El trasfondo histórico del templo del Espíritu Santo en Tarrasa está documentado en una carta apostólica de Pío XII de 1952, donde se narra el itinerario del edificio y su relevancia religiosa para la ciudad.
Construcción, culto y restauración
El documento recuerda que el templo, consagrado al Espíritu Santo, fue construido en el año 1574 y llegó a ser apreciado por su amplitud y por el culto que allí se celebraba.
También señala que, durante la guerra civil, el edificio fue expoliado de modo impío y sufridamente destruido, hasta que posteriormente, tras quedar las circunstancias ordenadas, se restauró mediante la aportación de diversos sectores de la sociedad, con una «convergencia» de voluntades.
Acción Católica y vida litúrgica
Un punto especialmente significativo del mismo texto es la referencia a la vitalidad del culto divino y a la presencia de ministros que sostienen el servicio eclesial, con participación frecuente del pueblo. En particular, el documento destaca el impulso de la consociación de Acción Católica, subrayando que los fieles participan activamente en las responsabilidades religiosas allí promovidas.
Esta memoria histórica ayuda a comprender por qué la elección de ese templo como catedral tras la erección diocesana tuvo un sentido: el edificio no era un «punto de partida» cualquiera, sino un lugar con tradición de culto y arraigo comunitario.,