De los primeros cristianos a los mártires
La tradición histórica eclesiástica sitúa a Zamora en una etapa temprana de presencia cristiana, señalando que ya existían cristianos en época antigua, incluso en relación con persecuciones del Imperio.
En particular, se menciona el testimonio de varios mártires, entre ellos san Baudilio, que habría padecido el martirio en Zamora.
Conquista y organización de la sede
La configuración cristiana medieval se entiende, en esta tradición, a través de la sucesión de etapas de dominio entre musulmanes y cristianos, con reconquistas y restauraciones.
Un hito decisivo para la historia diocesana es la erección de la sede episcopal en 905:
Se afirma que en 905 Alfonso III estableció la sede episcopal,
y que su primer obispo fue san Atilano (905-15).
Además, se describe la relación de san Atilano con otros santos vinculados a la región (en concreto con san Froilán), destacando su vida primero en el desierto y luego en un monasterio fundado en las orillas del Esla, y la consagración compartida.
Continuidad de la sucesión episcopal
Tras episodios de inestabilidad política y cambios de dominio, se subraya que, una vez restablecida la sede, la serie de obispos continuaría ininterrumpidamente.