones de enseñar, santificar y gobernar. La misión episcopal integra la dimensión universal de la Iglesia y la atención concreta a una comunidad local. La teología contemporánea del episcopado contempla al obispo como principio visible de unidad de la Iglesia particular y como miembro del colegio episcopal.5

El obispo actual es José Ignacio Munilla Aguirre, que asumió la diócesis en 2021.

La curia diocesana

La curia diocesana presta al obispo los servicios necesarios para el gobierno pastoral, administrativo, judicial y económico de la diócesis. Entre sus ámbitos habituales figuran:

  • La cancillería y la documentación episcopal.
  • La administración de los bienes eclesiásticos.
  • La acción pastoral y la evangelización.
  • La catequesis y la educación en la fe.
  • La liturgia y la música sacra.
  • La pastoral vocacional y la formación sacerdotal.
  • La acción caritativa y social.
  • La comunicación institucional.
  • La atención jurídica y matrimonial.

La renovación de la curia adquirió especial importancia después del Concilio Vaticano II. En la diócesis de Orihuela-Alicante, la reflexión pastoral de la segunda mitad del siglo XX impulsó una reforma de las estructuras de gobierno para favorecer la participación sacerdotal y acentuar el carácter pastoral y de servicio de la curia.6

El presbiterio y los consejos diocesanos

El obispo cuenta con el presbiterio diocesano, formado por los sacerdotes que colaboran con él en el ministerio pastoral. La cooperación del presbiterio adquiere una dimensión institucional en el consejo presbiteral, el colegio de consultores y otros organismos de participación.

La vida diocesana también incorpora la corresponsabilidad de los fieles laicos, de los miembros de la vida consagrada y de las asociaciones apostólicas. Esta participación no elimina la responsabilidad propia del obispo, pero favorece un ejercicio más orgánico y pastoral del gobierno eclesial.

Parroquias

Las parroquias constituyen las comunidades ordinarias de presencia de la Iglesia. En ellas tienen lugar la celebración de la Eucaristía, la administración de los sacramentos, la catequesis, la preparación matrimonial, la atención a los enfermos, la formación de adultos y la acción caritativa.

La diócesis contaba con 211 parroquias en 2024. Esta red parroquial debe atender realidades muy diversas: barrios urbanos, municipios rurales, localidades turísticas, comunidades de residentes extranjeros y poblaciones con una marcada identidad histórica.

Vida pastoral

Liturgia y sacramentos

La Eucaristía constituye el centro de la vida diocesana. Las catedrales, parroquias, santuarios, capillas y comunidades religiosas forman una red litúrgica que permite celebrar la fe en las distintas zonas del territorio.

La piedad popular ocupa también un lugar destacado. Las fiestas patronales, las procesiones de Semana Santa, las romerías, las devociones marianas y las celebraciones vinculadas a santos locales forman parte del patrimonio espiritual de numerosas comunidades.

Evangelización y catequesis

La catequesis acompaña las distintas etapas de la vida cristiana: la iniciación sacramental de niños y adolescentes, la preparación de jóvenes para la confirmación, la formación de adultos y el acompañamiento de las familias.

La acción evangelizadora afronta una sociedad plural, con una importante movilidad geográfica y con una proporción creciente de residentes procedentes de otros países. Esta realidad exige parroquias capaces de acoger a personas de diferentes lenguas y tradiciones culturales sin perder la unidad de la fe católica.

El ministerio episcopal de la enseñanza tiene como finalidad anunciar íntegramente el Evangelio, llamar a la fe y presentar el misterio completo de Cristo junto con el camino cristiano hacia la bienaventuranza.6

Pastoral social y caritativa

La diócesis desarrolla su dimensión caritativa mediante parroquias, asociaciones, comunidades religiosas y organismos especializados. La acción social atiende especialmente a personas empobrecidas, migrantes, familias vulnerables, enfermos, ancianos, personas sin hogar y víctimas de diversas formas de exclusión.

La tradición diocesana cuenta con precedentes históricos de asistencia organizada, como la Casa de Misericordia promovida en el siglo XVIII por Juan Elías Gómez de Terán.1

Educación católica

La educación forma parte de la misión evangelizadora y cultural de la Iglesia diocesana. Las instituciones educativas católicas contribuyen a la formación integral de niños, adolescentes y jóvenes, y ofrecen una propuesta que relaciona la enseñanza académica con la antropología cristiana.

En 2024 la diócesis registraba 110 instituciones educativas, junto con 18 instituciones de carácter caritativo o asistencial.

Clero, seminario y vida consagrada

Sacerdotes

En 2024 la diócesis contaba con 316 sacerdotes, de los cuales 250 pertenecían al clero diocesano y 66 eran religiosos. Esta cifra representa una estructura ministerial amplia, aunque sometida a las dificultades comunes de muchas Iglesias europeas: envejecimiento del clero, descenso de las vocaciones y aumento de la población atendida en determinadas zonas.

La evolución estadística muestra un cambio significativo respecto a las décadas centrales del siglo XX. En 1970 la diócesis contaba con 439 sacerdotes, mientras que en 2024 registraba 316. Al mismo tiempo, la población total pasó de unos 625.000 habitantes en 1970 a más de 1,72 millones en 2024.

Diaconado permanente

El diaconado permanente se incorporó progresivamente a la vida pastoral contemporánea. La diócesis contaba con 15 diáconos permanentes en 2024, que colaboraban en la liturgia, la predicación, la catequesis y diversos servicios pastorales.

Seminario y vocaciones

La formación sacerdotal cuenta con una tradición especialmente arraigada en Orihuela. Juan Elías Gómez de Terán impulsó en el siglo XVIII el seminario conciliar de la Purísima Concepción y el seminario de San Miguel, consolidando una institución fundamental para la continuidad del clero diocesano.1

En 2024 había 15 seminaristas. La cifra refleja la necesidad de una pastoral vocacional sostenida y de una formación que integre la vida espiritual, el estudio teológico, la madurez humana y la experiencia pastoral.

Institutos de vida consagrada

La vida consagrada ha contribuido de forma decisiva a la evangelización, la educación, la asistencia sanitaria, la atención a los pobres y la promoción de la espiritualidad. En 2024 la diócesis contaba con 93 religiosos varones y 407 religiosas.

La presencia de comunidades religiosas adquiere especial importancia en colegios, parroquias, residencias, obras sociales y centros de espiritualidad. Su aportación complementa el ministerio del clero secular y enriquece la diversidad carismática de la Iglesia particular.

Evolución demográfica y estadística

Situación en 2024

Los datos correspondientes a 2024 ofrecen la imagen más reciente de la diócesis:

  • Población total: 1.722.539 habitantes.
  • Católicos: 1.206.358.
  • Porcentaje de población católica: 70%.
  • Parroquias: 211.
  • Sacerdotes diocesanos: 250.
  • Sacerdotes religiosos: 66.
  • Sacerdotes en total: 316.
  • Diáconos permanentes: 15.
  • Religiosos varones: 93.
  • Religiosas: 407.
  • Instituciones educativas: 110.
  • Instituciones caritativas: 18.
  • Bautismos: 5.279.
  • Seminaristas: 15.

El porcentaje estadístico de católicos no equivale necesariamente al número de practicantes habituales. La cifra expresa la adscripción o pertenencia católica registrada, mientras que la participación dominical, la recepción de los sacramentos y la implicación parroquial requieren indicadores pastorales específicos.

Transformaciones desde la segunda mitad del siglo XX

Durante la segunda mitad del siglo XX, la diócesis experimentó un fuerte crecimiento demográfico. En 1950 registraba 444.000 católicos y 81 parroquias; en 1977 alcanzó 885.450 católicos y 191 parroquias.

El crecimiento urbano y turístico continuó durante las décadas siguientes. En 2009 la población total superaba 1,64 millones de habitantes y la diócesis contaba con 214 parroquias.

Desde entonces, la estructura parroquial se ha mantenido relativamente estable, mientras que la proporción estadística de católicos ha descendido. La diócesis afronta así una doble realidad: una población territorialmente extensa y demográficamente dinámica, junto con una menor disponibilidad relativa de sacerdotes. En 2024 había aproximadamente 3.818 católicos por sacerdote, frente a unos 1.355 por sacerdote en 1970.

Retos pastorales derivados de la demografía

La evolución territorial plantea varios retos:

  • Atender parroquias con una población muy numerosa.
  • Mantener la vida cristiana en municipios rurales con menos habitantes.
  • Integrar a residentes extranjeros y comunidades lingüísticas diversas.
  • Coordinar la pastoral de las zonas costeras durante las temporadas turísticas.
  • Garantizar la celebración regular de los sacramentos.
  • Promover nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas.
  • Formar laicos capaces de asumir responsabilidades evangelizadoras y sociales.
  • Reforzar la colaboración entre parroquias, movimientos, asociaciones y comunidades religiosas.

La planificación pastoral debe tener en cuenta que una diócesis no consiste únicamente en una división administrativa. Cada Iglesia particular hace presente a la Iglesia universal en un territorio concreto y adapta sus estructuras a las necesidades históricas de la misión.4

Patrimonio histórico y espiritual

El patrimonio de la diócesis comprende catedrales, iglesias parroquiales, ermitas, conventos, archivos, obras de arte sacro y espacios vinculados a la religiosidad popular. La catedral de Orihuela y la concatedral de Alicante constituyen sus dos principales referencias monumentales y litúrgicas.

El archivo diocesano, promovido y organizado en parte durante el episcopado de Juan Elías Gómez de Terán, conserva la memoria institucional de la diócesis: documentación episcopal, registros sacramentales, actas capitulares, visitas pastorales y testimonios de la vida parroquial.1

Las tradiciones de Semana Santa, las fiestas patronales y las devociones locales expresan la continuidad histórica de comunidades cristianas que han transmitido la fe a través de generaciones. La piedad popular, correctamente integrada en la vida litúrgica, constituye una vía de evangelización y una forma de conservar la memoria espiritual de los pueblos.

Relación con la provincia eclesiástica de Valencia

La diócesis de Orihuela-Alicante es sufragánea de la archidiócesis de Valencia. Esta pertenencia articula la comunión entre las Iglesias particulares de la provincia eclesiástica y favorece la coordinación en materias pastorales, formativas y administrativas.

La colaboración interdiocesana responde a la creciente interdependencia de las diócesis. Las conferencias episcopales y otras estructuras de cooperación nacieron precisamente para permitir que los obispos abordaran conjuntamente cuestiones que superan los límites de una sola diócesis.7

La pertenencia a una provincia eclesiástica no reduce la responsabilidad propia del obispo diocesano. La diócesis conserva su personalidad jurídica, su curia, sus parroquias, sus instituciones y su patrimonio, mientras mantiene la comunión jerárquica y pastoral con la archidiócesis metropolitana y con las demás diócesis sufragáneas.

Identidad de la diócesis

La identidad de Orihuela-Alicante reúne cuatro dimensiones principales:

  1. La raíz antigua, vinculada a la presencia cristiana hispanorromana y visigótica.
  2. La tradición medieval, marcada por la conquista cristiana y por la dependencia de Cartagena.
  3. La fundación moderna, establecida jurídicamente por Pío IV el 14 de julio de 1564.
  4. La configuración contemporánea, expresada en el nombre Orihuela-Alicante y en la articulación de dos centros catedralicios.

Esta continuidad no implica una identidad inmóvil. La diócesis ha modificado sus estructuras conforme cambiaban las fronteras políticas, la población, las ciudades y las necesidades pastorales. La co-catedralidad, la reorganización de la curia, el desarrollo del diaconado permanente y la colaboración entre parroquias muestran la capacidad de la Iglesia particular para conservar su tradición y responder a nuevas circunstancias.

Conclusión

La diócesis de Orihuela-Alicante nació jurídicamente en 1564 después de un largo conflicto entre las aspiraciones de Orihuela y la jurisdicción de Cartagena. Su historia incluye antecedentes antiguos, tentativas medievales de autonomía, una sólida organización durante la Edad Moderna y una profunda transformación territorial en la época contemporánea.

La incorporación de Alicante a la denominación diocesana en 1959 y la existencia de una concatedral en la capital provincial reflejan la realidad de una Iglesia particular con dos polos históricos y pastorales. En 2024, la diócesis atendía a más de 1,7 millones de habitantes mediante 211 parroquias, 316 sacerdotes, 15 diáconos permanentes y numerosas comunidades de vida consagrada.

Su desafío actual consiste en mantener la transmisión de la fe, la celebración sacramental, la atención caritativa y la comunión eclesial en una sociedad plural, urbana, turística y demográficamente cambiante, sin perder la memoria cristiana de Orihuela ni la proyección pastoral de Alicante.

Citas y referencias

  1. Orihuela. Enciclopedia Católica, Orihuela (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Demetrio Mansilla. Alfonso de Paradinas, obispo de Ciudad Rodrigo (1469-1485), 6 (1984).
  3. Demetrio Mansilla. Alfonso de Paradinas, obispo de Ciudad Rodrigo (1469-1485), 5 (1984).
  4. J. R. Villar. La capitalidad de las estructuras jerárquicas de la Iglesia, 17 (1991). 2
  5. J. R. Villar. La capitalidad de las estructuras jerárquicas de la Iglesia, 14 (1991).
  6. Scripta Theologica. Recensiones, 40 (1982). 2
  7. Aurelio Fernández. Las conferencias episcopales, ejercicio de la colegialidad, 48 (1970).
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