La Divino Afflante Spiritu se estructura en torno a varios ejes temáticos que guían la interpretación católica de la Biblia. Pío XII destaca la inspiración divina como fundamento, pero insiste en una aproximación histórica y literaria que respete el contexto de los autores sagrados.
La inspiración divina y el rol del intérprete
Un pilar central de la encíclica es la doctrina de la inspiración bíblica, según la cual los autores sagrados actúan como instrumentos vivos y razonables del Espíritu Santo. El papa explica que, bajo la moción divina, estos escritores utilizan sus facultades personales, imprimiendo en los textos su propio carácter y circunstancias históricas. Esto implica que el exegeta debe esforzarse por discernir no solo el mensaje eterno, sino también las peculiaridades del autor, su época y las fuentes a las que recurrió.
Pío XII advierte contra interpretaciones superficiales, recordando que la Iglesia ha custodiado la Escritura desde los apóstoles, defendiéndola de falsedades y utilizándola para la salvación de las almas. En este sentido, la encíclica promueve una exégesis que integra la tradición patrística con los avances modernos, permitiendo que los estudiosos infieran el «carácter personal» de cada escritor sagrado sin menoscabar la unidad divina del canon bíblico.
El estudio de las lenguas originales
Otro aspecto innovador es la insistencia en el dominio de las lenguas originales de la Biblia: el hebreo, el arameo y el griego. En una época en que el humanismo renacentista había revivido el griego, y los estudios orientales ganaban terreno, Pío XII lamenta que algunos eruditos católicos se limiten a las traducciones vulgares, privándose del acceso directo a los textos inspirados. Subraya que el intérprete debe captar «con el mayor cuidado y reverencia» incluso las expresiones más sutiles, para alcanzar un conocimiento más profundo del significado original.
Esta recomendación no es meramente académica; responde a la responsabilidad del biblista de evitar la «levidad y pereza» intelectual. La encíclica alaba los progresos en la filología semítica y helenística, viendo en ellos «nuevos medios y ayudas» providenciales para la exégesis. De este modo, Divino Afflante Spiritu marca un giro hacia una biblia más científica, alineada con la misión evangelizadora de la Iglesia.
Métodos exegéticos y desafíos modernos
Pío XII aborda los «nuevos interrogantes y dificultades» de la era contemporánea, reconociendo que los métodos tradicionales deben enriquecerse con herramientas científicas. La encíclica distingue entre la inspiración divina y la expresión humana, permitiendo el uso de la crítica textual, la arqueología y la historia para iluminar los textos bíblicos. Sin embargo, siempre bajo la guía de la doctrina católica, para evitar el subjetivismo modernista.
El papa insta a los teólogos a seguir la senda de los Padres de la Iglesia y de Santo Tomás de Aquino, explorando con mayor precisión la naturaleza de la inspiración. Este enfoque equilibrado responde a las críticas externas que ponían en duda el origen divino de la Escritura, reafirmando su valor como «fuente preciosísima de doctrina en materia de fe y costumbres».