Familia
La familia constituye una comunidad fundamental para el desarrollo humano. En ella la persona recibe amor, educación, protección y aprende la responsabilidad hacia los demás.
Docat relaciona la defensa de la familia con la defensa de la sociedad. Las políticas públicas deben apoyar la estabilidad familiar, la conciliación entre trabajo y vida doméstica, la educación de los hijos y la protección de quienes padecen violencia o abandono.
Trabajo
El trabajo posee una dimensión económica, pero también personal y social. Permite obtener los recursos necesarios para vivir, desarrollar talentos, contribuir al bien común y participar en la construcción de la sociedad.
La doctrina social defiende la dignidad del trabajador, un salario justo, condiciones laborales seguras, el descanso, la protección de la maternidad, la libertad de asociación y la participación de los trabajadores en la vida de la empresa. El beneficio económico no puede justificar la explotación ni tratar a las personas como mercancías.
Economía
Docat presenta la economía como una actividad al servicio de la persona. El mercado puede cumplir una función útil, pero necesita instituciones justas, responsabilidad moral y límites jurídicos que protejan a los más débiles.
El beneficio no constituye el único criterio de una economía sana. También cuentan la creación de empleo, la distribución equitativa de los recursos, la atención a las necesidades básicas, la responsabilidad ambiental y la cooperación entre los pueblos. La economía necesita incorporar la reciprocidad, la gratuidad y la responsabilidad ante Dios y ante la humanidad.
Política
La política representa una forma eminente de servicio al bien común. Los cristianos no deben abandonar la vida pública por desinterés o desencanto. La educación católica debe preparar a los laicos para actuar en los ámbitos económico, social, legislativo, administrativo y cultural.
La participación política exige respeto por la verdad, diálogo, honradez y capacidad de colaboración. Docat anima a superar la polarización y a construir una amistad social, entendida como la búsqueda de objetivos comunes más allá de las diferencias legítimas.
Pobreza y exclusión
La opción preferencial por los pobres ocupa un lugar central en la enseñanza social católica. Esta opción no implica desprecio hacia otros grupos, sino prioridad moral para quienes carecen de los medios necesarios para vivir dignamente.
La respuesta cristiana combina asistencia inmediata y transformación de las estructuras injustas. El voluntariado, la ayuda material y el acompañamiento personal resultan necesarios, pero también hacen falta educación, empleo digno, instituciones justas y políticas que eliminen las causas de la exclusión.
Paz
La paz no consiste solamente en la ausencia de guerra. Incluye justicia, respeto por los derechos humanos, reconciliación, diálogo y cooperación entre los pueblos.
Los jóvenes pueden contribuir a la paz mediante la escucha, el rechazo de la violencia, la superación de prejuicios y la creación de espacios de encuentro. La amistad social exige renunciar a la enemistad permanente y buscar soluciones compartidas.
Medio ambiente
La responsabilidad ecológica forma parte de la responsabilidad social. La degradación ambiental afecta especialmente a los pobres, que suelen sufrir con mayor intensidad la contaminación, la escasez de agua, la inseguridad alimentaria y los desplazamientos.
Docat vincula el cuidado de la creación con el respeto a la persona. La ecología cristiana no reduce la naturaleza a un objeto de explotación ni al ser humano a un elemento más del ecosistema. Promueve una relación responsable con la creación, basada en la administración prudente de los bienes recibidos.