De la dependencia de Novara a la erección de la sede
Los datos históricos recogidos en la Catholic Encyclopedia sitúan a Vigevano, hasta 1530, dentro del ámbito de la diócesis de Novara, con la existencia de un capítulo colegial. Posteriormente, se afirma que Francesco Sforza consiguió la erección de la sede y proporcionó los ingresos necesarios para su funcionamiento.
Primeros obispos y continuidad de reformas
El mismo relato histórico menciona como primer obispo a Galeazzo Pietra, y después a su sobrino Maurizio Pietra (1552). Se destaca que ambos promovieron las reformas tridentinas, y que el trabajo continuó con los sucesores.
Entre los sucesores citados se encuentran Marsilio Landriani (1594), presentado como figura distinguida en diversas misiones eclesiásticas y como fundador de un colegio barnabita para la educación de jóvenes; y Giorgio Odescalchi (1610), caracterizado como pastor celoso, con cuya beatificación se indica que se inició un proceso.
Juan Caramuel Lobkowitz y su aportación
La tradición diocesana también conserva el recuerdo de Giovanni Caramuel Lobkowitz (1675), descrito como ejemplo de virtud pastoral y celo, autor de múltiples obras de carácter filosófico, teológico y ascético. Al mismo tiempo, se menciona que su obra «Theologia fundamentalis» fue censurada, reflejando así el modo en que la historia intelectual y el discernimiento eclesial han convivido en el tiempo con figuras de gran relieve.
Seminario, controversias espirituales y atención pastoral
Otra etapa destacada es la de Pier Marino Sonnani (1688), de la Orden de los Menores, que amplió el seminario y debió sostener una lucha contra la difusión de doctrinas atribuidas a Miguel Molinos. Esta referencia muestra la preocupación pastoral por la formación y por el recto contenido de la fe.
En 1801, la crónica indica que Nicola Saverio Gamboni fue «intrusionado» en la sede por **Napoleón», subrayando el impacto de los grandes cambios políticos sobre la vida eclesiástica.