El amor de Dios en la Escritura
Los textos bíblicos proclaman de manera inequívoca que Dios es amor y que su amor se manifiesta en la redención del hombre. San Pablo, por ejemplo, afirma que «Mientras éramos aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5, 8) y que «Dios nos amó tanto que dio a su Hijo unigénito» (Juan 3, 16)1. Asimismo, la carta a los Romanos subraya que «el amor de Dios se derrama en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rom 5, 5)2.
La encarnación y la Eucaristía
El amor de Dios se hizo carne en Jesucristo, quien ofreció su vida como sacrificio expiatorio. El Papa Juan Pablo II recuerda que «el amor de Dios se manifestó en la Eucaristía, donde el Cristo resucitado se hace presente y nos da vida”1. La Eucaristía, por tanto, es el sacramento que hace presente el amor divino en la comunidad creyente.
