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Divino Oficio

El Divino Oficio, llamado actualmente de forma habitual Liturgia de las Horas, es la oración pública y oficial de la Iglesia, distribuida a lo largo del día. Mediante salmos, lecturas, himnos y plegarias, la Iglesia alaba a Dios, recuerda el misterio de Cristo y santifica el tiempo. Los clérigos sujetos a esta obligación deben rezarlo; los demás fieles están invitados a participar en él como oración de toda la comunidad cristiana.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDivino Oficio
CategoríaTérmino
Nombre Completo
DescripciónOración pública y oficial de la Iglesia, distribuida a lo largo del día para alabar a Dios y santificar el tiempo. Oración eclesial compuesta por salmos, lecturas, himnos y plegarias que prolonga la oración de Cristo y de la Iglesia a lo largo de las distintas horas del día
Referencias1175
Autoridad EclesialSede Apostólica, Concilio Vaticano II, Pablo VI
ContenidoSalmos, himnos, lecturas bíblicas, responsorios y oraciones.
Escritos RelacionadosConstitución apostólica Laudis canticum, Código de Derecho Canónico, Instrucción General de la Liturgia de las Horas
Fecha de Publicación1970
HistoriaTiene raíces en la tradición judía y en la práctica de los primeros cristianos. Evolucionó a través de las tradiciones catedralicia y monástica, dio lugar al Breviario romano y fue profundamente renovada tras el Concilio Vaticano II.
ImportanciaProlonga la oración de Cristo y santifica el tiempo cotidiano de los cristianos uniendo su voz a la de toda la comunidad eclesial.
OrigenTradición judía y práctica de los primeros cristianos
Personas relacionadasPablo VI, Pío V, Pío X
Referencias en el Derecho CanónicoCan. 1174
TipoTérmino litúrgico, Oración litúrgica
UsoObligatorio para los clérigos, institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica; abierto e invitado a los fieles laicos.
Uso LitúrgicoOración pública y oficial de la Iglesia distribuida en horas a lo largo de la jornada, destacando Laudes, Vísperas y el Oficio de lecturas.

Tabla de contenido

Nombre y significado

La expresión Divino Oficio designa una oración ofrecida a Dios en horas determinadas. También recibe el nombre de Oficio divino y, en el uso actual, de Liturgia de las Horas. La expresión histórica horas canónicas alude a los momentos del día en que se distribuye esta oración. En la tradición cristiana, el Oficio no comprende la misa ni otras celebraciones litúrgicas: constituye una forma propia de oración eclesial.3

Conviene distinguir entre Breviario y Liturgia de las Horas. Breviario es el nombre histórico del libro que reunía los textos y las indicaciones para rezar el Oficio, y también se aplica a las formas históricas de esa oración. Tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, el nombre habitual del conjunto renovado es Liturgia de las Horas. El cambio terminológico expresa también una renovación de perspectiva: la oración no pertenece solo al clero ni se reduce a una práctica individual, sino que es oración de la Iglesia, abierta a la participación de todo el pueblo de Dios.4,2,5

Fundamento y sentido eclesial

La Liturgia de las Horas prolonga en el curso del día la oración de Cristo y de la Iglesia. La Iglesia la entiende como participación en la alabanza que Cristo, sumo sacerdote, dirige al Padre. Mediante ella, los cristianos ofrecen a Dios el tiempo cotidiano y unen su oración a la de toda la comunidad eclesial.4,2

Su carácter público y comunitario no depende de que siempre haya una asamblea reunida. Cuando una persona reza individualmente la Liturgia de las Horas, no convierte por ello la oración en un acto meramente privado: participa en la oración de la Iglesia. Sin embargo, la celebración en común manifiesta particularmente que esta liturgia pertenece al conjunto del pueblo cristiano. Por ello, los pastores deben favorecer la celebración comunitaria de las horas principales, especialmente en domingos y solemnidades.2,6

La oración del Oficio tiene también una relación estrecha con la Eucaristía. La Liturgia de las Horas no sustituye la misa, sino que extiende a los distintos momentos del día la alabanza y la acción de gracias que brotan del culto cristiano.4

Estructura y contenido

La Liturgia de las Horas organiza la oración según el ritmo del día. Entre sus horas principales figuran Laudes, oración de la mañana, y Vísperas, oración de la tarde. El Oficio de lecturas tiene como centro la proclamación y meditación de la Palabra de Dios. También forman parte de la estructura las horas intermedias y Completas, la oración antes del descanso nocturno.7

Los salmos ocupan un lugar central. La celebración los combina con himnos, lecturas bíblicas, responsorios y oraciones. El Oficio permite así escuchar la Escritura, responder a ella con la plegaria y hacer memoria del misterio de Cristo en diferentes momentos de la jornada. El uso abundante de la Palabra de Dios y la distribución del salterio forman parte de la renovación moderna de esta liturgia.5

La oración puede celebrarse en común o individualmente. En una celebración comunitaria, los fieles se reúnen para orar y pueden alternar o compartir los elementos de la liturgia; en la recitación individual, la persona sigue participando en la oración de la Iglesia.2,6

Desarrollo histórico

Raíces bíblicas y primeros cristianos

La práctica de orar en momentos determinados del día tiene antecedentes en la tradición judía, donde los salmos expresan la alabanza de la mañana, la oración nocturna y la plegaria en distintas horas. Los primeros cristianos heredaron ese ritmo de oración y lo integraron en la vida de sus comunidades. Los relatos bíblicos mencionan a los apóstoles orando en horas concretas, una práctica que contribuyó a configurar el ritmo de la oración cristiana.3

En sus primeras formas, la oración cristiana comunitaria incluía salmos y lecturas del Antiguo Testamento. A ellos se añadieron las lecturas de los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y las cartas apostólicas, junto con cánticos cristianos. La celebración ocurría en la comunidad, bajo la presidencia de sus responsables, y no consistía simplemente en la recitación individual de un libro.3

Formación de las horas y tradición del Oficio

Con el paso del tiempo, la oración diaria cristiana adquirió formas diversas en las iglesias locales y en las comunidades religiosas. La tradición catedralicia y la monástica aportaron modos distintos de celebración, que se influyeron mutuamente. En la historia, la organización de los textos tendió a concentrarse en libros litúrgicos destinados a ordenar la oración.8

La historia del Oficio comprende, por tanto, tanto la celebración comunitaria como la recitación individual. En determinados periodos, la oración quedó más asociada al clero y al uso personal del Breviario. La reforma del Concilio Vaticano II buscó renovar no solo el libro litúrgico, sino también la participación del pueblo cristiano en la oración de la Iglesia.5

El Breviario romano y la reforma contemporánea

El Concilio de Trento confió a la Sede Apostólica la reforma del Breviario. En 1568, el papa Pío V promulgó el Breviario romano, para establecer una mayor uniformidad en la oración canónica de la Iglesia latina. En 1911, Pío X reorganizó el salterio y renovó la distribución de los salmos. Durante el siglo XX continuaron los estudios y las reformas litúrgicas, antes de que el Concilio Vaticano II abordara de modo amplio la oración de las horas.4

La reforma conciliar dio lugar a la forma actual de la Liturgia de las Horas. La constitución apostólica Laudis canticum, promulgada por Pablo VI en 1970, acompañó la nueva ordenación del Oficio. La reforma procuró presentar con mayor claridad la oración como acción de toda la Iglesia y facilitar que comunidades y fieles participasen en ella según su estado de vida y sus circunstancias.4,5

Obligación del clero y participación de los laicos

El Código de Derecho Canónico establece que los clérigos tienen la obligación de celebrar la Liturgia de las Horas conforme a las normas aplicables. Los miembros de institutos de vida consagrada y de sociedades de vida apostólica quedan sujetos a lo que determinen sus constituciones. La obligación concreta de los clérigos depende también de las disposiciones canónicas que regulan su estado y ministerio.1

La obligación no corresponde del mismo modo a todos los fieles. El Código invita encarecidamente a los demás miembros del pueblo cristiano a participar en la Liturgia de las Horas, según sus circunstancias. Los laicos pueden rezarla con los sacerdotes, en grupos o individualmente; la Iglesia anima especialmente a la celebración comunitaria de las horas principales en domingos y solemnidades.1,2

Esta diferencia entre obligación clerical e invitación a los laicos no convierte el Oficio en una oración exclusiva del clero. La Liturgia de las Horas es oración de la Iglesia entera: cada miembro participa conforme a su lugar, vocación y circunstancias. La oración cotidiana de los clérigos expresa una responsabilidad propia de su ministerio; la participación de los laicos manifiesta la vocación común de los bautizados a orar con la Iglesia.2,9

Importancia espiritual

La Liturgia de las Horas acompaña el día con una oración común que combina alabanza, escucha de la Escritura e intercesión. Su ritmo ayuda a que la oración no quede confinada a un único momento y vincula la vida cotidiana de los fieles con la plegaria de toda la Iglesia. La celebración compartida hace visible esa comunión; la recitación individual permite llevar la oración eclesial a las circunstancias concretas de cada persona.2,5

Citas y referencias

  1. Can. 1174, Código de Derecho Canónico, 1174 (1983). 2 3
  2. Capítulo dos, La celebración sacramental del misterio pascual, Catecismo de la Iglesia Católica, 1175 (1992). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Oficio divino, Enciclopedia Católica, Divine Office (1913). 2 3
  4. Papa Pablo VI. Laudis Canticum, Introducción (1970). 2 3 4 5
  5. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 115 (1999). 2 3 4 5
  6. Capítulo primero, La importancia de la liturgia de las horas o del oficio divino en la vida de la Iglesia - IV. Quienes celebran la liturgia de las horas - A. Celebración en común, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General de la Liturgia de las Horas, 23 (1971). 2
  7. Capítulo primero, La importancia de la liturgia de las horas o del oficio divino en la vida de la Iglesia - IV. Quienes celebran la liturgia de las horas - B. El mandato de celebrar la liturgia de las horas, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General de la Liturgia de las Horas, 29 (1971).
  8. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 114 (1999).
  9. Capítulo primero, La importancia de la liturgia de las horas o del oficio divino en la vida de la Iglesia - IV. Quienes celebran la liturgia de las horas - B. El mandato de celebrar la liturgia de las horas, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General de la Liturgia de las Horas, 32 (1971).
Modificado el 25 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.17 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/149qh6d3p

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