En el lenguaje teológico, dispensación designa la administración o comunicación de los dones divinos dentro de la historia de la salvación. No significa que Dios distribuya la gracia de manera arbitraria: alude al orden querido por Dios para conducir a la humanidad hacia la salvación. La tradición teológica describe ese orden mediante distintas etapas históricas, que culminan en Cristo y en la nueva alianza.3
La palabra gracia puede referirse, en sentido amplio, al don gratuito de Dios que ayuda a la criatura racional a alcanzar su fin sobrenatural. La teología distingue, entre otras formas, la gracia actual, ayuda transitoria que mueve a realizar actos encaminados al bien sobrenatural, y la gracia santificante, estado permanente de santidad y amistad con Dios.4,5
La expresión también puede emplearse, de forma más concreta, para hablar de la economía sacramental: el conjunto de signos y acciones por los que Cristo comunica la gracia en la Iglesia. En esta acepción, los sacramentos no son simples representaciones simbólicas, sino signos eficaces de santificación.6,7
