El gobierno pastoral de la diócesis se articula desde la catedral y se concreta en parroquias, agentes de pastoral y ministerios. La vida diocesana presenta un equilibrio entre celebración, catequesis, formación y acompañamiento.
La celebración sacramental
La acción pastoral da prioridad a la vida sacramental como fuente de comunión y experiencia cristiana. En el marco del anuncio eclesial, la Iglesia recuerda que los sacramentos «expresan y realizan una eficaz y profunda comunión entre nosotros», porque en ellos se encuentra a Cristo salvador y, por Él, a los hermanos en la fe.
En un ciclo anual reportado por la diócesis, figuran celebraciones como:
- Bautizos: 626
- Primeras comuniones: 359
- Confirmaciones: 249
- Matrimonios: 249
Estos datos reflejan el trabajo parroquial y diocesano en torno a la iniciación cristiana y al acompañamiento de las familias.
Clero, vida religiosa y agentes pastorales
La diócesis mantiene un tejido pastoral sostenido por el clero y por la implicación de los fieles en tareas formativas y evangelizadoras. En su actividad ordinaria se cuentan:
- Sacerdotes: 152
- Religiosas y religiosos: 261
- Catequistas: 429
- Parroquias: 336
- Monjas y monjes de clausura: 2
- Seminaristas: 2
- Monasterios: 12
La parroquia aparece como estructura viva: la diócesis conecta la identidad parroquial con una capacidad de adaptación para responder a las necesidades de la misión.