Antecedentes
Antes de 1983, la normativa que regía la investigación de las causas de los santos se encontraba dispersa en varios documentos, entre ellos la Constitución Sacra Rituum (1969) y normas específicas de la Congregación de los Santos. La necesidad de una reforma integral surgió a raíz de la experiencia pastoral del Concilio Vaticano II y de la creciente demanda de nuevos casos de santidad.
«La promulgación de la Constitución Apostólica Divinus perfectionis Magister… evidenció la necesidad de actualizar nuevamente el Reglamento de la Consulta Médica»1.
Promulgación
San Juan Pablo II firmó la constitución el 25 de enero de 1983, dándole el título latino Divinus Perfectionis Magister («Maestro Divino de la Perfección»). En el texto mismo se subraya la centralidad de Cristo como modelo de perfección y la misión de la Iglesia de reconocer a los fieles que imitan esa perfección mediante el martirio o la práctica heroica de las virtudes2.
