La Divina Liturgia se articula tradicionalmente en tres partes principales:
1. La Proskomide (o Prothesis)
La Proskomide (del griego, «ofrenda») o Prothesis (del griego, «presentación») es la parte preparatoria de la Divina Liturgia. En esta etapa, se preparan los dones (el pan y el vino) que serán ofrecidos y consagrados. Este rito simboliza la encarnación de Cristo y su sacrificio redentor, con la selección y preparación de los elementos eucarísticos.
2. La Liturgia de la Palabra
La Liturgia de la Palabra es la primera parte central de la Divina Liturgia y se enfoca en la proclamación de la Palabra de Dios,. En esta sección, Cristo está presente en su Palabra, ya que es Él quien habla cuando la Escritura se lee en la Iglesia.
Los elementos clave de la Liturgia de la Palabra incluyen:
Lecturas de la Sagrada Escritura: Se proclaman pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, que son el fundamento de la homilía.
Homilía: Es una parte integral de la acción litúrgica y no debe omitirse, especialmente los domingos y días de precepto. El predicador debe basar su contenido en la Sagrada Escritura y la liturgia, proclamando las maravillas de Dios en la historia de la salvación.
Plegarias o intercesiones: La comunidad ora por diversas intenciones, incluyendo la Iglesia, el mundo y las necesidades de los fieles.
3. La Liturgia de la Eucaristía
La Liturgia de la Eucaristía es la segunda parte central y la culminación de la Divina Liturgia,. Es aquí donde se realiza el misterio de la salvación, y los fieles son nutridos por el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Los principales momentos de la Liturgia de la Eucaristía son:
La Anáfora (Plegaria Eucarística): Es el corazón de la liturgia, donde se pronuncian las palabras de institución de la Eucaristía,,. Durante la Anáfora, el sacerdote invoca al Espíritu Santo para que descienda sobre los dones y los transforme en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
La Consagración: A través de la invocación del Espíritu Santo y las palabras de Cristo, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.
La Comunión: Los fieles participan del Cuerpo y la Sangre de Cristo, recibiendo a Dios mismo en una unión perfecta. La recepción de la Comunión es el punto culminante de la participación activa de los fieles en el sacrificio de Cristo.