La Diócesis de Vic, en el marco de la organización de la Iglesia, constituye una porción del Pueblo de Dios confiada a la solicitud pastoral de su obispo diocesano, con la correspondiente estructura de comunión y gobierno eclesial. Desde el punto de vista histórico, la diócesis ha sido conocida como Vicensis y, en el uso tradicional en lengua española antigua, como Vich.1
En fuentes históricas aparece descrita como sufragánea de Tarragona, enmarcada en el ámbito de la provincia eclesiástica tarraconense. Esta dependencia refleja la inserción de la diócesis en la red metropolitana que estructuraba la vida eclesial en el territorio catalán.1

