La amenaza del comunismo
Divini Redemptoris describe al comunismo como «una batalla unida a las fuerzas de las tinieblas contra la idea misma de la Divinidad”. El Papa sostiene que el comunismo niega la existencia de Dios, desprecia la ley moral y busca destruir la solidaridad humana que emana del origen común de todos los hombres. Según el documento, esta ideología conduce a la anarquía, al terrorismo y a la destrucción de la sociedad cristiana.
Llamado a los fieles
El Papa convoca a todos los hijos de la Iglesia a una renovación sincera de la vida privada y pública conforme a los principios del Evangelio, para que sean «la sal de la tierra» y preserven a la sociedad del «total deterioro”. En el capítulo 40, el Santo Padre subraya que la gran lucha de la época impone deberes a todos los cristianos, incluso a los que se han alejado de la Iglesia.
Papel del clero
Divini Redemptoris otorga a los sacerdotes un papel central como «primeras líneas de ministros y mensajeros del Evangelio». Su misión es mantener viva la llama de la fe y llenar los corazones de los fieles con confianza sobrenatural, para que la Iglesia pueda vencer las «batallas» del mundo. Esta responsabilidad se ejerce bajo la dirección de los obispos y en obediencia filial al Vicario de Cristo en la Tierra.
Invitación a la colaboración
El documento renueva la invitación hecha cinco años antes en la encíclica Caritate Christi, solicitando la colaboración leal y ferviente de todos los creyentes para «evitar el gran peligro que amenaza a toda la humanidad”. El Papa afirma que “la creencia en Dios es el fundamento inquebrantable del orden social” y que quienes rechazan el anarquismo deben actuar con energía para impedir que los enemigos de la religión alcancen sus objetivos.