De abadía y colegiata a sede episcopal
El itinerario histórico descrito para la diócesis comienza con la presencia de una abadía asociada a san Hemeterio y san Celedonio. Se atribuye a Alfonso I el Católico la repoblación del territorio, mientras que Alfonso II el Casto habría fundado la abadía dedicada a los dos santos, en la que se conservaban la cabeza de los mártires.
Asimismo, se indica que Alfonso VII el Emperador convirtió la realidad eclesiástica en iglesia colegiata, y que, ya en el siglo XI, el rey Sancho II habría concedido un privilegio o carta vinculada al puerto y la abadía de san Hemeterio como recompensa por servicios; la tradición menciona también una concesión similar atribuida a Alfonso V.
En el ámbito institucional, se describe que en el siglo XIV los canónigos de la abadía todavía vivían en comunidad y que el abad Nuno Pérez —mencionado como canciller de la reina María— redactó constituciones para dicha comunidad; tales constituciones habrían sido confirmadas por Fernando IV en 1312 y posteriormente por Juan XXII.
Constitución de la sede y confirmación pontificia (siglo XVIII)
La información histórica disponible afirma que Santander no se convirtió en sede episcopal hasta el reinado de Fernando VI. En este proceso se señala un papel determinante de la Santa Sede: por una bula fechada el 12 de diciembre de 1754, Benedicto XIV confirmaría la creación de la sede de Santander, transformando la iglesia colegiata en catedral y asignando territorio que se detraería de la archidiócesis de Burgos.
Poco después, en 1755, Fernando VI habría elevado la ciudad a la categoría de ciudad.
Primeros obispos y continuidad institucional
En la descripción histórica se menciona como último abad y primer obispo de Santander a Francisco Javier de Arriaza, natural de Madrid. Según la misma fuente, tomó posesión en 1755 y gobernó hasta 1761.
Datos sobre la erección diocesana en una síntesis histórica
Además de la narración centrada en el siglo XVIII, existe una referencia histórica que sitúa la erección de la diócesis en el año 1354, en el contexto de un resumen sobre las diócesis de España. Este dato aparece junto a un número aproximado de parroquias y decanatos rurales para la época de la publicación de dicha obra.
La coexistencia de ambas indicaciones (1354 como erección en una síntesis y el paso a sede episcopal en el siglo XVIII en la descripción histórica) sugiere que pueden estar registrándose momentos distintos de la consolidación institucional: por un lado, el reconocimiento medieval de una realidad eclesiástica; por otro, el establecimiento pleno como sede episcopal en el marco del siglo XVIII.,