Fundación de la ciudad y promoción de una sede
La base histórica de la diócesis se apoya en la evolución de Plasencia como ciudad y centro de vida pública. La Catholic Encyclopedia narra que la ciudad de Plasencia fue fundada por Alfonso VIII en el lugar de Ambroz, tras la conquista a los musulmanes, y que recibió el nombre de Placentia, expresando un deseo de agrado y coherencia moral: «ut Deo placeat et hominibus». Asimismo, se menciona que Alfonso VIII buscó que la ciudad se convirtiera en sede episcopal, y que Clemente III lo concedió en 1189.
En la síntesis histórica de 1913 se presenta además la idea de la erección episcopal vinculada a 1190 como fecha de referencia, asociada a Alfonso VIII.
Para una lectura fiel, estas afirmaciones pueden entenderse como fases sucesivas: una iniciativa regia (fundación y petición), una actuación pontificia (confirmación o erección por Clemente III en 1189) y el establecimiento efectivo de la sede en el periodo inmediatamente posterior.
Primeros obispos y carácter histórico de la sede
La fuente histórica citada describe la ocupación de la sede en el tránsito entre los siglos XII y XIII. Se indica que en 1190 la sede estuvo ocupada por Bricio, y que, tras su muerte (en 1211), le sucedió Domingo, natural de Beja. Se subraya un perfil peculiar de aquellos primeros pastores: se le presenta como más «guerrero que pastor», vinculado a hechos militares y a campañas que afectaron al territorio circundante.
También se recuerda la participación de Domingo en el Concilio Lateranense IV (1215) junto al arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, actuando como vicario cuando el arzobispo fue legado en España.
Tras la muerte de Domingo (1235), se menciona a Adán, tercer obispo de Plasencia, y se relata que, junto a otros obispos, acompañó a san Fernando en la conquista de Córdoba, donde —según la narración— se consagró la mezquita como catedral cristiana.
La historia episcopal temprana se describe, por tanto, en clave de convergencia entre misión religiosa, historia local y configuración del territorio cristiano, con obispos integrados en la vida pública de su época.
Desarrollo medieval y consolidación diocesana
El relato enciclopédico continúa con referencias a obispos que se ocuparon «principalmente del gobierno» de su diócesis, y con la mención de un obispo que participó en las Cortes de 1288, donde obtuvo confirmación de privilegios.
En conjunto, la información ofrecida presenta a la diócesis como un organismo eclesial con vocación de gobierno estable, a la vez que conectado con la vida política del reino.