El cardenal Farnesio
A comienzos del siglo XVI la sede de Vence recayó en el cardenal Alejandro Farnesio, administrador apostólico de la diócesis entre 1508 y 1511 aproximadamente. Hombre de curia y de gran influencia, llegó a ser elegido papa en 1534 con el nombre de Pablo III, el pontífice que convocó el Concilio de Trento.,
Su paso por Vence responde a un uso frecuente en la época: las diócesis se confiaban a eclesiásticos de gran relieve, que a menudo gobernaban mediante vicarios. Con el tiempo, la Iglesia corrigió esta práctica mediante las normas de residencia que impuso el propio concilio tridentino.
Las uniones con Grasse
Las dos diócesis vecinas de Vence y Grasse compartieron prelado en dos períodos. La primera unión aeque principaliter duró del 9 de febrero de 1592 al 29 de noviembre de 1601. La segunda se extendió desde 1636 hasta el 10 de noviembre de 1653.
La fórmula aeque principaliter significa que ambas sedes conservaban la misma dignidad, sin que una quedara subordinada a la otra, y que un solo obispo las regía. La Santa Sede buscó con ello racionalizar dos diócesis de escasos recursos, pero el cabildo y el clero de Vence resistieron la fusión para proteger su identidad y su patrimonio.
Antoine Godeau, el obispo poeta
El episcopado más célebre de la historia de Vence corresponde a Antoine Godeau (1605-1672). Nacido en Dreux, destacó en los círculos literarios de París como asiduo del Hôtel de Rambouillet y miembro fundador de la Academia Francesa. Su Discurso sobre la poesía cristiana (1633) y sus versiones poéticas de los Salmos le dieron una fama tan amplia que la frase «es de Godeau» servía como sello de aprobación.
Hacia 1636, el cardenal Richelieu lo propuso para la diócesis de Grasse. Poco después recibió también el gobierno de Vence, y en 1653 renunció a Grasse para dedicarse por completo a esta última sede, donde permaneció hasta su muerte, el 21 de abril de 1672.,
Godeau transformó su vocación literaria en pastoral. Convocó sínodos, redactó cartas pastorales, procuró la disciplina del clero y visitó su diócesis con una constancia que lo situó entre los obispos más ejemplares de la Francia del siglo XVII. Participó además en las asambleas generales del clero francés y representó a Provenza en sus estados. Su obra de exégeta, con paráfrasis de las Escrituras y tratados de teología moral, le sobrevivió más que sus versos.
Jean-Baptiste Surian
Otro prelado notable fue Jean-Baptiste Surian, nacido en Saint-Chamas el 20 de septiembre de 1670. Entró en el Oratorio y destacó como predicador. Ordenado sacerdote en 1695, recibió en 1727 el nombramiento como obispo de Vence, confirmado el 24 de abril de 1728. En 1733 ingresó en la Academia Francesa, y gobernó la diócesis hasta su muerte, el 3 de agosto de 1754, a los ochenta y cuatro años.
La sucesión de Godeau y Surian, ambos miembros de la Academia, muestra el carácter de una sede pequeña que contó con pastores cultivados y con un prestigio intelectual superior a su tamaño.