Orígenes cristianos y época visigoda
La tradición histórica recopilada por la Catholic Encyclopedia indica que no se conoce con certeza el origen del cristianismo en Tarazona. Sin embargo, por la proximidad a Zaragoza, se supone que pudo recibir visitas tempranas de discípulos vinculados a san Santiago, aunque se subraya que hasta el siglo V no hay menciones fiables de un obispo de Tarazona.
En el plano episcopal, se mencionan figuras como León, citado por el cronista Idacio, con referencia a una vida en 449, y se alude a san Prudentio, aunque se indica que su historia no queda plenamente establecida con seguridad. Asimismo, se mencionan discrepancias entre distintas dataciones: el Tarazona Breviary ofrece el año 390, mientras que otras fuentes lo sitúan más tarde, incluso hasta el siglo IX.
La fuente también recoge una sucesión de obispos y su participación en concilios: san Gaudiosus figura como obispo hacia el año 530, con noticia de su actuación contra los arrianos, y muerte en su ciudad natal (Escoron) para luego ser trasladados sus restos.,
Junto a él, se citan otros obispos vinculados a episodios conciliares: un obispo Esteban que asistió al III Concilio de Toledo y al Concilio de Zaragoza; Floridius en el concilio de Gundemar (611); Elpisius en los concilios IV y V de Toledo; Antherius (683), que envió un diácono en su representación al XIII Concilio de Toledo; y Nepotianus, que asistió a los concilios XV y XVII. La fuente sugiere que estos datos apuntan a que serían los últimos obispos de época visigótica.
Consolidación medieval y restauraciones
Con la llegada de los musulmanes, la fuente describe que Tarazona pudo mantenerse bajo su dominio por un tiempo prolongado, dada su posición fortificada cerca de la Moncaya, entre el Douro y el Ebro. Se señala que los nombres de los obispos mozárabes no han llegado hasta nuestros días con claridad, aunque se considera probable su existencia.
En el contexto de la reconquista, Alfonso I el Batallador toma posesión de Tarazona en 1119 y nombra obispo a Miguel Cornel.
La figura de Miguel aparece descrita como un verdadero restaurador de la sede, con un gobierno de treinta y tres años y la creación de capítulos en Tarazona, Calatayud y Tudela bajo la Regla de san Agustín. También se asocian a su tiempo fundaciones monásticas, en particular los monasterios de Fitero y Veruela.
Asimismo, se menciona que el Concilio de Burgos, convocado en 1139 y presidido por el legado Guido, habría sustraído a Tarazona buena parte de los territorios de Soria, sustituyéndolos por la institución de un arcedianato en Calatayud.
Edad Media tardía: presencia de órdenes y conflictos
Dentro de esta evolución, la fuente sitúa la implantación de diversas familias religiosas en el territorio diocesano: franciscanos, mercedarios, dominicos, trinitarios, y también comunidades femeninas como monjas cistercienses y pobres clarisas.
En cuanto a los contextos de tensión política, se alude a conflictos y a la repercusión sobre Tarazona: durante la época de Pedro Pérez Calvillo se describe la guerra entre Pedro IV el Ceremonioso y Pedro el Cruel de Castilla, señalándose que la ciudad habría sido devastada y que la catedral sufrió profanación por parte de las tropas castellanas.
También se menciona un episodio en el que León habría sido muerto en una insurrección (según la narración atribuida a Idacio), con refugio en la catedral de quienes protagonizaron el levantamiento. La información aparece formulada con matices propios de la historiografía antigua: se trata de un testimonio transmitido, no de una reconstrucción documental exhaustiva.
Siglos posteriores: obispos, política e institucionalización
La fuente destaca el papel de obispos particularmente relevantes a lo largo del tiempo. Entre ellos se incluyen:
Jorje Bardají (1443-1464).
El cardenal Pedro Ferriz, favorecido por Pablo II y Sixto IV.
Guillén Ramón de Moncada.
Pedro Cerbuna (1585-1597), descrito como fundador del seminario y de la Universidad de Zaragoza.
Jerónimo Castellón y Salas, presentado como el último Inquisidor General de España (1815-1835).
En la dimensión formativa, la fuente atribuye la fundación del seminario diocesano, dedicado a san Gaudiosus, a 1593, realizada por el obispo Cerbuna, y añade que el centro fue objeto de renovaciones amplias en un tiempo posterior (según la redacción de 1913).