Sínodo diocesano y acción misionera
En un mensaje dirigido a los fieles procedentes de las diócesis de Reggio Emilia y Guastalla, Juan Pablo II subrayó la importancia del sínodo diocesano como un hito decisivo en la historia de la salvación de la comunidad.
En ese mismo contexto, el Papa invitó a pedir la asistencia del Espíritu Santo y a recurrir a los santos protectores de Reggio Emilia y Guastalla.
Además, se señala una práctica concreta y muy significativa de la piedad popular y de la espiritualidad mariana: la recomendación de rezar cada día a la Virgen y hacerlo de manera especial mediante el santo Rosario, como camino para que la sabiduría divina ilumine y acompañe a la comunidad.
Atención a las vocaciones y a la evangelización en la vida concreta
En otra intervención dirigida a peregrinos italianos de la región emiliana, el Papa conectó la evangelización con una tarea pastoral integral: para impulsar una «nueva evangelización» es necesario cultivar vocaciones para la vida sacerdotal, el diaconado permanente y la vida religiosa, así como intensificar la obra de formación de quienes educan y animan a jóvenes, adultos y familias.
El marco de esa exhortación no es abstracto: se menciona la atención a diversas situaciones reales (enfermos, personas con discapacidad y quienes sufren el impacto de la droga), lo que hace que la renovación pastoral se entienda como caridad concreta, además de anuncio.