Las diez jóvenes
Diez jóvenes esperan la llegada del novio con sus lámparas. Cinco llevan aceite de reserva y cinco no; cuando el novio llega a medianoche, las preparadas entran en el banquete, mientras las otras encuentran cerrada la puerta. Jesús concluye la parábola con una llamada a velar, pues nadie conoce el día ni la hora.
La parábola enseña que la espera cristiana requiere una disposición perseverante, no una preparación improvisada en el último instante. El papa Francisco relacionó el aceite con la fe, la esperanza y la caridad, y describió el tiempo de espera como una oportunidad para mantener viva la fe y permanecer abierto al bien.
Los talentos
En la segunda parábola, un hombre entrega a sus servidores distintas cantidades de dinero antes de emprender un viaje. Dos de ellos las ponen a producir; el tercero, por miedo, entierra la suya. Al regresar, el señor elogia a los dos primeros y reprende al que ocultó lo recibido.
El «talento» de la parábola es una suma de dinero, no una aptitud personal en el sentido moderno de la palabra. Su aplicación, sin embargo, invita a considerar cómo cada persona utiliza los dones y responsabilidades que ha recibido. Francisco interpretó la conducta del servidor que entierra el talento como una retirada temerosa que impide dar fruto a los dones confiados por Dios.
El juicio de las naciones
La última escena presenta al Hijo del hombre sentado en su trono y reuniendo ante sí a todas las naciones. Como un pastor que separa las ovejas de las cabras, distingue a unos de otros. A quienes reciben el Reino les recuerda que le dieron de comer cuando tenía hambre, le ofrecieron bebida cuando tenía sed, le acogieron como forastero, le vistieron, le cuidaron enfermo y le visitaron en la cárcel. Jesús identifica esas obras con el servicio prestado a «uno de estos mis hermanos más pequeños».
La escena contrapone la vida eterna al castigo eterno y otorga un lugar decisivo a la conducta hacia los necesitados. El juicio no se presenta como una aprobación abstracta de las buenas intenciones: Cristo pregunta por acciones concretas de acogida, cuidado y ayuda. A la vez, quienes las realizaron no siempre reconocían en aquellos necesitados al propio Señor.