La encíclica Dives in Misericordia comienza afirmando que Dios, quien es «rico en misericordia», ha sido revelado a la humanidad como Padre a través de Jesucristo, su Hijo1. Jesús mismo manifestó y dio a conocer al Padre, como se evidencia en su respuesta a Felipe: «¿Tanto tiempo llevo con vosotros, y no me conoces…? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre»1. Estas palabras, pronunciadas durante el discurso de despedida, confirman que Dios, rico en misericordia y con un amor inmenso, nos dio vida junto con Cristo, incluso cuando estábamos muertos por nuestras transgresiones1.
Juan Pablo II destaca que la verdad sobre el hombre, revelada en Cristo, solo puede entenderse plenamente a través del misterio del Padre y de su amor1. Por lo tanto, la Iglesia, siguiendo a Cristo, busca unir el teocentrismo (orientación hacia Dios) y el antropocentrismo (orientación hacia el hombre) de manera profunda y orgánica en la historia humana. Este principio es fundamental en la enseñanza del Concilio Vaticano II, y la encíclica subraya la necesidad de implementarlo con fe y corazón abierto1. La apertura a Cristo, quien revela al hombre plenamente, se logra a través de una referencia cada vez más madura al Padre y a su amor1.
Cristo, la Encarnación de la Misericordia
Aunque Dios habita en una luz inaccesible y se da a conocer de manera indirecta a través de la creación, es en Cristo donde su naturaleza invisible se hace visible de una manera incomparable2. San Juan enfatiza que «nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer»2. Esta revelación de Dios en Cristo nos permite conocerlo en su relación de amor hacia el hombre, en su «filantropía»2.
En Cristo y a través de Él, Dios se hace especialmente visible en su misericordia. Cristo no solo habla de la misericordia y la explica mediante parábolas, sino que Él mismo la encarna y la personifica2. En cierto sentido, Cristo mismo es la misericordia2. Para quien lo ve y lo encuentra en Él, Dios se revela de manera particular como el Padre «rico en misericordia»2.
