Fuente bíblica
Los textos sagrados anuncian la existencia de dos destinos definitivos: la vida plena en la presencia de Dios y la separación total de Él. La Escritura describe al infierno como «fuego eterno» y al cielo como la «visión beatífica» de Dios (cf. Mateo 25:46; Juan 14:2‑3)1. Estas imágenes sirven de base para la formulación del dogma.
Magisterio de la Iglesia
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma de manera categórica que el infierno existe y que su castigo es eterno2. En el mismo documento se explica que la separación de Dios constituye el castigo principal del infierno, mientras que el «fuego eterno» es una consecuencia secundaria3. El magisterio también declara que el cielo es la posesión eterna de la bienaventuranza y la visión directa de Dios4.
