Teruel: fundación y evolución cívico-jurídica
La ciudad de Teruel aparece vinculada a un proceso de fundación medieval en torno a 1176, atribuido a Sancho Sánchez Muñoz y Blasco Garcés Marcilla. Se afirma que formó una comunidad separada y que estuvo regida por el Fuero de Sepúlveda hasta 1598, año en que sus habitantes «abjuraron» ante los tribunales de Aragón para quedar bajo el gobierno aragonés.
En los mismos relatos históricos se subraya el papel de Teruel en acontecimientos de la Corona de Aragón, como apoyos militares y reconocimientos regios, hasta llegar a la creación de la sede episcopal.
Creación de la diócesis de Teruel (1577)
Un punto decisivo es la erección de la diócesis: se atribuye a Gregorio XIII en 1577, impulsada «por las solicitudes» de Felipe II.
En la misma línea, el Bullarium romano describe la reorganización que afectó tanto a la iglesia local como a la jurisdicción: se recoge que, por autoridad apostólica, se erigió la iglesia de Teruel como catedral para el obispo de Teruel y se estableció el marco territorial para la diócesis, con sujeción al obispo en lo ordinario y episcopal.
Antecedentes eclesiásticos ligados a Albarracín
La referencia a Albarracín tiene antecedentes episcopales en la Edad Media. En una síntesis histórica se menciona que Pedro Ruiz de Azagra tomó Albarracín en 1172 y que en el lugar se estableció un obispo que tomó el título de Arcabricense, y posteriormente Segobricense, con una justificación histórica de proximidad a Segobriga.
El mismo relato indica que, tras la conquista de Jaime I en 1245, la iglesia de Segorbe (en relación con debates sobre posesión eclesiástica) fue «purificada», y se describen controversias que llegaron hasta Roma antes de que el Cisma de Occidente continuase con el status quo.
En el plano de la configuración de sedes, se afirma que en 1571 se separó la Diócesis de Albarracín de Segorbe.
Consolidación de la catedral y vida capitular
La catedral de Teruel se vincula a una secuencia institucional: se describe que la iglesia central de Teruel fue hecha iglesia colegial en 1423 y que más tarde, en 1577, se la nombró catedral.
Además, la documentación histórica afirma que el proceso de restauración posterior, especialmente tras el siglo XVII, modificó la apariencia original del edificio, de modo que «perdió su carácter primitivo», mientras que elementos del mobiliario (como las sillerías del coro) se relacionan con donaciones de obispos posteriores.