Creación en 2004
La diócesis nació como respuesta a la necesidad de organizar de modo más adecuado la vida eclesial en una región donde la actividad pastoral y la presencia católica habían crecido. En el texto de erección se indica explícitamente:
«Ex archidioecesi Barcinonensi quodam distracto territorio nova dioecesis Sancti Felicis de Llobregat appellanda erigitur.»
La erección se realizó mediante disposiciones pontificias de 15 de junio de 2004, con la intervención de la Congregación competente y el voto favorable señalado en el mismo documento.,
Delimitación territorial
El acto de creación precisa que, desde la archidiócesis de Barcelona, se separó territorio y parroquias correspondientes a diversos núcleos, descritos como decanatos. En el mismo decreto se enumeran, con denominación propia, los decanatos que quedan incluidos en la nueva diócesis: El Prat de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, San Vicenç dels Horts, Montserrat, Garraf, Vilafranca del Penedès, Anoia, Piera-Capellades.
En términos canónicos, esta delimitación territorial expresa el criterio de dar forma a una Iglesia particular con una estructura pastoral que pueda coordinar mejor la atención a las comunidades locales, favoreciendo la cercanía entre el ministerio episcopal y la vida parroquial.
Sede episcopal y catedral
El decreto de erección determina la sede de la diócesis y la iglesia que asumiría la dignidad de catedral. Se afirma:
«Huius novae dioecesis sedem in urbe vulgo Sant Feliu de Llobregat statuimus, templumque ibi exstans Deo in honorem Sancti Laurentii dicatum ad gradum et dignitatem ecclesiae Cathedralis evehimus.»
Es decir, la sede episcopal se fijó en Sant Feliu de Llobregat, y la iglesia existente allí, dedicada a san Lorenzo, fue elevada al rango de catedral, con los derechos y prerrogativas propios de este tipo de templo.
Configuración de la provincia eclesiástica de Barcelona
Además de crear la diócesis, la reorganización afectó al conjunto de la provincia eclesiástica. El documento relativo a las disposiciones posteriores señala que la provincia eclesiástica de Barcelona incluiría, como sedes sufragáneas, la Diócesis de Terrassa y la Diócesis de San Feliu de Llobregat.
Asimismo, se elevó la sede de Barcelona a metropolitana, asignándole oficios y privilegios acordes con su condición, y se encomendaron los pasos necesarios para la elaboración documental correspondiente.