De la colegiata a la sede episcopal
Antes de la creación de la diócesis, Vigevano pertenecía eclesiásticamente a la diócesis de Novara y contaba con un cabildo colegial. En 1530, Francesco Sforza promovió la creación de la nueva sede episcopal y dispuso los recursos necesarios para sostenerla. Galeazzo Pietra fue su primer obispo.
Galeazzo Pietra y su sucesor, Maurizio Pietra, impulsaron en la diócesis las reformas del Concilio de Trento. En las décadas posteriores, distintos obispos promovieron la formación del clero y la vida pastoral. Marsilio Landriani, nombrado en 1594, fundó un colegio barnabita destinado a la educación de jóvenes; Giorgio Odescalchi, obispo desde 1610, destacó por su labor pastoral.
Los siglos XVII y XVIII
Juan Caramuel y Lobkowitz, obispo desde 1675, fue una figura destacada de la diócesis. Polímata y autor de numerosas obras filosóficas, teológicas y ascéticas, también participó en la renovación de la catedral: contribuyó a los gastos de su reconstrucción en el siglo XVII y diseñó su fachada.,
Pier Marino Sonnani, elegido en 1688, amplió el seminario diocesano. Durante su episcopado tuvo que afrontar la difusión de las doctrinas de Miguel de Molinos. En 1801, durante el dominio napoleónico, Nicola Saverio Gamboni fue impuesto en la sede episcopal por las autoridades francesas.
Adscripción metropolitana
La diócesis perteneció a la provincia eclesiástica de Milán hasta comienzos del siglo XIX. Más tarde quedó vinculada a la provincia eclesiástica de Vercelli. En 1974, Pablo VI la hizo sufragánea de la archidiócesis de Milán y la incorporó a la región eclesiástica lombarda. El decreto justificó el cambio por la integración territorial de la diócesis en Lombardía y por razones pastorales y sociales.,