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Diócesis de Segorbe-Castellón (España)

La diócesis de Segorbe-Castellón es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España, perteneciente al rito latino y sufragánea de la archidiócesis de Valencia. Su sede episcopal permanece en Segorbe, mientras que la ciudad de Castellón de la Plana alberga la concatedral. La diócesis posee una historia que hunde sus raíces en la Antigüedad tardía, atravesó diversas reorganizaciones durante la Edad Media y adquirió su denominación actual en el siglo XX para reconocer la relevancia demográfica, económica y pastoral de Castellón de la Plana dentro del territorio diocesano.1,2

Catedral segorbe
Ver información de la imagenCatedral Segorbe. Autor desconocido, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDiócesis de Segorbe-Castellón (España)
CategoríaOrganización religiosa
Cargo EclesiásticoObispo
ConcatedralSanta María, Castellón de la Plana
Fecha de Aprobación1961
Nombre LatinoDioecesis Segobricensis-Castellionensis
Obispo actualCasimiro López Llorente
PaísEspaña
PatronazgoSan Pascual Bailón
Sede EpiscopalSegorbe
Superficie4.380 km2
TipoDiócesis, Comunidad Valenciana, circunscripción eclesiástica, rito latino

Tabla de contenido

Denominación y naturaleza canónica

El nombre latino de la diócesis es Dioecesis Segobricensis-Castellionensis. La denominación española habitual es diócesis de Segorbe-Castellón, aunque también aparece la forma completa diócesis de Segorbe-Castellón de la Plana. La Iglesia particular conserva la continuidad histórica de la antigua diócesis de Segorbe y añade el nombre de Castellón como expresión de la configuración contemporánea de la provincia y de la importancia de su principal núcleo urbano.2

La diócesis forma parte de la provincia eclesiástica de Valencia. En la organización de la Iglesia católica, una diócesis constituye una porción del pueblo de Dios confiada a un obispo, que la gobierna con la cooperación del presbiterio, el cabildo catedralicio, las parroquias, las comunidades religiosas y las demás realidades eclesiales. La propia diócesis presenta esta realidad como una comunidad de fieles bautizados llamada a vivir la comunión y a anunciar el Evangelio.3

Territorio

El territorio diocesano comprende aproximadamente 4.380 km2. Su espacio pastoral se extiende principalmente por la provincia civil de Castellón y reúne comarcas de características muy diversas: áreas litorales densamente pobladas, ciudades industriales y comerciales, zonas agrícolas y municipios del interior montañoso.

La diversidad geográfica influye directamente en la vida pastoral. Las comunidades costeras y urbanas afrontan cuestiones relacionadas con la movilidad de la población, la secularización, la inmigración y la transformación económica. Los municipios del interior, por su parte, presentan con frecuencia una población más reducida y dispersa, mayores distancias entre localidades y una necesidad particular de mantener la atención sacramental y comunitaria.

La diócesis limita con otras circunscripciones eclesiásticas de la Comunidad Valenciana y de Aragón. La configuración actual no debe confundirse con los límites históricos de la diócesis medieval, que cambiaron en distintos momentos por decisiones pontificias, acuerdos entre diócesis y reorganizaciones civiles y eclesiásticas.

Sede episcopal y concatedral

La sede episcopal: Segorbe

La sede episcopal se encuentra en la ciudad de Segorbe, localidad del Alto Palancia. La catedral de Segorbe es, por tanto, la iglesia principal de la diócesis y el templo que da nombre a su sede canónica. El obispo mantiene en ella su cátedra, es decir, el lugar desde el que ejerce de manera simbólica y litúrgica su ministerio de enseñanza, santificación y gobierno.

La tradición histórica vincula la sede con la antigua Segóbriga, aunque la identificación exacta entre la ciudad episcopal tardoantigua y determinados centros hispanorromanos ha sido objeto de debate historiográfico. La documentación episcopal conservada permite remontar la presencia de un obispo de Segorbe, al menos, a la época visigoda. Proculus aparece vinculado al III Concilio de Toledo, y otros obispos figuran en los concilios toledanos de los siglos VI y VII.1

La catedral segobricense ocupa un lugar central en la historia religiosa, artística y urbana de la ciudad. El edificio atravesó importantes transformaciones después de la conquista cristiana. La construcción incorporó reformas sucesivas, con una restauración concluida en el siglo XVI y nuevas intervenciones durante el siglo XVIII. El conjunto catedralicio incluye también dependencias capitulares y elementos arquitectónicos de notable interés, entre ellos el claustro y la torre.1

La concatedral: Castellón de la Plana

La concatedral de Santa María de Castellón está situada en Castellón de la Plana. No constituye una segunda sede episcopal independiente ni desplaza a Segorbe como ciudad sede de la diócesis. Su condición de concatedral significa que comparte con la catedral segobricense determinados honores y funciones litúrgicas, pero la dignidad de catedral episcopal continúa vinculada a Segorbe.

La Santa Sede añadió oficialmente el título de Castellonensis a la denominación de la diócesis y elevó a rango de concatedral el templo dedicado a la Virgen María en Castellón mediante una disposición promulgada en 1961. El documento pontificio conservó expresamente la dignidad episcopal de la catedral de Segorbe y concedió a la iglesia castellonense los derechos, honores, cargas y obligaciones propios de una concatedral. También autorizó al obispo a residir en Castellón según su prudente decisión pastoral.2

La distinción entre ambas iglesias resulta fundamental:

  • Segorbe es la ciudad de la sede episcopal y alberga la catedral diocesana.
  • Castellón de la Plana posee una concatedral, vinculada a la importancia de la capital provincial y a las necesidades pastorales de su población.
  • El obispo de Segorbe-Castellón gobierna una única diócesis desde una estructura con dos templos de especial rango litúrgico.
  • La concatedral no implica la creación de una diócesis de Castellón separada de la de Segorbe.

Historia

Orígenes antiguos y época visigoda

La tradición cristiana de Segorbe se remonta a la Antigüedad tardía. La documentación conocida no permite reconstruir de forma continua toda la sucesión episcopal de los primeros siglos, pero varios prelados vinculados a Segorbe aparecen en los concilios de Toledo.

Proculus figura en el III Concilio de Toledo. Después aparecen Porcarius, Antonius, Floridius, Eusicius, Memorius, Olipa y Anterius en diferentes asambleas conciliares celebradas durante los siglos VI y VII. Estos testimonios sitúan a la sede dentro de la organización episcopal de la Iglesia hispana visigoda.1

La invasión musulmana interrumpió la continuidad institucional visible de la sede. La iglesia cristiana de Segorbe pasó a utilizarse como mezquita, y durante varios siglos la información sobre la comunidad cristiana local resulta fragmentaria. La desaparición de la documentación no permite identificar automáticamente cada etapa de la vida religiosa de la comarca, pero sí muestra la ruptura que provocó la transformación política y religiosa de la península Ibérica.

La restauración cristiana y la unión con Albarracín

Durante la segunda mitad del siglo XII, la sede episcopal quedó relacionada con Albarracín. En 1172 Pedro Ruiz de Azagra tomó Albarracín y favoreció la instalación de un obispo, Martín, que utilizó primero el título de Arcabricense y más tarde el de Segobricense. La elección del título respondía a la convicción de que Albarracín guardaba una relación más estrecha con la antigua Segóbriga que con otras ciudades episcopales mencionadas por la tradición antigua.1

La conquista cristiana de Segorbe por Jaime I en 1245 abrió una etapa de conflictos jurisdiccionales. Jimeno, obispo de Albarracín, tomó posesión de la iglesia segobricense, pero los obispos de Valencia rechazaron esa actuación. Arnau de Peralta llegó a entrar por la fuerza en el templo, y la disputa terminó ante la Santa Sede. Roma restituyó a los obispos de Segorbe parte de su territorio, aunque las divisiones eclesiales del Cisma de Occidente favorecieron durante un tiempo el mantenimiento de una situación inestable.1

La relación entre Segorbe y Albarracín no constituye un detalle meramente nominal. Refleja la dificultad medieval para fijar las fronteras diocesanas en territorios recién conquistados, con poblaciones dispersas, antiguas sedes de referencia y jurisdicciones regidas por obispos cuyos títulos no siempre coincidían con el lugar de residencia efectiva.

Separación de Albarracín

En 1571, durante el episcopado de Francisco Soto Salazar, la diócesis de Albarracín quedó separada de la de Segorbe. Esta decisión puso fin a una unión histórica que había condicionado la organización eclesiástica de amplias zonas del interior. Desde entonces, Segorbe continuó su trayectoria como diócesis propia, con su catedral, cabildo y territorio diferenciados.1

La reorganización del siglo XVI coincidió con la renovación disciplinar y pastoral promovida por el Concilio de Trento. La diócesis fortaleció la formación del clero, la catequesis, la administración parroquial y la reforma de la vida religiosa. El seminario diocesano quedó instalado en el antiguo colegio de los jesuitas, edificio cuyo uso había sido concedido por Carlos III después de la expulsión de la Compañía de Jesús.1

Entre los obispos de esta época figura Juan Bautista Pérez, conocido por su crítica de las crónicas falsas que habían influido en determinadas narraciones sobre los orígenes de las sedes hispanas. Su actitud representa el interés de la historiografía eclesiástica por distinguir la tradición legítima de las falsificaciones documentales.1

La diócesis en la época moderna

Durante la Edad Moderna, la diócesis organizó su vida en torno a la catedral de Segorbe, el cabildo, las parroquias y las instituciones religiosas. La documentación histórica conserva noticias sobre la creación o reorganización de parroquias, la dotación económica de los beneficios, la atención pastoral de las comunidades rurales y la adaptación de antiguos espacios musulmanes al culto cristiano.4,5,6

Las órdenes religiosas desempeñaron un papel relevante en la evangelización, la educación y la asistencia social. En Segorbe existieron comunidades dominicas, franciscanas, agustinas y cartujas. Con el paso del tiempo, algunos conventos cambiaron de uso o quedaron incorporados a otras funciones civiles.1

La historia diocesana también estuvo ligada a la evolución política de los territorios de la Corona de Aragón y, posteriormente, a la reorganización administrativa de España. Las fronteras civiles y las fronteras eclesiásticas no siempre coincidieron, de modo que la diócesis llegó a relacionarse históricamente con territorios pertenecientes a distintas provincias civiles.

Reorganizaciones territoriales contemporáneas

El contexto del siglo XIX

Durante el siglo XIX, los concordatos y las reformas administrativas plantearon una revisión general de las circunscripciones eclesiásticas españolas. La provincia civil de Castellón no coincidía plenamente con una diócesis propia: distintas zonas quedaban vinculadas a sedes históricas como Tortosa, Valencia o Segorbe.

El Concordato de 1851 contempló modificaciones relacionadas con las sedes episcopales y con la adaptación de la organización eclesiástica a la estructura territorial del Estado. La documentación de la época aludía a la posibilidad de trasladar la sede de Tortosa a Castellón, aunque aquella previsión no produjo por sí sola la configuración definitiva de la diócesis actual.1

Conviene distinguir dos procesos:

  • La historia medieval de Segorbe, marcada por su relación con Albarracín, Valencia y los territorios reconquistados.
  • Las reformas territoriales contemporáneas, promovidas por la Santa Sede y articuladas mediante acuerdos con el Estado, que buscaron adaptar las diócesis a las nuevas realidades demográficas y administrativas.

No resulta correcto interpretar la denominación actual como la simple continuación de una supuesta diócesis medieval de Castellón. Castellón de la Plana adquirió su presencia en el título diocesano mediante una decisión pontificia del siglo XX.

La incorporación de Castellón al título diocesano

En 1961 la Santa Sede decretó que la diócesis de Segorbe añadiera el nombre de Castellón. La decisión respondió a la importancia de la ciudad y de su entorno dentro de la vida civil y eclesial de la provincia. El decreto estableció que tanto la diócesis como su obispo utilizarían conjuntamente las denominaciones de Segorbe y Castellón.2

La misma disposición elevó a concatedral la iglesia de Santa María de Castellón de la Plana. La reforma no suprimió la sede de Segorbe ni creó una diócesis separada. La Santa Sede mantuvo la dignidad catedralicia de Segorbe y otorgó a Castellón una función litúrgica y representativa acorde con su crecimiento urbano.2

La denominación Segorbe-Castellón expresa así una doble referencia:

  • Segorbe representa la continuidad histórica de la sede episcopal.
  • Castellón representa la capital provincial moderna y el principal centro urbano de la diócesis.

Organización eclesiástica actual

El obispo

El obispo es el ordinario propio de la diócesis y ejerce su ministerio en comunión con el papa y con el colegio episcopal. Su responsabilidad comprende la predicación del Evangelio, la celebración de los sacramentos, la dirección pastoral de la comunidad diocesana y la coordinación de las parroquias, asociaciones, movimientos y comunidades religiosas.

La documentación diocesana de 2024 presenta a Casimiro López Llorente como obispo de Segorbe-Castellón. Su acción pastoral ha prestado atención a la pertenencia diocesana, la misión evangelizadora y el acompañamiento vocacional.3,7

La catedral y la concatedral

La organización actual distingue con claridad entre los dos templos principales:

  • La catedral de Segorbe es la iglesia propia de la sede episcopal.
  • La concatedral de Santa María de Castellón posee dignidad concatedralicia y sirve como centro litúrgico de referencia para la capital provincial.
  • El cabildo y los organismos diocesanos colaboran en la celebración solemne del culto y en la conservación del patrimonio religioso.
  • El obispo puede desarrollar parte de su actividad pastoral en Castellón, sin que ello modifique la sede canónica de Segorbe.2

Parroquias y arciprestazgos

La diócesis articula la atención ordinaria de los fieles mediante parroquias agrupadas en arciprestazgos. La parroquia constituye la comunidad estable más cercana a la vida cotidiana de los bautizados: celebra la Eucaristía, administra los sacramentos, prepara la catequesis, acompaña a las familias y sostiene la acción caritativa.

Los arciprestazgos facilitan la coordinación entre parroquias próximas y permiten organizar actividades comunes de evangelización, formación, pastoral juvenil, atención vocacional y acompañamiento de los sacerdotes. La programación pastoral diocesana incluye visitas a los arciprestazgos y la colaboración entre sacerdotes, delegaciones, seminarios y comunidades religiosas.7

Seminarios y formación vocacional

La pastoral vocacional ocupa un lugar específico en la acción diocesana. La diócesis promueve el discernimiento de diversas formas de vida cristiana: el sacerdocio ministerial, la vida consagrada, el matrimonio y el compromiso apostólico de los fieles laicos.7

Entre las instituciones vinculadas a la formación sacerdotal figuran los seminarios Mater Dei y Redemptoris Mater. La acción vocacional incluye visitas a parroquias y comunidades, encuentros juveniles, contacto con los seminarios y acercamiento a conventos y comunidades religiosas.7

La formación no queda reducida a la preparación académica. Comprende también la maduración espiritual, la vida litúrgica, el acompañamiento personal, el servicio pastoral y la capacidad de anunciar el Evangelio en contextos sociales plurales.

Vida pastoral y acción evangelizadora

La diócesis entiende su misión como una tarea compartida por todos los bautizados. La vida diocesana reúne comunidades parroquiales, asociaciones, movimientos, instituciones educativas, comunidades religiosas y obras de apostolado. Cada fiel participa, desde su propia vocación, en la misión de la Iglesia.3

La acción evangelizadora incluye:

  • La celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
  • La catequesis de niños, jóvenes y adultos.
  • La pastoral familiar.
  • La pastoral juvenil y universitaria.
  • El acompañamiento vocacional.
  • La formación bíblica, teológica y espiritual.
  • La atención a enfermos, personas mayores y colectivos vulnerables.
  • La conservación y transmisión del patrimonio religioso.
  • La colaboración con instituciones caritativas y misioneras.

La diócesis presentó en 2024 una orientación pastoral centrada en una cultura de acogida y acompañamiento, especialmente en el ámbito vocacional. La propuesta implicaba a sacerdotes, religiosos, religiosas, jóvenes, rectores de seminario, capellanes de colegios y responsables de distintas delegaciones pastorales.7

Acción caritativa y compromiso social

La acción caritativa forma parte esencial de la misión de la diócesis. Cáritas y Manos Unidas desarrollan tareas de asistencia, promoción humana, sensibilización y cooperación internacional.

Durante 2024, Cáritas contó con 868 voluntarios y atendió a 11.997 personas. Manos Unidas contó con voluntarios que colaboraron en proyectos de ayuda y alcanzó a 15.792 personas beneficiarias. La diócesis también informó de la existencia de 230 centros, en los que recibieron asistencia 13.605 personas, junto con proyectos de cooperación al desarrollo en distintos lugares del mundo.8

Estas cifras reflejan una acción que no se limita a la ayuda inmediata. La doctrina social de la Iglesia orienta la caridad hacia la defensa de la dignidad humana, la promoción de la justicia, el acompañamiento de las personas en situación de vulnerabilidad y la búsqueda del bien común.

La experiencia de emergencias y catástrofes naturales ha reforzado también la importancia del acompañamiento pastoral y social. En un encuentro con seminaristas y formadores de varias diócesis valencianas, el papa Francisco vinculó la misión sacerdotal con la atención a las personas heridas por las pérdidas y con la capacidad de ofrecer una esperanza cristiana concreta, centrada en Jesucristo y no en un simple optimismo humano.9

Patrimonio religioso

El patrimonio de la diócesis comprende iglesias parroquiales, ermitas, conventos, archivos, bienes muebles, retablos, imágenes, piezas litúrgicas y edificios vinculados a la historia de las comunidades cristianas.

La catedral de Segorbe constituye el principal conjunto monumental diocesano. Su historia arquitectónica incluye transformaciones realizadas durante varios siglos, con intervenciones especialmente relevantes en el siglo XVI y en el XVIII. El claustro, la torre y las dependencias anexas forman parte de un conjunto estrechamente relacionado con la evolución urbana de Segorbe.1

La concatedral de Santa María de Castellón posee, además de su valor artístico y cultual, una importancia institucional. Su elevación a concatedral en 1961 convirtió el templo en un signo visible de la integración de Castellón de la Plana en la identidad pública de la diócesis.2

La conservación del patrimonio religioso cumple una doble función. Protege obras y edificios de valor histórico, pero también mantiene espacios vivos para la oración, la celebración sacramental y la transmisión de la fe.

Santos, devociones y patronazgo

La diócesis posee una tradición devocional vinculada a la Virgen María, a los santos venerados en las parroquias y a las fiestas religiosas propias de las distintas comarcas. La catedral de Segorbe tiene como patrón a san Pascual Bailón, figura estrechamente relacionada con la espiritualidad eucarística y con la tradición franciscana.

Las devociones locales no constituyen realidades aisladas de la vida diocesana. Las fiestas patronales, peregrinaciones, romerías y celebraciones marianas favorecen la transmisión de la fe, la cohesión comunitaria y la continuidad de expresiones religiosas arraigadas en la historia de los pueblos.

Identidad diocesana

La identidad de Segorbe-Castellón combina tres dimensiones:

  1. La continuidad histórica de Segorbe, sede episcopal antigua y centro de la tradición diocesana.
  2. La dimensión urbana y provincial de Castellón de la Plana, reconocida mediante la incorporación del nombre castellonense y la creación de la concatedral.
  3. La diversidad territorial y pastoral de una diócesis que integra comunidades costeras, urbanas, agrícolas y del interior montañoso.

Esta identidad no enfrenta Segorbe y Castellón, sino que articula ambas referencias dentro de una única Iglesia particular. La catedral representa la continuidad de la sede; la concatedral expresa la presencia diocesana en la capital provincial moderna. La vida parroquial, la acción caritativa, la formación y la evangelización unen ambas dimensiones.

Véase institucional

La diócesis de Segorbe-Castellón pertenece a la Iglesia católica, sigue el rito latino y forma parte de la provincia eclesiástica de Valencia. Su estructura actual conserva Segorbe como sede episcopal y reconoce a Castellón de la Plana como ciudad concatedral, una configuración que la Santa Sede estableció para armonizar la tradición histórica de la diócesis con la realidad contemporánea del territorio.2

Citas y referencias

  1. Segorbe, . Enciclopedia Católica, Segorbe (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  2. V segobricensis (segobricensis - Castellonensis), Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 1-2, 1961, 105 (1961). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Nuestra iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, Segorbe-Castellón de la Plana. Nuestra Iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, p. 2. 2 3
  4. Navajas, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomus X, 835 (1865).
  5. Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomus X, 837 (1865).
  6. Almedixer, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomus X, 839 (1865).
  7. Nuestra iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, Segorbe-Castellón de la Plana. Nuestra Iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, p. 10. 2 3 4 5
  8. Nuestra iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, Segorbe-Castellón de la Plana. Nuestra Iglesia - Día de la Iglesia Diocesana noviembre 2024, p. 7.
  9. A formadores y seminaristas de las diócesis españolas de Valencia, Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón, Mallorca, Menorca e Ibiza (30 de enero de 2025) - Discurso, Papa Francisco. A formadores y seminaristas de las diócesis españolas de Valencia, Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón, Mallorca, Menorca e Ibiza (30 de enero de 2025) - Discurso (2025-01-30).
Modificado el 13 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.11Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/24jjdbd75

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