Antecedentes patrísticos y devocionales
Desde el siglo II los Padres de la Iglesia ya aludían a la glorificación de la Madre de Dios, vinculándola con la victoria de Cristo sobre la muerte. En el Deiparae Virginis Mariae (1946) el Papa Pío XII recabó la «casi unánime respuesta» de los fieles, confirmando la larga tradición popular que había alimentado la creencia en la Asunción3.
El proceso de definición
El magisterio ordinario, a través de los obispos de todo el mundo, manifestó una fe profunda y uniforme sobre la Asunción. El Papa Pío XII, después de consultar a los obispos, promulgó el 1 de noviembre de 1950 la Apostólica Constitución Munificentissimus Deus, declarando el dogma como divinamente revelado4,5.

