Antecedentes antiguos
La tradición histórica relaciona los orígenes cristianos del territorio con la antigua sede de Ilici y con el episcopado de Bigastro, identificado también con el lugar de Cehegín en algunos testimonios antiguos. La sede episcopal de Bigastro aparece vinculada a la organización eclesiástica hispana anterior a la conquista musulmana.
La restauración cristiana posterior a la conquista medieval no reprodujo de inmediato la antigua organización episcopal. Durante siglos, el territorio quedó integrado en estructuras eclesiásticas más amplias, especialmente bajo la jurisdicción del obispado de Cartagena.
Orihuela después de la conquista cristiana
Jaime I de Aragón conquistó Orihuela en 1265 y restauró el culto cristiano en la ciudad. La Iglesia de Orihuela quedó entonces sometida a la jurisdicción de Cartagena, aunque la incorporación política de Orihuela a la Corona de Aragón favoreció las aspiraciones de autonomía eclesiástica de sus habitantes y de las autoridades del reino.
La posición fronteriza entre los ámbitos castellano y aragonés provocó un prolongado conflicto jurisdiccional. Orihuela formaba parte políticamente del reino de Valencia, mientras que la diócesis de Cartagena conservaba derechos eclesiásticos sobre el territorio. La cuestión no fue únicamente pastoral: también afectaba a las rentas, a la administración de beneficios y a la autoridad civil sobre una zona fronteriza.
Primeras tentativas de autonomía episcopal
Durante el siglo XV aparecieron varios intentos de constituir una diócesis propia. El antipapa Benedicto XIII, Pedro de Luna, concedió a la iglesia del Salvador de Orihuela la categoría de colegiata. Más tarde, Martín V creó un vicariato general para la parte del obispado de Cartagena situada dentro del reino de Aragón.
Una primera erección episcopal tuvo lugar en el contexto del Concilio de Basilea, pero la medida careció de estabilidad jurídica definitiva. La oposición del obispo y del cabildo de Cartagena, junto con la resistencia de la Corona de Castilla, condujo a nuevos procesos ante la Curia romana. El papa Eugenio IV anuló aquella creación y Martín V confirmó en 1451 la pertenencia del territorio a Cartagena.
La documentación estudiada por Demetrio Mansilla muestra la intensidad del conflicto. Alfonso de Paradinas actuó como procurador de Cartagena en Roma, mientras los representantes aragoneses defendían la desmembración del territorio para formar una nueva diócesis. Las reclamaciones de Orihuela continuaron durante décadas, hasta alcanzar una solución definitiva en el siglo XVI.
Erección de la diócesis de Orihuela en 1564
La creación definitiva de la diócesis tuvo lugar durante el reinado de Felipe II. Las Cortes de Monzón de 1563 impulsaron la separación eclesiástica de Orihuela respecto de Cartagena, y el papa Pío IV erigió la nueva diócesis el 14 de julio de 1564.
El primer obispo fue Gregorio Gallo y Andrada, natural de Burgos y confesor de Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Con la nueva diócesis comenzó la organización estable de la curia, del cabildo catedralicio, de los arciprestazgos y de la formación sacerdotal.
La erección de 1564 constituye el verdadero origen jurídico de la diócesis moderna. Conviene distinguirla de los antecedentes visigóticos, de la antigua sede de Bigastro y de las tentativas medievales, que forman parte de la historia cristiana del territorio, pero no equivalen a la diócesis de Orihuela tal como quedó constituida por la autoridad pontificia en el siglo XVI.
Desarrollo durante la Edad Moderna
La diócesis desarrolló durante los siglos XVII y XVIII una intensa actividad institucional, litúrgica, educativa y asistencial. El obispo José Esteban enriqueció la catedral y añadió el capítulo de San Esteban, donde recibió sepultura.
Uno de los prelados más relevantes fue Juan Elías Gómez de Terán, que promovió numerosas obras eclesiásticas y sociales. En 1743 fundó el seminario conciliar de la Purísima Concepción y el seminario de San Miguel, además de impulsar la Casa de Misericordia. También promovió la construcción de la capilla de la Comunión, la sala capitular y el archivo diocesano.
La preocupación por la formación sacerdotal ocupó un lugar central en la vida diocesana. El seminario no solo preparaba académicamente a los candidatos al presbiterado, sino que también servía como centro de renovación pastoral y de conservación de la identidad eclesial de la diócesis.
El obispo José Tormo amplió el seminario, reconstruyó parte del palacio episcopal y estableció residencias episcopales en Cox y Elche. Asimismo, promovió la capilla de la Comunión en la iglesia principal de Elche y diversas obras de utilidad pública, entre ellas infraestructuras hidráulicas y defensas frente a las inundaciones en la Vega Baja.
Entre los prelados de la Edad Moderna también figuraron el cardenal Antonio Despuig, nombrado en 1791, y Francisco Antonio Cebrián y Valda, que gobernó la diócesis durante dieciocho años antes de convertirse en patriarca de las Indias.
De la diócesis de Orihuela a la diócesis de Orihuela-Alicante
Durante la Edad Contemporánea, el crecimiento de Alicante transformó el equilibrio territorial de la diócesis. Alicante adquirió una importancia demográfica, económica, portuaria y administrativa muy superior a la que tenía en el momento de la erección del obispado.
El cambio de denominación a Orihuela-Alicante tuvo lugar el 9 de marzo de 1959. La nueva denominación reflejó la realidad pastoral de una diócesis con dos grandes polos urbanos y con una población cada vez más concentrada en Alicante, Elche y los municipios costeros.
La tradición histórica de Orihuela continuó vinculada a la sede episcopal y a la catedral del Salvador, mientras Alicante asumió un papel cada vez más importante como centro urbano, administrativo y pastoral. La modificación nominal no creó una diócesis distinta, sino que actualizó la designación de la diócesis erigida en 1564.