Los primeros Padres de la Iglesia
Los Padres de la Iglesia, como San Agustín, consolidaron la idea de que el pecado de Adán se transmitió a toda la humanidad. San Agustín, en sus Confesiones, describió la caída como una «maldición» que afecta a todos los descendientes de Adán, enfatizando la necesidad de la gracia para superar esa condición. La Iglesia Católica adopta una posición que ha sido descrita como «semi-agustiniana», modificando las afirmaciones más extremas de Agustín en el Sínodo de Orange (529).
Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino articuló que el pecado original no es una culpa personal en los descendientes de Adán, sino una privación de la justicia original que afecta la naturaleza humana,. Él caracterizó el pecado de los primeros padres como un acto de orgullo, un deseo desordenado de obtener conocimiento divino en contradicción con el mandato de Dios,. Este pecado destruyó la gracia santificante y la justicia original, dando lugar a un hábito contrario a la justicia original en la naturaleza humana,. Para Aquino, el pecado original es una «aversión» de la voluntad de Dios y una «destitución» de la rectitud original, lo que resulta en la incapacidad de amar a Dios por encima de todas las cosas sin la gracia.
La formulación en el Magisterio moderno
El Magisterio ha reafirmado la doctrina del pecado original, subrayando la condición de la humanidad en el pecado y la necesidad de la gracia salvadora.
Solemni Hac Liturgia (Credo del Pueblo de Dios)
El Papa Pablo VI, en el Credo del Pueblo de Dios, afirma que en Adán todos pecaron, lo que significa que la ofensa original causó que la naturaleza humana, común a todos, cayera a un estado que no es el original de santidad y justicia. Esta naturaleza humana caída, despojada de la gracia, herida en sus poderes naturales y sujeta al dominio de la muerte, es transmitida a todos los hombres, y en este sentido, todo hombre nace en pecado. El documento sostiene, con el Concilio de Trento, que el pecado original se transmite por «propagación» y es «propio de cada uno».
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia señala que el pecado original es la raíz de las divisiones personales y sociales, y es una herida presente en lo más íntimo del hombre. Esta doctrina subraya la necesidad de una transformación ética y social, ya que el pecado original contribuye a la injusticia social.