La historia de la diócesis presenta una secuencia en la que se suceden orígenes antiguos, transformaciones vinculadas a la invasión, y reconfiguraciones eclesiales motivadas por cambios políticos, conflictos jurisdiccionales y acuerdos de la Santa Sede.
Segobriga y los orígenes episcopales
Una parte importante de la tradición histórica asociaba Segorbe con la antigua Segobriga, mencionada por autores clásicos como Plinio como capital de la Celtiberia. Por este motivo, se consideraba probable que la localidad hubiera sido sede episcopal desde muy temprano, aunque los datos conservados no permitiesen enumerar obispos anteriores a los testimonios disponibles.
El primer obispo del que se tenía noticia documental en esa línea de conocimiento era Proculo, mencionado en relación con su firma en el III Concilio de Toledo. A continuación, se citan nombres de otros obispos vinculados a concilios posteriores: Porcario, Antonius, Floridius, Eusicius, Memorius, Olipa y Anterius.
Invasión musulmana y restauraciones posteriores
La documentación consultada indica un hiato informativo tras esa época: después de los testimonios anteriores, no se ofrecían datos sobre los obispos hasta la invasión árabe, cuando se afirma que la iglesia fue convertida en mezquita.
Más tarde, el proceso de reconquista aportaría un punto de inflexión. Se narra que, en 1245, al ser conquistada Segorbe por Jaime I, la iglesia fue purificada, y Jimeno, obispo de Albarracín, tomó posesión de ella.
Controversias con la Iglesia de Valencia y resolución en Roma
La restauración eclesiástica no suprimió las tensiones jurisdiccionales. Se recoge que los obispos de Valencia se opusieron a esa situación y que Arnau de Peralta entró en Segorbe con la ayuda de las armas.
La controversia fue remitida a Roma; el resultado fue una restitución parcial del territorio a los obispos de Segorbe. Sin embargo, la ruptura del Occidente (Cisma de Occidente) introdujo nuevas dificultades, de modo que, según la fuente, se mantuvo el statu quo.
Separación de Albarracín y figuras destacadas
En el siglo XVI, la fuente histórica indica un cambio relevante: en 1571, con Francisco Soto Salazar como obispo, el obispado de Albarracín fue separado de Segorbe.
Entre los obispos mencionados por su importancia intelectual y crítica documental, se destaca Juan Bautista Pérez, al que se atribuye haber denunciado crónicas fraudulentas.
También se señalan, en tiempos más cercanos a la redacción histórica, autores vinculados a la vida eclesial y al estudio: Domingo Canubio, dominico, y Francisco Aguilar, autor de diversas obras históricas.
Reordenaciones territoriales en el siglo XX
La configuración diocesana del siglo XX conoció ajustes de límites. Un documento de Acta Apostolicae Sedis recoge un Decreto consistorial fechado en Roma el 31 de mayo de 1960, con decisiones que afectan a territorios parroquiales y a su adscripción diocesana.
El texto indica que, con efecto de redistribución territorial, se separó de la diócesis de Segobrincense «todo el territorio» con sus parroquias y las iglesias filiales que existían dentro de los límites de la provincia civil con nombre Valencia, y se dispuso su anexión a la archidiócesis Valentina.
Asimismo, se especifica que, salvo una parroquia indicada como Catí, ciertas parroquias e iglesias filiales de un arciprestazgo fueron desplazadas entre diócesis, incluyendo localidades como Nules, Villarreal, Castellón de la Plana, Lucena y Albocácer.
En términos eclesiales, el decreto también prevé disposiciones sobre la entrega de documentos y la consideración de los clérigos incardinados en el territorio correspondiente una vez ejecutada la medida.